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23,03.2026 Ciudad de México.- A más de 30 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, el caso vuelve a colocarse en el centro del debate público luego de que su hijo, el senador Luis Donaldo Colosio Riojas, solicitó a la presidenta Claudia Sheinbaum otorgar el indulto a Mario Aburto Martínez, en un gesto que, afirmó, busca cerrar una etapa marcada por la polémica, la politización y la falta de justicia plena.
El posicionamiento del legislador ocurre en un contexto en el que el caso ha sido reactivado en distintos momentos por autoridades federales, nuevas líneas de investigación e incluso hipótesis sobre la posible participación de un segundo tirador, lo que ha mantenido vigente uno de los episodios más controvertidos de la historia política reciente del país.
De acuerdo con información difundida por Grupo Milenio, Colosio Riojas en una charla en ese medio, ha insistido en que el expediente ha sido utilizado de manera recurrente con fines políticos, sin que ello haya contribuido a esclarecer plenamente los hechos ni a brindar certeza a la sociedad. En ese sentido, ha planteado que prolongar la discusión solo alimenta la incertidumbre y desvía la atención de los problemas actuales.
“Apelando a la compasión del Presidente, yo digo que mejor indulte a Mario Aburto, que lo indulte, que ponga un carpetazo final a este asunto, que permita que tanto mi familia como México sanemos”, expresó en declaraciones a MILENIO.
El senador ha sido enfático en señalar que el caso ha sido “muy manoseado” a lo largo de los años, al referirse a los constantes intentos por reabrir la investigación sin resultados concluyentes. “Cada tres a seis años sale ‘vamos a reabrir el caso’… este asunto ha estado ya muy manoseado”, sostuvo, al tiempo que cuestionó el uso político del tema.
En su postura más reciente, Colosio Riojas ha ido más allá al plantear que es momento de cerrar definitivamente ese capítulo. “Es momento de dar carpetazo y atender los problemas de seguridad que hoy aquejan al país”, expresó, subrayando que México enfrenta retos urgentes que requieren atención inmediata, particularmente en materia de violencia y desapariciones.
El asesinato de su padre, ocurrido el 23 de marzo de 1994 en Tijuana, marcó un parteaguas en la vida política nacional. Aunque la versión oficial concluyó que Mario Aburto Martínez actuó en solitario, diversas investigaciones, cambios de fiscales y teorías alternativas han alimentado durante décadas la sospecha de que el crimen pudo haber tenido implicaciones más profundas.
Incluso, análisis periodísticos señalan que el caso pasó por múltiples fiscalías y líneas de investigación antes de reafirmar la tesis del asesino único, sin lograr disipar completamente las dudas públicas.
En este contexto, la petición de indulto abre un nuevo ángulo en la discusión. En México, esta figura jurídica corresponde al Poder Ejecutivo y permite extinguir la pena de una persona sentenciada, siempre que se cumplan ciertos requisitos legales y no se trate de delitos considerados graves.
Sin embargo, la solicitud también reaviva el debate sobre justicia, memoria histórica y verdad. Mientras algunos sectores consideran que el indulto podría contribuir a cerrar heridas, otros sostienen que el caso aún requiere esclarecimiento total, especialmente ante las recientes reaperturas de investigación y nuevas hipótesis.
Hasta el momento, la presidenta Claudia Sheinbaum no ha anunciado una postura oficial sobre esta petición en su nueva etapa de gobierno, aunque el tema vuelve a colocar en la agenda nacional uno de los magnicidios más emblemáticos del país.
A más de tres décadas de distancia, mientras la voz de su hijo plantea una ruta distinta: cerrar el expediente para permitir, según sus palabras, que tanto su familia como el país puedan finalmente avanzar.













