AMLO otra vez

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*Sin tacto.

/Por Sergio González Levet/

Los muchos damnificados por su errática forma de gobernar y de conducirse pensaron que estaban viviendo de nuevo un sueño terrífico, una pesadilla: las pausas eternas, la burla cáustica, los insultos, las calumnias… las mentiras… las mentiras de siempre… otra vez…
Los poquísimos beneficiados con fortunas como la de Ali Babá lanzaron gritos de júbilo desaforados, cargados de una alegría artificial, llenos de sonido y furia.
Volvimos a ver, a escuchar, a sufrir, al Andrés Manuel López Obrador de la Enésima Destrucción; a la esperanza perdida de México; al sobreprotector de sus hijos y sus hermanos y sus hermanos postizos y sus cómplices. Él, empecinado en seguir siendo el mismo: marrullero, falsario, lleno de su misma soberbia humildizada.
Y enojado como lo estuvo todos los 2,131 días que duró su mandato; enojado quién sabe por qué, ya que había ganado; enojado quién sabe por qué, porque había logrado su sueño lustroso de ser Presidente; enojado sin razón y fuera de toda justicia.
Pero en algo sí se transformó: pasó de ser un patriarca más o menos venerable a un anciano obsoleto; de un mesías fanatizante a un ridículo remedo de líder; de una figura pública exaltada a un modelo para memes -ésos que no están prohibidos según la Presidenta y sí lo estarán según la ley que ella misma se inventó-.
Fue otra vez el mismo: enguarabeyado, tropicalón, reiterativo, cansino (“se aplica a quien resulta pesado, insiste demasiado en algo o aburre con su actitud”).
Quiso originar un clamor nacional en favor de su vástago perseguido por la ley del norte, y terminó causando escalofríos al pueblo honrado que ya no lo honra. Solamente consiguió levantar algunos gritos aislados de sus cercanos de antes, de algunos fanáticos que aún siguen necios en creerle y de la vergonzosa exclamación pública de Cuitláhuac, que siguió enseñando el cobre de su limitación mental.
Sí, es cierto, los aduladores que le quedan lo siguieron cercando y le dijeron en voz alta, casi a gritos para tapar los murmullos masivos en contra, que estuvo muy bien; unos lo felicitaron; otras hasta le agradecieron; los interesados le mintieron con palabras vacías y le dijeron que había estado genial como siempre, que su pueblo se había conmovido, que puso a temblar al gabinete de Trump y al POTUS mismo…
…que Andy (perdón, Andrés Manuel chiquito) se había salvado del peligro de la prisión, de ser clavado en la picota popular, de ser extraditado, de ser obligado a devolver los cientos de miles de millones robados.
Pero la realidad, esa misma que él se empeña en borrar a fuerza de falsedades, sigue ahí y dice que los ciudadanos están hartos en 2026 de los excesos corruptos de la 4T como lo estuvieron con los devaneos presupuestales del PRI de Peña Nieto en 2018.
Y por eso el clamor, las exigencias, los bloqueos y las manifestaciones no acarreadas.
Por eso las largas colas que el primer domingo de junio de 2027 se van a formar en las casillas de México para dejar claro que los ciudadanos ya no quieren la corrupción galopante de Morena, de la familia real tabasqueña… y con eso no van a permitir el fraude ni las mapachadas ni los robos de urnas ni los preps arreglados.
Por eso…

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