Alejandra Cuevas denuncia red de extorsión y violencia contra reclusas en Santa Martha Acatitla.

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16.03.2026. México.- Alejandra Cuevas Morán, quien estuvo encarcelada en el penal femenil de Santa Martha Acatitla tras una acusación impulsada por el fiscal Alejandro Gertz Manero y liberada en 2022 por resolución de la Suprema Corte, difundió en redes sociales un testimonio amplio sobre las condiciones actuales dentro de esa prisión.

Su relato, acompañado de una foto del actual encargado de la seguridad pública en la Ciudad de México describe un sistema de extorsión y violencia contra las mujeres reclusas operado desde la propia estructura de seguridad del Estado.

El Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla se encuentra en la zona oriente de la Ciudad de México, sobre la Avenida Ermita Iztapalapa, kilómetro 17.5, en la carretera que va hacia Puebla, dentro de la alcaldía Iztapalapa.

De este penal Cuevas expuso: “Estuve presa en el penal femenil de Santa Martha Acatitla. Lo que voy a contar no me lo contaron. Lo viví.” Según su denuncia, las internas que buscan vender comida o dulces deben pagar cuotas para obtener permisos, y quienes no cumplen son castigadas con golpes, cambios de dormitorio o la pérdida de sus concesiones. “Ahora es muchísimo peor: les cobran por todo, y si no pagan, las golpean”, escribió.

Señala que el 12 de marzo, la comandante Jessica Avilés habría ordenado frente a 30 custodias: “Que comience la cacería.” Cuevas explicó que esa instrucción derivó en operativos violentos encabezados por dos internas, Mónica Portela y Karla de León, quienes serían socias de Avilés.

“Con lujo de violencia retiraban a las internas que no trabajan para la red, les tiraban su comida y destruían su producto de venta”, relató. Una custodia, citada en su denuncia, declaró: “Ahora como elemento de seguridad tengo que seguir las indicaciones de dos internas que son socias de mi comandante.”

Las cuotas semanales oscilan entre 1,000 y 3,000 pesos. A quienes se niegan a pagar se les cambia de dormitorio como castigo. Cuevas narró el caso de una interna enviada a un área de consumo donde se le obligó a elegir entre consumir drogas, venderlas o sufrir hostigamiento. La interna Maribel Niño sería la encargada de cobrar y golpear a quienes no cumplen.

Cuevas señaló que Avilés ya había sido sancionada por extorsión hace seis años y, pese a ello, fue reinstalada como comandante. “A las internas que no formen parte de su nómina se les va a pisotear, hasta que revienten”, habría dicho Avilés, con el objetivo de provocar un motín que justifique mayor represión. Cuevas calificó estas prácticas como “terrorismo de Estado ejercido contra mujeres privadas de la libertad.”

La denuncia también recordó antecedentes recientes: en 2023 se reveló que “La Teniente”, reclusa del Cártel del Noreste, controlaba extorsión y drogas con protección de autoridades. Posteriormente, la directora Susana Ramírez acumuló denuncias por cobro de piso y violencia, hasta ser destituida en 2025 tras la muerte de una interna.

Actualmente, bajo la gestión de la directora Morales, Cuevas afirma que el ciclo se repite. “Directora tras directora. Las acusaciones son las mismas. Las destituyen o las reemplazan. Y la extorsión sigue. La violencia sigue. Las colombianas siguen controlando. Las custodias siguen recibiendo órdenes de internas.”

Mientras tanto, el 14 de marzo, dos días después de la “cacería”, el secretario Pablo Vázquez asistía a la premier de un documental sobre reinserción social en Santa Martha. Cuevas contrastó esa imagen pública con la realidad interna: “Adentro, las mujeres siguen siendo extorsionadas, golpeadas y obligadas a vender droga para sobrevivir. Adentro hay casi 40 niños viviendo con sus madres en esas condiciones.”

Finalmente, exigió respuestas directas: “¿Por qué Jessica Avilés, sancionada por extorsión, fue ascendida a comandante? ¿Quién la protege? ¿Van a investigar o van a esperar la próxima muerta?” También interpeló a la jefa de gobierno Clara Brugada y a la Comisión Nacional de Derechos Humanos: “Hay testimonios de internas y de custodias. Hay un patrón documentado de tres años. ¿Para qué existen si no actúan ahora?”

El testimonio de Alejandra Cuevas coloca nuevamente bajo escrutinio la situación en Santa Martha Acatitla, donde, según sus palabras, “funciona como un cártel con uniforme.”

No existe una cifra pública oficial exacta y actualizada al día de hoy sobre el total de reclusas en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla. Sin embargo, se conoce que es uno de los principales penales femeniles de la CDMX, con una población activa que incluye a cientos de mujeres, muchas llevan años sin sentencia.

Algunos datos contextuales incluyen:
Población LGBTIQ+: Se estima que alrededor de 250 internas pertenecen a la comunidad LGBTIQ+.

Preliberaciones: Periódicamente se realizan liberaciones anticipadas, como la liberación de 12 mujeres en mayo de 2023.

DECLARACIÓN EN REDES DE ALEJANDRA CUEVAS MORAN

“Estuve presa en el penal femenil de Santa Martha Acatitla. Lo que voy a contar no me lo contaron. Lo viví.

“Desde que estuve ahí, las internas que no tenían dinero y querían generar algo pedían permiso para vender comida o dulces. Les cobraban por darles el permiso. Eso era antes. Ahora es muchísimo peor: les cobran por todo, y si no pagan, les quitan las concesiones, las cambian de dormitorio, las golpean. Todo está controlado por una banda de reclusas colombianas que opera con la protección directa de las autoridades del penal.

“El 12 de marzo, la comandante Jessica Avilés dio una orden frente a 30 custodias durante la formación matutina: “Que comience la cacería.”

“No es una figura retórica. Es una instrucción operativa.

“La cacería consistió en que las custodias se pusieran al servicio de dos internas, Mónica Portela y Karla de León, socias de Avilés, para entrar a los dormitorios con violencia, retirar a las internas que no trabajan para la red, quitarles sus pertenencias, tirar su comida, destruir su producto de venta. Con lujo de violencia. Esas son las palabras exactas de una custodia que se atrevió a hablar.

“Una custodia declaró: “Ahora como elemento de seguridad tengo que seguir las indicaciones de dos internas que son socias de mi comandante.”

“Avilés pidió apoyo al penal varonil de al lado para distraer a los mandos mientras ejecutaba la operación. Esto no es descontrol. Es crimen organizado operando desde la estructura de seguridad del Estado.

“A las internas que se niegan a pagar cuotas semanales de entre 1,000 y 3,000 pesos las cambian de dormitorio como castigo. A una la mandaron a un dormitorio de consumo donde le dijeron: o consumes, o vendes droga, o te hacemos la vida imposible. La interna Maribel Niño es la encargada de cobrar. A quien no paga, la golpea.

“Pero lo más siniestro es lo que Avilés dijo después: que a las internas que no formen parte de su nómina “se les va a pisotear, hasta que revienten”. Su objetivo, según testimonios, es provocar un motín para justificar más represión.

“¿Fabricar un motín desde la comandancia? Eso tiene nombre: terrorismo de Estado ejercido contra mujeres privadas de la libertad.

“Y aquí lo que nadie puede ignorar: Jessica Avilés ya fue sancionada hace 6 años por extorsión en el mismo sistema penitenciario. La regresaron. La hicieron comandante. ¿Quién la protege?

“Pero esto no es sólo Avilés. Es un patrón documentado de al menos tres años:

“En 2023, @latinus_us reveló que “La Teniente”, una reclusa del Cártel del Noreste, controlaba la extorsión, la droga y las fiestas dentro de Santa Martha, con la protección de autoridades del penal.

“Después llegó como directora Susana Ramírez. En menos de un año acumuló al menos 10 denuncias por extorsión, cobro de piso y violencia. Fue destituida en septiembre de 2025 después de que la grabaran pidiendo un depósito bancario a la madre de una interna que apareció muerta.

“Y ahora llega la directora Morales, que también viene del penal de Tepepan, igual que Avilés y todo su equipo de seguridad. Y el ciclo se repite.

“Directora tras directora. Las acusaciones son las mismas. Las destituyen o las reemplazan. Y la extorsión sigue. La violencia sigue. Las colombianas siguen controlando. Las custodias siguen recibiendo órdenes de internas.

“Esto no es una manzana podrida. Es el árbol entero.

“Y mientras esto sucede, el 14 de marzo, dos días después de la cacería , el secretario
@PabloVazC fue a la premier de “Sabores de Libertad”, un documental que presume la reinserción social en Santa Martha Acatitla. Se tomaron la foto. Aplaudieron.

“Adentro, las mujeres siguen siendo extorsionadas, golpeadas, y obligadas a vender droga para sobrevivir. Adentro hay casi 40 niños viviendo con sus madres en esas condiciones.

“Yo exijo respuestas:

“@PabloVazC, @SSC_CDMX: ¿Por qué Jessica Avilés, sancionada por extorsión, fue ascendida a comandante? ¿Quién la protege? ¿Van a investigar o van a esperar la próxima muerta?

“@ClaraBrugadaM : Usted recibió denuncias escritas de madres de internas. ¿Qué hizo con ellas?

“@CNDH : Hay testimonios de internas y de custodias. Hay un patrón documentado de tres años. Hay una interna muerta bajo la gestión anterior. ¿Para qué existen si no actúan ahora?

“Esto es Santa Martha Acatitla. La cárcel de mujeres más grande de la Ciudad de México. Y funciona como un cártel con uniforme”, concluye Alejandra Cuevas Moran.