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21.06.2026 Morelos.-A casi un año del feminicidio de Andrea Maylin, joven activista y madre de familia asesinada en el municipio de Yautepec, Morelos, organizaciones feministas y familiares de la víctima denunciaron que el caso continúa sin justicia debido a que el presunto responsable permanece prófugo, pese a que fue identificado por las autoridades desde las primeras etapas de la investigación.
El viernes
Integrantes de la Colectiva Resistencia Feminista de Yautepec señalaron que el próximo aniversario del crimen encuentra a la familia enfrentando no sólo la pérdida de Andrea, sino también la falta de resultados concretos por parte de la Fiscalía General del Estado de Morelos, institución a la que acusan de haber incurrido en omisiones que facilitaron la huida del principal sospechoso.
Como parte de las acciones emprendidas para mantener vigente la exigencia de justicia, activistas han intensificado la difusión de fichas de búsqueda relacionadas con Ricardo “N”, identificado como presunto autor material del feminicidio, así como de familiares señalados por presuntamente haber colaborado para evitar su localización.
La Volectiva Resistencia Feminista Yautepec, reportaron el viernes la presunta captura de los padres de Ricardo “N”, principal sospechoso del f3m1nic1di0 de la joven Andrea Maylin.
De acuerdo con las activistas, la madre del imputado fue localizada y detenida en el estado de Veracruz, mientras que el padre fue arrestado en el Estado de México, ambos señalados por el delito de encubrimiento al presuntamente ayudar a su hijo a evadir la justicia.
La Fiscalía General del Estado (FGE) de Morelos aún no ha confirmado las presuntas detenciones de madre y padre del posible feminicida ni ha fijado una postura pública sobre los avances de este caso que ha conmocionado a la región oriente del estado.
Las integrantes del colectivo sostienen que, pese a existir una investigación abierta y datos que permitieron identificar al sospechoso, las autoridades no lograron ejecutar oportunamente las acciones necesarias para garantizar su captura. Por ello, demandaron el fortalecimiento de los operativos de búsqueda y una revisión de las actuaciones ministeriales realizadas desde junio de 2025.
El caso de Andrea Maylin generó una fuerte indignación social en Morelos debido a los antecedentes de violencia que rodeaban su situación personal. La joven, de 22 años de edad, era reconocida por su participación en causas sociales, por su acompañamiento a movimientos de defensa de los derechos de las mujeres y por la búsqueda de su hermano desaparecido, una actividad que la vinculó con colectivos de víctimas en la entidad.
De acuerdo con organizaciones que han acompañado el caso, antes de ser asesinada Andrea había acudido en diversas ocasiones ante las autoridades para denunciar presuntos actos de violencia familiar y violencia vicaria. Sin embargo, aseguran que las medidas institucionales resultaron insuficientes para garantizar su protección.
La violencia vicaria es una modalidad de agresión de género en la que el agresor utiliza a los hijos, familiares o personas cercanas para causar daño emocional a la mujer. En los últimos años este fenómeno ha sido reconocido por diversas legislaciones estatales y federales debido al incremento de casos documentados en el país.
El 20 de junio de 2025, Andrea Maylin fue reportada como desaparecida en Yautepec. Horas después comenzaron las labores de búsqueda y la movilización de familiares, amigos y colectivos feministas. Posteriormente, las autoridades confirmaron su localización sin vida, hecho que derivó en una investigación por feminicidio.
El 20 de junio de 2025, Ricardo “N” luego de ir a preguntar si la joven había acudido a su trabajo, dijo que Maylin “se había ido de la casa”. Durante tres días, él y su familia sostuvieron esa falsedad ante los padres de Maylin, avisándoles hasta el día 23. Ricardo ya la había asesinado, transportó su cuerpo en una caja y la sepultó clandestinamente en un predio cercano a la casa de sus padres en Tlayacapan.
Debido a lo que colectivas denuncian como negligencias de la Fiscalía de Morelos, el cuerpo de Maylin no fue hallado sino hasta un segundo cateo, a escasos 25 metros de donde habían encontrado al caballo durante el primer cateo para simular el olor de un cuerpo en descomposición. Ese mes de ventaja fue usado estratégicamente por la familia de Ricardo, abogados de profesión, para limpiar la escena y huir.
Desde entonces, organizaciones civiles han denunciado retrasos, deficiencias y falta de coordinación institucional durante las primeras horas de la investigación. A juicio de las activistas, esos errores afectaron las posibilidades de detener al presunto responsable antes de que abandonara la zona.
El caso se convirtió en uno de los más emblemáticos para los movimientos feministas de Morelos, que durante el último año han realizado marchas, pronunciamientos públicos, manifestaciones y actividades de memoria para exigir avances en la investigación.
La exigencia de justicia ocurre además en un contexto preocupante para la entidad. Organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido sobre el incremento de la violencia contra las mujeres en Morelos y la persistencia de altos niveles de impunidad en los delitos de género. De acuerdo con datos oficiales, la entidad se ha mantenido durante años entre los estados con mayores tasas de feminicidio y violencia feminicida del país.
Para las integrantes de la Colectiva Resistencia Feminista de Yautepec, la falta de detenciones en el caso de Andrea Maylin envía un mensaje de impunidad que afecta no sólo a la familia de la víctima, sino a todas las mujeres que buscan protección institucional frente a situaciones de violencia.
A cinco días de cumplirse el primer aniversario del crimen, familiares, amigas y organizaciones feministas reiteraron su llamado a la Fiscalía de Morelos para que informe públicamente sobre los avances de la investigación y redoble los esfuerzos para localizar al presunto responsable. Asimismo, pidieron a la ciudadanía colaborar con cualquier información que pueda contribuir a su ubicación y eventual captura.
Mientras la investigación continúa abierta, el nombre de Andrea Maylin sigue presente en las movilizaciones feministas de Morelos como símbolo de una exigencia que permanece sin respuesta: que el feminicidio no quede impune y que quienes tuvieron responsabilidad en el crimen sean llevados ante la justicia.


