Atacan con drones la embajada de Estados Unidos en Riad

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02.03.2026 Arabia Saudita.- La embajada de Estados Unidos en Riad, Arabia Saudita, fue blanco de un ataque con drones la noche del 2 de marzo de 2026, lo que provocó un incendio y daños menores en las instalaciones diplomáticas.

El Ministerio de Defensa saudí confirmó que dos drones kamikazes impactaron el complejo, generando alarma en la zona diplomática y obligando a activar protocolos de emergencia. Bomberos y personal de seguridad acudieron de inmediato para sofocar las llamas y asegurar el perímetro, mientras se reforzaba la custodia del edificio.

Las autoridades sauditas señalaron que los drones utilizados eran de fabricación iraní, lo que incrementa la tensión en un contexto regional marcado por enfrentamientos indirectos entre Teherán y Washington.

El ataque se produjo apenas horas después de que Irán anunciara nuevas ofensivas contra bases estadounidenses en Oriente Medio, lo que sugiere una escalada coordinada de hostilidades.

Aunque no se reportaron víctimas, el incidente generó preocupación internacional por la seguridad de las misiones diplomáticas en la región. La embajada estadounidense en Riad es considerada un punto estratégico, dado el papel de Arabia Saudita como aliado clave de Washington en el Golfo Pérsico.

Tras el ataque, se reforzó la presencia militar en las inmediaciones y se establecieron retenes en las principales avenidas que conducen al complejo diplomático.

El gobierno saudita condenó el atentado y aseguró que continuará investigando el origen de los drones, mientras que Estados Unidos expresó su rechazo a lo que calificó como “un acto de agresión inadmisible contra su representación diplomática”.

Analistas internacionales advierten que este episodio podría intensificar la confrontación entre Irán y Estados Unidos, con Arabia Saudita en el centro de la disputa, y complicar aún más los esfuerzos de estabilización en Oriente Medio.

La agresión, aunque limitada en daños materiales, envía un mensaje de vulnerabilidad y de desafío directo a la presencia estadounidense en la región, lo que podría tener repercusiones en la política de seguridad y en las alianzas estratégicas de Washington en el Golfo.