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/Texto y fotos: Gerardo Magallón /Desinformémonos/
02.04.2025 Ciudad de México.- El avance es lento por la inclinación del terreno y por la incertidumbre de no ver el fondo del piso, los pies se hunden en la hojarasca. No hay nadie que no se agite y cada tanto deba detenerse para recuperar la respiración, salvo Esteban y Héctor que llevan una motivación mayor: localizar cualquier indicio de su hermana.

Han pasado 2191 días desde que Pamela Gallardo Volante desapareció en el Ajusco durante un concierto de música electrónica, ese 4 de noviembre del 2017 tenía 23 años. Desde entonces su familia han realizado más de 40 jornadas de búsqueda en diversas zonas de esta serranía, desde basureros clandestinos hasta laderas con vegetación muy densa.

Durante la actual administración cada día se han registrado un promedio de 41 nuevos casos de personas desaparecidas, según cifras del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas de la Secretaría de Gobernación, un total de 6,726 al 11 de marzo del 2025.
El Ajusco está lleno de cabañas que ofertan extraordinarios asados y salones de fiestas, y también entre los pobladores es sabido que grupos de delincuencia organizada dominan la zona. En algunos lugares donde se han realizado búsquedas es porque datos de inteligencia policíaca los señalan como propiedad de dichos grupos.

El objetivo de esta nueva jornada es escudriñar un polígono de aproximadamente 500 metros de largo por otro tanto de ancho: se inició desde la parte más alta en donde tres grupos se distribuyeron para bajar hasta una planicie, ya en la parte menos inclinada se formó una sola fila de buscadores que caminaron tratando de no dejar un solo metro sin ser revisado, la tarea ha tomado unas 4 horas.
Las fichas de búsqueda de Pamela aparecen en las pantallas del Metrobús, en estaciones del metro y en paredes de la Ciudad de México. Frente a la Fiscalía de la capital del país un contador electrónico les recuerda a los funcionarios que ahí despachan este caso pendiente. María Volante, madre de Pamela, es quien ha encabezado y coordinado la mayoría de estas acciones.

Pamela no es la única persona desaparecida en el Ajusco, no existe un censo preciso. Durante diversas jornadas se ha localizado restos oseas que por su tamaño y condición no han logrado determinar su identidad, según las autoridades forenses.

México atraviesa la más profunda crisis de derechos humanos y desapariciones forzadas no sólo por el número de casos, más de 50 mil durante el sexenio anterior, si no también porque es el propio Estado quien ha ocultado y manipula les evidencias de diversos casos negando así el derecho a la justicia y a la memoria.
Veo el video testimonio.