*
08.11.202., Ciudad de México.- El vocero de Morena en la Cámara de Diputados, Arturo Ávila Anaya, se convirtió en uno de los protagonistas de la polémica política del fin de semana, luego de que un video en el que aparece afuera del Hospital ABC de Santa Fe, en la Ciudad de México, se viralizara por el enfrentamiento verbal que sostuvo con un ciudadano que lo increpó con la expresión “¡Cero votos!”.
La respuesta del legislador, quien reaccionó con insultos antes de retirarse, abrió una discusión sobre la conducta de los representantes populares, la congruencia política y el uso del argumento del clasismo para responder a las críticas.
Las imágenes circularon ampliamente desde el viernes 6 de noviembre y provocaron reacciones por el tono del intercambio. En la grabación se observa al diputado en las inmediaciones del centro hospitalario privado, cuando una persona le grita la consigna que se ha convertido en un apodo recurrente entre sus detractores políticos.
En lugar de ignorar la provocación y continuar su camino, Ávila respondió con una expresión ofensiva: «¡Cállate, pendejo!», de acuerdo con el audio que acompañó la difusión del video. El episodio terminó con el alejamiento del legislador, pero la grabación ya había comenzado a circular en distintas plataformas.
La controversia no se limitó al intercambio de insultos. La ubicación donde fue grabado el diputado también alimentó los cuestionamientos, pues el Hospital ABC de Santa Fe es una institución médica privada de alta especialidad, identificada por sus servicios hospitalarios y atención privada.
La difusión del material llevó a usuarios a cuestionar la presencia del representante de Morena en ese establecimiento, en medio de un debate político recurrente sobre austeridad, privilegios y congruencia entre el discurso público y las decisiones personales de quienes ocupan cargos de elección popular.
Sin embargo, el video no acredita que Ávila estuviera recibiendo atención médica ni permite establecer el motivo de su presencia en el lugar. El cuestionamiento que se extendió en redes se centró tanto en el episodio como en la reacción del diputado ante una crítica ciudadana.
Ávila responde: “clasismo puro”
Un día después de la difusión del video, el sábado 7 de noviembre, el legislador publicó un mensaje en sus redes sociales para defenderse de los señalamientos y cambiar el enfoque de la discusión.
Ávila calificó como «clasismo puro» que lo cuestionaran por encontrarse en las inmediaciones de un hospital privado. Argumentó que caminar afuera de ese establecimiento no constituye una conducta prohibida por pertenecer a Morena y reprochó al ciudadano que lo grabó por haberlo filmado, en lugar de atender, según su versión, a su bebé recién nacido, que estaba llorando.
«Del que promueve la nota no sorprende nada, ya lo conocemos vive de la mentira, la violencia y el lodazal», escribió al referirse al periodista Pedro Ferriz, quien también difundió el episodio.
El diputado añadió que le parecía cuestionable que el ciudadano hubiera preferido grabarlo en vez de atender a su hijo y utilizó ese señalamiento para cuestionar sus valores familiares. También acusó a sus adversarios políticos de anteponer el odio a la familia.
Su respuesta generó una segunda ronda de comentarios. Mientras algunos usuarios respaldaron su argumento de que cualquier persona puede transitar por las inmediaciones de un hospital privado, otros consideraron que el legislador evadió el cuestionamiento sobre su reacción y recurrió a descalificaciones personales contra quien lo increpó.
Austeridad y privilegios, al centro de la discusión
El episodio también reactivó el debate sobre la relación entre el discurso de austeridad de Morena y las decisiones personales de sus representantes.
El Hospital ABC, fundado en 1886 y con instalaciones en Santa Fe, es una institución privada sin fines de lucro que ofrece servicios médicos especializados. Su carácter privado y su ubicación en una de las zonas de mayor desarrollo inmobiliario de la capital contribuyeron a que el video adquiriera mayor repercusión.
No obstante, es importante distinguir entre estar en las inmediaciones de un hospital, acudir como visitante o recibir atención médica. Hasta ahora, el material difundido no demuestra que el diputado fuera paciente ni que estuviera utilizando algún servicio médico del establecimiento.
La crítica política, por tanto, no puede sostenerse como una acusación sobre el origen de un eventual gasto médico que no está acreditado. El hecho verificable es que el legislador fue confrontado por un ciudadano, respondió con un insulto y posteriormente utilizó sus redes sociales para acusar de clasismo a quien lo grabó.
Arturo Ávila es diputado federal de Morena por representación proporcional y se desempeña como vocero del grupo parlamentario de ese partido en San Lázaro. Su actividad pública se ha caracterizado por una participación frecuente en confrontaciones verbales con representantes de la oposición y por sus intervenciones en la defensa de las posiciones del partido gobernante.
La expresión «Cero votos» que recibió afuera del hospital alude precisamente a las críticas sobre su llegada a la Cámara de Diputados por la vía plurinominal, una modalidad de representación proporcional que permite integrar el Congreso mediante listas partidistas, sin competir directamente por un distrito electoral.
El incidente volvió a colocar al legislador en el centro de la conversación digital, pero también dejó una pregunta sobre el comportamiento de quienes ejercen cargos públicos: ¿hasta dónde puede llegar la respuesta de un representante popular frente a una provocación ciudadana?
La libertad de cualquier persona para cuestionar a sus gobernantes no elimina el derecho de estos a defenderse, pero tampoco los exime de mantener un comportamiento acorde con la responsabilidad pública que representan. En este caso, la discusión terminó desplazándose de un simple encuentro afuera de un hospital a un debate sobre insultos, privilegios, clasismo y congruencia política.

