#Actualización: Reportan 132 muertos y más de 570 heridos por terremoto en Colombia;

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*Rescates continúan mientras el Puracé mantiene alerta naranja.

*Entérate que placas tectónicas chocaron .

10.08.2026 Ciudad de México.- El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió este lunes el occidente y centro de Colombia dejó ya 132 personas fallecidas y más de 570 heridas, de acuerdo con el boletín 148 de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales). La emergencia mantiene en alerta roja a Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia, mientras los organismos de socorro continúan con las labores de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas.

El movimiento telúrico se registró a las 7:34 de la mañana, hora local, y tuvo su epicentro en las proximidades de San José del Palmar, en el departamento de Chocó. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) registra una magnitud de 7.4 y una profundidad de 103 kilómetros en su visor sísmico actualizado.

La profundidad del terremoto es uno de los elementos técnicos que explica por qué el movimiento pudo sentirse en una extensa zona del país. De acuerdo con especialistas consultados tras el evento, al producirse aproximadamente a 100 kilómetros de profundidad, las ondas sísmicas pudieron propagarse a una superficie mucho mayor y ser percibidas en departamentos alejados del epicentro. El SGC registró reportes del movimiento en 28 de los 32 departamentos colombianos.

La duración del terremoto también fue inusual. Reportes periodísticos basados en testimonios y observaciones posteriores situaron en aproximadamente cuatro minutos el tiempo durante el cual fue percibido el movimiento. Sin embargo, esta cifra corresponde a la duración percibida por la población y no significa que la ruptura de la falla haya mantenido exactamente la misma intensidad durante cuatro minutos.

Colombia se encuentra en una región de elevada actividad sísmica debido a la interacción de las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe. En el occidente del país, la placa de Nazca se introduce por debajo de la placa Sudamericana en un proceso conocido como subducción. La fricción y la acumulación de esfuerzos en las estructuras geológicas permiten almacenar energía durante largos periodos; cuando esa energía supera la resistencia de las rocas, se produce una ruptura y la energía se libera en forma de ondas sísmicas.

El terremoto de este lunes está relacionado con esa dinámica tectónica del Pacífico colombiano. La zona ha registrado históricamente grandes terremotos y el SGC ha señalado que este movimiento constituye el sismo de mayor magnitud registrado en Colombia durante el siglo XXI.

La profundidad del evento no impidió que provocara daños importantes. La energía liberada alcanzó amplias zonas habitadas y provocó colapsos estructurales, daños en viviendas, hospitales, vías, aeropuertos, sistemas de transporte, redes de energía y telecomunicaciones y otras instalaciones públicas. El último balance disponible reporta 86 edificios colapsados y más de 1,500 viviendas afectadas.

Pereira concentra hasta ahora el mayor número de víctimas mortales, con 60 fallecidos. En la capital de Risaralda también se reportan 16 personas atrapadas en el sistema de cable y 15 puntos considerados críticos, donde continúan las operaciones de rescate. La alcaldía estableció además un toque de queda y las dificultades en las comunicaciones obligaron a los equipos de emergencia a utilizar radioteléfonos para mantener la coordinación.

En Cali, el balance preliminar registra 15 personas fallecidas y 380 heridas. La magnitud de la emergencia llevó a una fuerte presión sobre la capacidad hospitalaria, mientras los organismos de socorro trabajan en edificios afectados y en la evaluación de estructuras que pudieron quedar debilitadas por el movimiento. (

Quibdó reporta ocho personas fallecidas y Manizales cuatro, mientras que otras localidades continúan actualizando sus registros. Del total de 132 fallecidos incluido en el boletín 148, 87 corresponden a ciudades capitales. Las autoridades advierten que el número puede modificarse mientras avanzan las evaluaciones de daños y necesidades y los equipos llegan a comunidades de difícil acceso.

Las operaciones de rescate se concentran en los puntos donde existen reportes de personas atrapadas. En Pereira, los equipos trabajan en los sectores considerados críticos y en el sistema de cable, mientras en Cali los organismos de emergencia y civiles participan en la remoción de escombros y la búsqueda de posibles sobrevivientes. El Ejército también activó cinco pelotones de rescate para reforzar la atención en las zonas afectadas.

El impacto alcanzó también a la infraestructura aeroportuaria. Siete aeropuertos mantienen suspendidas sus operaciones mientras se realizan inspecciones de seguridad. Entre las terminales afectadas se encuentran las de Pereira, Cali, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura.

El movimiento principal fue seguido por réplicas. El SGC informó durante las primeras horas sobre movimientos posteriores, entre ellos uno de magnitud 4.8 registrado a las 8:18 de la mañana. El comportamiento de las réplicas forma parte de la evolución normal de un terremoto de esta magnitud, aunque las autoridades mantienen vigilancia porque pueden afectar estructuras que hayan quedado debilitadas.

La emergencia coincidió además con actividad del volcán Puracé, en el departamento del Cauca. Sin embargo, el Servicio Geológico Colombiano ha establecido que no existe una relación directa entre el terremoto de San José del Palmar y la actividad volcánica. El Puracé ya se encontraba en alerta naranja y su comportamiento es monitoreado por separado.

La coincidencia temporal entre el terremoto y las emisiones de ceniza del Puracé generó versiones sobre un supuesto “despertar” del volcán provocado por el sismo. Los datos científicos disponibles no respaldan esa interpretación. El terremoto y la actividad del volcán corresponden a procesos geológicos distintos, aunque ambos forman parte de la compleja dinámica tectónica de Colombia.

Frente a la magnitud de la tragedia, el presidente Abelardo de la Espriella declaró el desastre nacional y asumió la coordinación de la respuesta gubernamental. El mandatario ordenó la instalación de un Puesto de Mando Unificado para centralizar la información y coordinar las labores de rescate, atención médica, evaluación de daños y asistencia a las comunidades afectadas.

El presidente también anunció su desplazamiento a las zonas afectadas y ordenó priorizar la búsqueda de personas atrapadas, la atención de los heridos y la identificación de las necesidades más urgentes. Las autoridades nacionales y locales mantienen activos sus protocolos de emergencia y trabajan en la evaluación de viviendas, hospitales, carreteras, aeropuertos, redes de servicios y edificios públicos.

La respuesta incluye además el despliegue de equipos especializados de rescate y la coordinación entre Fuerzas Armadas, cuerpos de bomberos, organismos de protección civil, autoridades municipales y departamentales y personal sanitario. El objetivo inmediato es localizar a quienes continúan atrapados, estabilizar las estructuras que representan riesgo y proporcionar atención a las personas desplazadas por los daños.

La dimensión de la emergencia se explica no solamente por la magnitud de 7.4, sino por la combinación de profundidad, duración percibida, distribución de las ondas sísmicas y concentración de población en algunas de las zonas alcanzadas. El terremoto fue percibido desde el occidente hasta regiones alejadas del epicentro, y produjo daños particularmente graves en el Eje Cafetero y el suroccidente colombiano.

El último balance de 132 muertos y más de 570 heridos sigue siendo preliminar. Las autoridades continúan levantando las Evaluaciones de Daños y Necesidades y las cifras podrían cambiar conforme concluyan las labores de rescate, se ingrese a zonas que permanecen aisladas y se realice la identificación de las víctimas.

Mientras tanto, el SGC mantiene el monitoreo de la actividad sísmica y el comportamiento del Puracé, mientras los equipos de emergencia continúan trabajando entre los escombros. Colombia enfrenta así una de las mayores emergencias sísmicas de las últimas décadas, provocada por la liberación de energía acumulada en una de las regiones tectónicamente más activas del continente.