“8 de Marzo: somos faros en medio de la tormenta”

*Aguas rebeldes.

/ Francisca Fernández Droguett */

Estamos a pocos días de conmemorar un nuevo 08 de marzo, día internacional de las mujeres trabajadoras, en un contexto de guerras, genocidios, ecocidios y de avance de la ultraderecha, y por lo mismo se nos hace necesario posicionarnos desde feminismos populares, campesinos, comunitarios y territoriales, en que la vida vuelva a estar en el centro, y no las ganancias.

Encarnamos memorias de resistencias de nuestras ancestras, de luchas de niñas, mujeres y disidencias para habitar esos otros mundos posibles, desde donde pensarnos y vivir más allá del racismo, el colonialismo, el extractivismo, el patriarcado y el capitalismo, pero por lo mismo siendo una tarea primordial volver a disputar el sentido común, volver a lo común, a el común, lo comunal, lo comunitario.

No hablo de un sentido común entendido como esa supuesta capacidad de entender o juzgar el mundo desde la racionalidad científica impuesta como verdad, sino desde un sentir, senti-pensar, en interrelación, entre comunidades humanas y no humanas, en el que somos naturaleza, y por lo tanto parte de la red y del tejido de la vida.

Hablo de un sentido común, comunitario, porque caminos juntas, para ser una comunidad de comunidades, un sentido común en constante tensión para su descolonización, en que se requiere otro tipo de temporalidad, no la neoliberal, para desde ahí construir solidaridad entre los pueblos.

Somos cuerpos-territorios que resistimos, insistimos y por eso existimos. Hoy la disputa es por la vida, nuestras vidas, nuestras maneras de vivirlas.

Nos volvemos a reencontrar en las calles, plazas y campos, para decir basta de violencia contra las mujeres, niñas y disidencias, para exigir justicia y verdad ante una era de impunidad, y para decir aquí estamos, siempre hemos estado, y seguiremos estando.

Nuestras amigas, nuestras casas y organizaciones serán nuestros refugios, sabiendo que muchas veces no lo han sido y por lo mismo la urgencia de politizar esos espacios desde una política y ética de los cuidados subversivos, donde la sanación es parte primordial de este quehacer, donde, como dijera Lolita Chávez, sanando tú, sano yo y sana el territorio (y viceversa), denunciando las violencias estructurales a la par de construir vida digna.

Son tiempos de cartografiar, mapear nuestras redes de apoyo, para trenzar e hilar resistencias, para transformarlo todo y saber dónde se quiere estar (y no).

Otros mundos ya existen, otros se están construyendo, pensando, proyectando, otros sucumbieron y a pesar de ello persisten en nuestras memorias rebeldes.

Compañeras, hermanas, compitas, comadres, hemos trazado feminismos desde Abya Yala a Kurdistán, Palestina, para dar fin a una política colonial de muerte, sembrando alegre rebeldía para cosechar otros tiempos. No es tarea fácil pero sabemos insistir.

Quisiera despedirme recalcando la urgencia de verdad y justicia para Julia Chuñil, mujer mapuche defensora del territorio de Máfil, territorio mapuche, Gulumapu, desaparecida desde el 08 de noviembre del 2024, cuidadora de un bosque nativo, y que por lo mismo, fue asediada por los intereses empresariales de un terrateniente de la zona, siendo judicializada e inculpada parte de la familia ante un montaje racista por parte de Fiscalía y otros poderes.

Julia Chuñil, Macarena Valdés, Emilia Bau, Berta Cáceres, Nora Cortiñas, Luis Toledo, y tantas más, gracias por ser faros en medio de la tormenta.

*Francisca Fernández Droguett
Francisca «Pancha» Fernández Droguett, integrante del Movimiento por el Agua y los Territorios MAT y de la Escuela Popular Campesina de Curaco de Vélez, del Colectivo Cueca Sola y la Gran Morenada de La Memoria Cerro Blanco, parte de las articulaciones Feministas del Abya Yala y Mujeres y La Sexta.