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Ciudad de México.— Andrés Manuel “Andy” López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quedó nuevamente en el centro de los señalamientos sobre presuntos vínculos con redes de crimen organizado y contrabando de combustible, luego de que The New York Times reportara que al menos dos agencias de seguridad de Estados Unidos revisan acusaciones relacionadas con el político de Morena.
La información publicada este martes 29 de septiembre de 2026 establece, sin embargo, una precisión fundamental: las autoridades estadounidenses no han abierto hasta ahora una investigación formal contra López Beltrán por estos señalamientos.
El diario estadounidense atribuye la información a cinco personas con conocimiento directo del asunto y señala que las agencias revisan las acusaciones antes de determinar si existe fundamento para avanzar en algún procedimiento.
El reporte coloca el nombre de López Beltrán dentro del escrutinio de autoridades estadounidenses en un momento particularmente sensible para el gobierno mexicano y para Morena, debido a que el caso ocurre después de la revocación de la visa estadounidense del hijo del expresidente y en medio de investigaciones mexicanas relacionadas con el denominado huachicol fiscal.

La publicación también distingue entre que una autoridad examine información o acusaciones y que exista una indagatoria penal formal. Hasta este momento, de acuerdo con el reporte, esa segunda etapa no se ha producido en Estados Unidos en contra de López Beltrán.
El llamado huachicol fiscal se refiere al contrabando y otras modalidades de introducción y comercialización irregular de combustibles para evadir impuestos y controles aduaneros. En México, este fenómeno ha derivado en investigaciones federales y procesos judiciales contra integrantes de redes dedicadas al tráfico de hidrocarburos.
La aparición del nombre de López Beltrán en el nuevo reporte estadounidense ocurre después de que autoridades mexicanas desmantelaran parte de una red de contrabando de combustible relacionada con integrantes de la Secretaría de Marina y particulares. Ese caso ha generado investigaciones sobre el ingreso ilegal de combustibles y posibles esquemas de corrupción asociados.
En expedientes judiciales relacionados con esa trama han aparecido referencias a una persona identificada como “Andy”. Medios de comunicación y abogados han relacionado esa mención con López Beltrán debido a que ese es el nombre con el que se le conoce públicamente, aunque documentos citados previamente no identifican expresamente al hijo del expresidente por su nombre completo.
Esa distinción resulta relevante porque la existencia de una referencia dentro de un testimonio no equivale por sí misma a una imputación judicial. De hecho, la Fiscalía General de la República sostuvo en agosto que no contaba con elementos con fuerza legal suficiente para iniciar una investigación contra López Beltrán por esos hechos.
La propia presidenta Claudia Sheinbaum afirmó el pasado 4 de septiembre que, hasta la información que le había proporcionado la Fiscalía, no existía una investigación de la FGR contra López Beltrán por el caso de huachicol fiscal. “No hay investigaciones hasta donde nos ha informado la Fiscalía”, declaró entonces durante su conferencia matutina.
El nuevo reporte del diario estadounidense abre ahora una diferencia entre la situación en México y la revisión que realizan autoridades de Estados Unidos. Mientras la FGR mexicana ha señalado que no existe una indagatoria formal contra López Beltrán, el reporte del Times sostiene que dos agencias estadounidenses examinan acusaciones relacionadas con posibles vínculos con crimen organizado y contrabando de combustible.
La información publicada también refiere que durante 2026 López Beltrán habría intentado establecer contacto con funcionarios estadounidenses a través de intermediarios. De acuerdo con las fuentes citadas por el periódico, esos acercamientos no desembocaron en reuniones formales con autoridades estadounidenses.
El asunto tiene como antecedente inmediato la revocación de la visa estadounidense de López Beltrán. El propio político confirmó en agosto que Estados Unidos había cancelado su autorización para ingresar a ese país y cuestionó públicamente la decisión.
López Beltrán calificó entonces la medida como “político, politiquero y propagandístico” y sostuvo que no se le habían presentado pruebas de una conducta indebida. La administración estadounidense no ha dado a conocer públicamente la razón específica de la cancelación, mientras que la información sobre expedientes individuales de visas se mantiene bajo reglas de confidencialidad.
La revocación de una visa, por sí misma, tampoco representa una determinación judicial de responsabilidad penal. Por ello, el nuevo reporte debe distinguirse de una acusación formal, una orden de aprehensión o una imputación ante un tribunal.
El nombre de López Beltrán ya había aparecido durante las últimas semanas en la discusión pública sobre el huachicol fiscal. Una de las líneas de esa controversia está relacionada con Jorge Amílcar Olán Aparicio, empresario señalado en investigaciones y reportes periodísticos por sus vínculos con personas cercanas a los hijos del expresidente López Obrador.
Olán también ha sido relacionado periodísticamente con una empresa dedicada a la importación de combustibles que enfrenta señalamientos fiscales. No obstante, las referencias periodísticas y las acusaciones difundidas públicamente no deben confundirse con una resolución judicial que determine responsabilidad penal de López Beltrán.
En septiembre, la fiscal general de la República, Ernestina Godoy, negó además que existieran órdenes de aprehensión contra López Beltrán y Olán. La declaración se produjo después de que circularan versiones sobre supuestas acciones judiciales en contra de ambos.
El nuevo reporte estadounidense llega también cuando el gobierno de Sheinbaum enfrenta una presión política creciente por las investigaciones relacionadas con el contrabando de combustible. La administración federal ha presentado este fenómeno como una de las líneas prioritarias en materia de combate a redes de corrupción y delincuencia organizada.
De acuerdo con información publicada por EL PAÍS, entre septiembre de 2025 y junio de 2026 se habían presentado 118 denuncias penales relacionadas con huachicol fiscal. Esa cifra forma parte de los resultados reportados por el gobierno mexicano en torno a las acciones contra esta modalidad de contrabando.
El caso también tiene una dimensión política porque López Beltrán ocupa un lugar relevante dentro de Morena. Es hijo del fundador del movimiento y expresidente de México, además de haber desempeñado responsabilidades dentro de la estructura nacional del partido.
Por ahora, el elemento nuevo no es una acusación formal estadounidense contra López Beltrán, sino la revelación periodística de que dos agencias de ese país están revisando señalamientos relacionados con él. Esa diferencia es central para dimensionar correctamente el alcance de la información.
The New York Times tampoco reporta, de acuerdo con la información disponible, que López Beltrán haya sido acusado de un delito en Estados Unidos ni que exista una orden de detención en su contra.
La revisión de información por parte de agencias de seguridad puede anteceder a una investigación formal, pero también puede concluir sin que se presente una acusación. Por ello, el estado actual del caso, según el reporte conocido este martes, permanece en una etapa de análisis de señalamientos.
En México, mientras tanto, la Fiscalía ha sostenido que no cuenta con elementos suficientes para iniciar una investigación penal contra López Beltrán por el huachicol fiscal. La presidenta Sheinbaum también ha insistido en que cualquier señalamiento debe sustentarse en pruebas y que corresponde a las autoridades competentes determinar si existen elementos para proceder.
El nuevo capítulo coloca nuevamente a Andy López Beltrán bajo escrutinio público, pero también obliga a separar los señalamientos, los testimonios, las revisiones de agencias de seguridad y las investigaciones judiciales formales. Hasta este 29 de septiembre de 2026, la información publicada apunta a que dos agencias estadounidenses examinan acusaciones sobre presuntos vínculos con crimen organizado y contrabando de combustible, pero no a la existencia de una investigación penal formal abierta en su contra en Estados Unidos.
La clave informativa es esa distinción: el reporte del Times habla de revisión de acusaciones por agencias estadounidenses, no de una acusación penal formal contra López Beltrán.

