*Bellas y airosas

/ Elvira Hernández Carballido /
Hidalgo, México (SEMlac).- Florence Toussaint publicó recientemente el libro Adiós a Proceso donde comparte sus vivencias y el orgullo de haber escrito en esta revista tan significativa en la historia del periodismo mexicano. De igual manera, comparte lo difícil y triste que fue tomar la decisión de ya no escribir más en ese espacio tan querido para ella.
“Yo me formé entre los mejores periodistas de México. Haber mantenido mi columna en Proceso por cuarenta años significa un logro profesional enorme. Aquilato el hecho de que mi labor trascendió gracias al medio en el cual escribí antes de hacerlo por méritos propios. Algunos caminos se me abrieron gracias a la aparición de mi nombre cada semana en una revista dedicada a informar y a orientar a los lectores con seriedad.
“Como persona, Proceso significó en mi vida un aliciente para desarrollar el potencial, un sustento moral en los momentos de mayor tristeza, una comunidad que me arropó. Especialmente en el así llamado ‘Proceso de Julio Scherer García’. Sentí cómo la pasión por el oficio abarca todo lo que uno hace; se refleja también en otros quehaceres.”
Proceso tiene una historia muy representativa y por eso la grandeza de su prestigio. Cuando Julio Scherer convirtió a Excélsior en el diario más importante de México, el gobierno de Luis Echevarría no aceptaba sus críticas y provocó lo que se conoce como “el golpe a Excélsior”.
La cooperativa desconoció a su director quien, junto a su equipo, salió dignamente del periódico. No fue una derrota, fundaron Proceso, la revista más crítica de las decisiones gubernamentales a finales del siglo XX. A ese escenario llegó Florence Toussaint.
Recuerdo muy bien la primera vez que supe de ella. Fue por el texto “Crítica a la información de masas”, un ensayo que escribió para explicar la relación de las corrientes sociológicas con la teoría de la comunicación. No olvidé su nombre. Después, la descubrí en la sección de cultura de Proceso. Nadie como ella realizaba un análisis tan meticuloso de los contenidos de la radio y televisión.
Cuando pasé a sexto semestre de la licenciatura en Comunicación de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) vi que ella impartía la asignatura de Opinión Pública y decidí inscribirme en sus clases. Fascinada, fui su alumna también en dos seminarios de investigación que cambiaron mi vida, gracias ya que nos propuso revisar periódicos del siglo XIX; así encontré a las primeras periodistas mexicanas.
Desde ese momento la nombré mi madre académica, asesoró mis tesis de licenciatura, maestría y doctorado. Me contagió su amor por la investigación; su vida es en un ejemplo para mí.
Por todo ello, es tan significativo este libro que recientemente publicó, porque hace un emotivo y valioso recorrido por las cuatro décadas en que colaboró cada semana en la revista.
La obra nos permite palpar la importancia de que una estudiosa de la comunicación se proponga orientarnos y cuestionar lo que se transmite en la radio y la televisión mexicanas. Sintética y precisa, con un estilo sencillo, pero a la vez delator de expresar las ideas de una gran especialista, nada escapó a mirada.
En este libro podemos recordar, si es que lo habíamos olvidado, temas como la existencia de canal trece, su cambio a Imevisión y su transformación a TV Azteca; la aparición y el sacrificio de canal ocho; las transmisiones del mundial México 86; la radio pública mexicana y su manera de sobrevivir con dignidad; la fuerza de la información durante el terremoto de 1985; la cobertura de las elecciones de 1988; el auge y reacomodo de las telenovelas; la Ley Televisa… El escenario de la comunicación en México siempre estuvo bajo su lupa.
Adiós a Proceso también permite aproximarnos al bello ser humano que es Florence. Podemos atisbar a esa joven que buscaba un espacio de expresión y que, con gran iniciativa, lo ganó.
Así, comparte la manera en que entró a la revista y la impresión de trabajar con esos señorones del periodismo, como Don Julio Scherer (de gran generosidad periodística) y Vicente Leñero (siempre estricto). También narra cómo uno de sus textos mereció la portada por la manera en que abordó un tema, las exclusivas que logró y su instinto periodístico latente, que la llevaba a insistir hasta conseguir una entrevista.
El estilo festivo cambia cuando se denota su desilusión al compartir las causas que provocaron su salida de la revista; sin embargo, el amor por esta gran publicación periodística nunca ha dejado de latir en su corazón.
Adiós a Proceso no es una despedida, es una invitación a recorrer lo que ocurrió en la radio y televisión de México durante cuatro décadas gracias a los textos analíticos que Toussaint publicó a lo largo de cuarenta años en ese espacio tan querido por ella.
Al mismo tiempo, para quienes la leemos, este libro representa un agradecimiento a Florence Toussaint por confiarnos su sentir y por permitirnos admirar su capacidad analítica y su pasión periodística.
Cabe destacar que el bello diseño de la portada y la gran edición del libro estuvieron a cargo de Elementum y el gran equipo que comanda su directora, Mayte Romo.
* La autora es periodista feminista, escritora y catedrática en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.

