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06.04.2026 Órbita lunar.—La misión Artemis II ha inscrito un nuevo capítulo en la historia de la exploración espacial al lograr que una tripulación humana orbite el lado oculto de la Luna, una región que nunca había sido sobrevolada por astronautas en una misión tripulada. El hecho ocurrió durante los primeros días de abril de 2026, cuando la nave de la NASA completó su trayectoria alrededor del satélite natural de la Tierra antes de iniciar su regreso.
El logro se trató del primer sobrevuelo tripulado del lado oculto lunar en más de medio siglo de exploración espacial, una hazaña que retoma y amplía el legado de misiones como Apollo 8, pero con tecnología y objetivos científicos del siglo XXI.
A bordo de la cápsula viajaron cuatro astronautas, entre ellos la ingeniera y especialista de misión Christina Koch, quien se convirtió en una de las voces más representativas del momento al transmitir un mensaje desde el espacio profundo justo cuando la nave dejaba atrás la cara oculta de la Luna.
Ocurre en la órbita del lado oculto lunar, una región que no es visible desde la Tierra y que permanece aislada de comunicaciones directas durante el sobrevuelo. Este punto del espacio ha sido históricamente uno de los más desafiantes para la exploración debido a la falta de contacto en tiempo real.
El lado oculto de la Luna fue fotografiado por primera vez por los soviéticos, en 1959, con la sonda LUNA 3, luego en el Apollo 8. En 1968 los astronautas lo vieron con sus propios ojos así como las misiones de Apollo. Hoy en día ese lado de la Luna está completamente mapeado.
Según los reportes de la misión, fue durante la fase crítica del viaje de retorno, inmediatamente después de completar la órbita lunar, cuando la nave restableció comunicación con la Tierra tras varios minutos de silencio mientras cruzaba la cara oculta.
El cómo involucra décadas de desarrollo tecnológico y cooperación internacional. La misión Artemis II utilizó sistemas avanzados de navegación, propulsión y comunicación que permitieron a la tripulación realizar un vuelo preciso alrededor de la Luna, manteniendo condiciones seguras para los astronautas y recopilando datos clave para futuras misiones. Este paso es considerado esencial para preparar el establecimiento de presencia humana sostenida en el satélite.
El porqué del viaje va más allá de la exploración simbólica. Artemis forma parte de una estrategia a largo plazo para regresar a la Luna, establecer infraestructura científica y abrir la puerta a misiones más ambiciosas hacia Marte. En ese contexto, el sobrevuelo del lado oculto representa una prueba crítica para validar capacidades humanas en el espacio profundo.
Fue en ese momento, al retomar la comunicación, cuando Christina Koch dirigió un mensaje que sintetiza el espíritu de la misión y su dimensión humana. “Exploraremos, construiremos, construiremos barcos. Volveremos a visitar. Construiremos puestos de avanzada científicos. Conduciremos vehículos exploradores. Realizaremos radioastronomía. Fundaremos empresas. Impulsaremos la industria. Inspiraremos.
Pero, en última instancia, siempre elegiremos la Tierra. Siempre nos elegiremos los unos a los otros.”
Las palabras de la astronauta resonaron tanto en los centros de control como en la comunidad internacional, al subrayar que, pese a la ambición tecnológica y científica, el objetivo último de la exploración espacial sigue siendo el beneficio colectivo de la humanidad.
Desde la NASA, voceros de la misión señalaron que el sobrevuelo cumplió con todos los objetivos previstos y que la nave se encuentra en condiciones óptimas durante su trayecto de regreso. También destacaron que los datos obtenidos servirán para planificar futuras misiones, incluyendo aquellas que buscarán llevar nuevamente a humanos a la superficie lunar.
El hito ocurre en un momento en que varias potencias y empresas privadas compiten por consolidar presencia en la Luna, lo que añade una dimensión geopolítica y económica a la exploración espacial. Sin embargo, el mensaje emitido desde la órbita lunar introduce un contrapunto: la cooperación y la unidad como ejes fundamentales.













