*Pese a la presentación de pruebas por parte de la Fiscalía contra Delitos de la Mujer el funcionario quedó absuelto en los juzgados de control y juicios orales de Texcoco y hasta el momento sigue siendo rector de Chapingo,
/ Escrito por Wendy Rayón Garay /
13.02.2026 /CimacNoticias.com/ Ciudad de México.- Este pasado 3 de febrero el rector de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), Ángel N, recibió una sentencia absolutoria por parte del juez Héctor Alfredo Copado Neyra, quien determinó que «ante la falta de testigos», no se podía acreditar la violación equiparada que denunció la estudiante Nelly Concepción Soto Mijangos; sin embargo, dicha resolución contradice lo establecido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) al afirmar que no se necesita presentar un testimonio para acreditar un delito de violencia sexual.
Esto, de acuerdo con los criterios de su «Manual para juzgar con perspectiva de género en materia penal» donde señalan que la declaración de la víctima constituye por si misma una prueba fundamental del hecho, lo que implica que no siempre debe existir un testigo para acreditar el delito. Asimismo, afirman que no es indispensable la presentación de testigos adicionales para que el testimonio tenga un valor probatorio, ya que las agresiones sexuales por naturaleza ocurren en espacios privados sin presencia de terceros.
Pese a la presentación de pruebas por parte de la Fiscalía contra Delitos de la Mujer el funcionario quedó absuelto en los juzgados de control y juicios orales de Texcoco y hasta el momento sigue siendo rector de Chapingo, así lo confirma la página web de esa universidad.

Los hechos de violencia contra la alumna y que posteriormente denunció ocurrieron en octubre del 2022 pero luego de que un juez emitiera una orden de aprehensión contra el señalado en 2024, éste se atrincheró en las instalaciones de Chapingo, utilizando como recurso de protección la autonomía universitaria, situación que le impedía a la policía ingresar por él y así ejecutar dicha orden. Posteriormente estuvo dado a la fuga.
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Cimacnoticias ha dado seguimiento a este caso desde el 2 de febrero del 2024 cuando se hizo pública la información y desde entonces el primer equipo legal de la víctima cuando inició el litigió denunciaron que:
“El funcionario de la institución educativa está utilizando los recursos de la Universidad Autónoma de Chapingo para que las autoridades no puedan entrar y cumplir con la orden de aprehensión en su contra».
En ese entonces también el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma de Chapingo (STUACh) demandó que hubiera claridad y transparencia sobre el estado legal del rector, por lo que pidieron la separación de sus responsabilidades institucionales ante la justicia, pero eso no sucedió.
También criticaron el uso de recursos jurídicos y de seguridad de la UACh para defender al denunciado, al considerar que hubo uso discrecional de la administración universitaria y del mismo rector para fines personales.
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La audiencia absolutoria
Tras la audiencia absolutoria y el silencio generalizado por parte de autoridades académicas de Chapingo, Cimacnoticias pudo conversar con integrantes del Frente Universitario en Defensa de la UACh (Funduach), el cual está conformado por personal docente quienes defienden la dignidad y los derechos humanos de maestras y maestros de la institución. Además de fungir como parte de la comunicación social de Nelly para difundir actualizaciones del caso.
Una de las integrantes del Funduach, Frente Universitario en Defensa de la UACh (Funduach), cuya identidad mantendremos protegida en esta agencia de noticias, comentó que el juez Héctor Alfredo Copado Neyra, determinó una resolución absolutoria en favor del rector Ángel N porque las pruebas presentadas por la Fiscalía no contaban con la suficiencia probatoria, es decir, la cantidad y calidad de pruebas necesarias para establecer la veracidad de un hecho durante un proceso judicial, particularmente en el caso de Nelly por «la ausencia de testigos».
No obstante, puntualizaron que tras la resolución del juez, no indica que el delito no haya existido:
«El juez de manera enunciativa no nos dice, «los hechos no sucedieron», sino que no se contó con la suficiencia probatoria para conceder que fueron en los términos en que Nelly lo dice (…) Él está absuelto, mas no declarado no culpable». Ante la resolución del fallo, la estudiante Nelly acudirá a un tribunal de apelación.
El Frente Universitario en Defensa de la Uach (Funduach) denunció que el juez Héctor Alfredo Copado Neyra, es el mismo que absolvió en marzo de 2025 a quien fue acusado de ser el responsable por el caso de feminicidio de Brenda Edith Víctor Ramírez en Texcoco, estado de México, ocurrido en 2023.
El mismo Funduach, consideró:
«El sistema judicial protege a los agresores, mientras deja a las víctimas en una posición vulnerable».
Además, resaltaron que el fallo del juez manda el mensaje: «violentar está bien», ya que se trata de una forma de violencia extrema contra las mujeres y cuando se normaliza se difunde la idea de que se trata de una conducta normal y sin consecuencias.
No es aislado
Lo que le sucedió a Nelly no es un hecho aislado. La violencia contra mujeres jóvenes en el ámbito escolar y académico es una situación ampliamente documentada, tanto así que el 2025 llegó a la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer [CEDAW].
Recordemos que representantes del Estado mexicano estuvieron en Ginebra, Suiza durante el 2025, en aras de realizar la sustentación de su X informe Periódico y tras la audiencia que tuvieron, el Estado mexicano fue reprobado porque de un aproximado total de 209 recomendaciones que el Comité ha extendido desde 1998, el 70% no han sido cumplidas de forma satisfactoria.
Entre esas recomendaciones se habló también de violencia contra las mujeres en el ámbito académico y la situación se documentó en el Informe sombra «Educación y Violencia en Espacios Educativos», donde se dijo que la violencia de género está presente en todas las instituciones educativas, por lo que se solicitó ampliar la recomendación de la CEDAW, sobre instruir medidas para prevenir, sancionar y erradicar este tipo de violencia en estos espacios.
No olvidemos que en los últimos años han emergido protestas de alumnas a lo largo de todo el país, quienes se han sostenido a través de redes sociales campañas digitales de resistencia como #MiPrimerAcoso, #MeeTooAcademicos o #SiMeMatan, para hacer eco sobre la violencia de género que enfrentan.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indican que el 32.3% de las mujeres de 15 años o más que han asistido a la escuela reportaron haber vivido algún tipo de violencia en ese contexto, el 17.9% fue violencia sexual y los principales agresores fueron compañeros (43.4%) y maestros (16.8%).
Las mujeres universitarias, docentes, administrativas y estudiantes de todo el país viven diariamente diversas formas de acoso y hostigamiento sexual, laboral, psicológica y política, por lo que se sigue perpetuando la discriminación y la falta de acceso a la justicia para las mujeres.
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Resistencia ante la adversidad
La mujer entrevistada e integrante del Funduach compartió que Nelly, la joven estudiante que denunció estos hechos, se encuentra desconcertada e intentando procesar la decisión del juez; sin embargo, no ha renunciado a su lucha por acceder a la justicia: «Se está armando de valentía, se está reconstituyendo y pues es normal que ella necesita este tiempo fuera para para pensar, para contactar con los hechos».
Para la mujeres integrante del Funduach, la resolución parecía ser sólida en favor de Nelly, pero el fallo dio un giro en su caso el cual ha atravesado un proceso de varios meses y marcado por una campaña de desprestigio en su contra que continúa activa.
En anteriores días, Nelly llegó a compartir con la organización de maestras y maestros que recibió mensajes en su cuenta de Facebook que contenían violencia digital por el falló en favor del rector Ángel N.
«Nelly se siente vulnerable y seguido recibe acoso. Incluso yo lo he visto, por ejemplo, un día que llegué a verla estaba llorando porque por Facebook le mandaron mensajes de odio. Entonces, ha estado recibiendo acoso, amenazas. Integrante del Frente Universitario en Defensa de la UACh (Funduach).
Los ataques contra Nelly preocupan al Funduach por el contexto que rodea al estado de México, el cual es la segunda entidad de la República mexicana en acumular la mayor cantidad de casos de feminicidio, datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) indican que en 2025 ocurrieron 56. A esto se suma que las agresiones están enfocadas en desvirtuar la denuncia, credibilidad y la protección de los derechos de las mujeres a una vida de violencia.
No hay que perder de vista que este tipo de violencia contra Nelly no es nueva, comenzó desde el momento en que decidió denunciar y hacer pública su identidad, mientras el caso se mediatizó por tratarse de una de las caras más representativas de la UAUh.
Lo que continuó con la inhabilitación de su matrícula, el retiro de su beca para seguir cursando sus estudios universitarios; además soportó ataques, señalamientos y el aislamiento institucional; las autoridades universitarias se negaron a brindarle apoyo por temor a represalias; fue reprobada por sus maestras y maestros; y se emitieron comunicados acusándola de intentar «arruinar la reputación» del funcionario deslegitimando su denuncia.

Uno de los momentos más violentos fue cuando cartulinas con imágenes suyas fueron colocadas en distintos espacios de la universidad, incluyendo la División de Ciencias Económico Administrativas donde estudia. En respuesta, el director de esa división, Abel Pérez Zamorano, solicitó a la Unidad para la Convivencia y Atención Multidisciplinaria a Estudiantes (UCAME) un protocolo de protección para garantizar su seguridad.
Ante esta violencia el Frente Universitario en Defensa de la UACh (Funduach) se han convertido en parte de la red de apoyo de Nelly, quienes en conjunto esperan entablar conversaciones con otros sectores y colectivas feministas en todo el territorio nacional para que apoyen y difundan el caso.
La desprotección a las estudiantes de la UACh
El caso de Nelly no es el único que evidenció la violencia contra las mujeres dentro de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh). A su historia le preceden los casos de feminicidio de Zuly Shanty Cruz Mendoza asesinada con un arma de fuego en el 2004 dentro de las instalaciones; Minerva Pacheco Ramón cuyo cuerpo fue hallado el 30 de octubre de 2014 en la zona de los campos de futbol dentro de la UACh; y Nazaret Bautista Lara de 15 años de edad, estudiante quien fue reportada como desaparecida por sus compañeras cuatro días antes de ser hallada el 23 de diciembre de 2019.
Hoy, la Universidad Autónoma Chapingo cuenta con al menos 4 mil 529 mujeres (47%) matriculadas y 5 mil 96 hombres inscritos (53%), además, con mil 125 trabajadoras (40%), mil 669 trabajadores (60%), 270 profesoras (33%) y 888 profesores (77%).
Es necesario señalar que muchas de estas jovenes alumnas están lejos de sus hogares, en un territorio desconocido y sin la cercanía de la familia a quienes dejan de ver por mucho tiempo porque algunas provienen de comunidades indígenas a las que les es complicado regresar.
A raíz del caso de Nelly, la colectiva Las Circasianas realizaron una petición en Change.org para que la universidad haga públicos los protocolos y la ruta a seguir en torno a la prevención, atención y erradicación de la violencia de género; así como dar seguimiento a las denuncias de las estudiantes donde manifestaron haber sido víctimas de acoso, abuso, violencia sexual por parte de docentes, trabajadores, compañeros, estudiantes e incluso egresados. No obstante, dicha información permanece privada.

La integrante del Funduach destacó que la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) se encuentra reprobada por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) en temas relacionados con la violencia de género porque no cuenta con una Unidad de Género que pueda darle seguimiento a los casos o un protocolo especializado para conocer la manera en que se debe para apoyo de las estudiantes.
Además, en 2024 el entonces Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) ordenó a la UACh proporcionar los casos y denuncias por violencia de género, hostigamiento y acoso reportados entre 2015 y 2022, esto tras recibir una solicitud de información pero la respuesta fue negada porque la institución argumentó imposibilidad para cumplir con la petición en los tiempos establecidos.
La mujer entrevistada integrante del Funduach agregó que la UACh no actúa con perspectiva de género, lo cual resulta grave considerando que, aunque es una institución autónoma, forma parte del Estado mexicano. Su financiamiento proviene de recursos públicos, específicamente de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), por lo que no está exenta de rendir cuentas ni de alinearse con las políticas públicas nacionales, incluidas aquellas relacionadas con la igualdad y la erradicación de la violencia contra las mujeres.
Julio Berdegué Sacristán, Secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de Gobierno de México, no se ha pronunciado sobre el tema, a pesar de la solicitud expresa por parte de docentes de Chapingo quienes le han pedido intervenir en este caso.
También subrayó que la UACh tiene una historia de más de cien años marcada por un origen varonil y marcial, lo que habría contribuido a reproducir dinámicas profundamente masculinizadas y violentas que no han sido reconocidas ni enfrentadas de manera abierta.
Asimismo, criticó el funcionamiento de los mecanismos internos de denuncia. Aunque existe una oficina donde se pueden reportar estos hechos, se señala que los procesos revictimizan a las denunciantes, quienes deben repetir una y otra vez lo sucedido sin obtener justicia.
En el mejor de los casos, se le canaliza a terapia psicológica sin perspectiva de género, mientras que los agresores reciben llamados de atención o atención psicológica sin consecuencias reales o un trabajo profundo de responsabilidad, ni de transformación institucional.
La situación descrita se enmarca en una violencia estructural que atraviesa múltiples dimensiones dentro de la universidad, en este contexto se ubica el caso de Nelly.













