“América Primero, el resto después: Trump exige ‘gratitud’ económica a Europa y Canadá ante la élite de Davos.

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21.01.2026 Davos Suiza – El aire gélido de los Alpes suizos no fue suficiente para enfriar el ambiente en el Centro de Congresos de Davos. La llegada de Donald Trump al Foro Económico Mundial (WEF) 2026 no fue una visita diplomática convencional, sino un torbellino que ha dejado a la élite global en un estado de estupefacción y urgencia.

Bajo el lema “El Espíritu del Diálogo”, el foro esperaba una búsqueda de consensos, pero el presidente estadounidense llegó con una agenda de “disrupción total”, marcada por exigencias territoriales, ataques a las políticas verdes y un optimismo económico que choca frontalmente con las preocupaciones de sus aliados.

Trump aterrizó en el helipuerto de Davos encabezando la delegación estadounidense más grande de la historia. Su entrada al recinto fue escoltada por un silencio expectante de los asistentes, roto solo por los flashes de las cámaras. A diferencia de otros líderes que buscaron un tono conciliador, el mandatario estadounidense utilizó su llegada para marcar terreno en su red social Truth Social: “Estados Unidos estará bien representado”.

“La Era Dorada” y el factor Groenlandia

En una presentación que duró casi una hora, Trump alternó entre el alarde de las cifras económicas de su país y una retórica nacionalista agresiva. “América Primero, el resto después: Trump exige ‘gratitud’ económica a Europa y Canadá ante la élite de Davos” sostuvo escencialmente.

1. El “Milagro Económico” y el fin de la inflación
Trump proclamó que la economía de EE. UU. es el “motor del planeta”.

“Ustedes nos siguen cuando caemos y nos siguen cuando subimos. La era dorada de EE. UU. comienza justo ahora”, afirmó, asegurando además que ha “derrotado” la inflación, una afirmación recibida con escepticismo por los economistas presentes.

2. Groenlandia: “Un pedazo de hielo” estratégico
El punto más polémico fue su reiterada insistencia en adquirir Groenlandia. Aunque descartó el uso de la “fuerza excesiva”, lanzó un ultimátum a Dinamarca y Europa:

“Queremos un pedazo de hielo para la protección mundial y no lo dan… Pueden decir que sí y estaremos muy agradecidos, o pueden decir que no y lo recordaremos”.

3. El ataque a las energías renovables
Fiel a su estilo, calificó las políticas de energía verde europeas como el “mayor engaño de la historia”. Se mofó de los molinos de viento, llamándolos “perdedores” fabricados por China y vendidos a “gente estúpida en Europa”.

El impacto entre los asistentes fue de una mezcla de desconcierto y rechazo. Las reacciones no se hicieron esperar:

Ursula von der Leyen (Comisión Europea): Advirtió que la reacción de la Unión Europea será “firme, unida y proporcionada”, rechazando cualquier intento de coacción territorial o comercial.

Mark Carney (Primer Ministro de Canadá): Fue blanco directo de las críticas de Trump, quien le exigió ser “más agradecido” con EE. UU. Carney, por su parte, calificó el discurso de Trump como “fuego y furia que no conducen a nada”.

OTAN: Mientras Trump cuestionaba la utilidad de la alianza si no se lograba el control de Groenlandia, el Secretario General de la OTAN intentó mantener la calma, destacando que, a pesar de la retórica, la presencia de tropas estadounidenses en Europa sigue siendo vital.

Venezuela

En medio de la tensión, Trump dedicó palabras sorprendentemente positivas hacia el liderazgo actual de Venezuela, asegurando que el país “ganará más dinero en los próximos seis meses que en los últimos 20 años” gracias a recientes acuerdos petroleros.

El paso de Trump por Davos 2026 ha dejado claro que el multilateralismo tradicional está bajo asedio. Mientras los líderes europeos intentan salvar el “espíritu de diálogo”, el presidente de los Estados Unidos ha dejado una advertencia que resonará mucho después de que la nieve de Davos se haya derretido: el mundo debe adaptarse a sus términos, o enfrentar las consecuencias de su “revolución del sentido común”.