*Texto y fotos: Alfredo López Casanova.
05.10.2026., Ciudad de México | Desinformémonos.- Laura Ramírez y Gabino Santiago López son de Oaxaca, de la comunidad triqui. Ellos como muchos otros, tuvieron que migrar a la Ciudad de México por las condiciones de pobreza en su pueblo y con la esperanza de encontrar mejores condiciones de vida para su hija recién nacida.
Laura estaba embarazada y entró en trabajos de parto la madrugada del 24 de septiembre y la bebé nació a las 8 :59 de la mañana, en su casa, tal como a veces en sucede en sus pueblos.
De acuerdo a sus usos y costumbre la placenta y ombligo lo enterraron en el patio de su Edificio donde viven. Laura estaba débil y cansada porque el parto no fue fácil. Gabino y su esposa tomaron el acuerdo de que descansara tres días para luego llevar a la bebé a sus vacunas a una clinica del IMSS.
Después que Laura tuvo las suficientes fuerzas, el 28 de septiembre, se fue con Gabino a la clínica más cercana, pero los médicos les dijeron que se fueran al Hospital de Iguarán, pero ahí les negaron el servicio y los remitieron a un hospital pediátrico, y fue así como llegaron al Hospital de Peralvillo.
Cansados y agotados, porque una cosa tan sencilla como una vacuna, se les fue complicando hasta terminar en una pesadilla. La persona que los atiende en el mostrador de Atención Ciudadana, los vió de reojo: indígenas, pobres, desesperados e impacientes por volver rápido a su casa, y Gabino quería volver a su trabajo.
La funcionaria les pidió la hoja de alumbramiento. Desconcertados de que no entendiera, lo obvio, de que eso no existía porque fue parto en casa. Eso a la funcionaria se le hizo sospechoso, y burlona les dijo: “a ver entonces dónde está la placenta y el cordón umbilical”. Sin saber que hacer que decir y desesperados, Gabino y Laura, empezaron a angustiarse porque el tiempo transcurría.
Fue entonces que la Doctora Paulina Hernández García, en vez de atenderlos, los remitió al Ministerio Publico con el Lic. Eulalio Matías Búnker Fray Servando. Sin saber, Laura y Gabino iban ya con la presunción de ser sospechosos de haber secuestrado a su propia hija.
El ministerio Público recibe el oficio con el número de expediente: NSS9926265794-OF2026ND, En el que entre otras cosas señalan como diagnostico dudoso: “Un parto fortuito… -y que por tales razones- “no existe hoja de alumbramiento” más adelante el oficio señala:
“Se da aviso al Ministerio Público para que los expertos normen conducta ante la falta de documentos tanto de la madre como de la menor”. Posteriormente el licenciado Eulalio Matía, del Ministerio Publico, los mira con desprecio, sella de recibido el documento y abajo de su firma escribe a mano: queda a disposición del MP, y se los da a Gabino y Laura para que lo lleven al Pediátrico.
A pasado un día y ellos siguen sin entender qué está pasando, sólo quieren que a la niña les pongan las vacunas e irse a su casa.
Desesperados van a la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios de la Ciudad de México (SEPI). Ahí, Les asignan un abogado para que hable con el Ministerio Público , el cual ya ha levantado la carpeta de investigación: 59/7019/092026, y les dice tanto a las familias como al abogado de SEPI: “La niña esta bajo custodia y en un proceso de investigación ministerial, no se les entregará hasta agotar el procedimiento que puede durar entre quince y veinte días, y remata: Es más, vayan haciendo la prueba de ADN porque se va a necesitar.”
Envueltos en una pesadilla kafkiana, la familia cita a sus vecinos y parientes de la comunidad triqui, para explicarles esta historia absurda, y deciden invitar a los medios de comunicación el sábado 4 de octubre. La denuncia surte efecto pero no el deseado. Las autoridades siguen tratando de sospechosos a Laura y Gabino, pero dejan entrar a la presunta “secuestradora” a amantar a su bebe.
Las presión ejercida a medio día del sábado, hizo que, un funcionario de rango menor de la Secretaría de Gobernación se presentara en la protesta, y pudieran entrar ha hablar con el Subdirector del pediátrico, sólo para que los funcionarios les ratificarán que hay una carpeta de investigación y que esperaran resultados
Han pasado doce días y Gabino esta desesperado. Laura está cansada, triste y a cada rato le gana el llanto, ya no sabe que hacer, pues quiere tener a su bebe a sus brazos.
La comunidad triqui de su entorno, hermanos,familiares y vecinos, los han arropado y han acordado convocar para el lunes a las 10 de la mañana frente al edificio de la Fiscalía de la Ciudad de México, para denunciar el racismo y la criminalización, de que son objeto Laura, Gabino y su pequeña hija por parte de las autoridades del gobierno.
Mañana lunes 6 de septiembre esperan que esta pesadilla termine, les entreguen por fin a su hija, y castiguen de manera ejemplar a los funcionarios involucrados, ya que es un delito retener a un bebé por falta de la hoja de alumbramiento, según el artículo 77 de la Ley General de Salud. Piden también
que la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, salga a pedir perdón por este trato indigno, racista, criminalizante y que nunca vuelva a suceder.

