Ataques en escuelas encienden alerta en México; investigan posible influencia de retos, Incel y violencia digital

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04.10/2026 México.- Tres hechos registrados recientemente en planteles educativos de Chiapas, Querétaro y Coahuila colocaron nuevamente la violencia escolar en el centro de la atención pública. Aunque los casos presentan diferencias en las edades de los agresores, el tipo de armas y las circunstancias, las autoridades ya analizan si existe alguna conexión con contenidos violentos difundidos en internet o con posibles retos virales y por sus expresiones con la violencia derivada del fenómeno incel.

El caso más grave ocurrió el 1 de octubre en la Escuela Secundaria General número 13 del ejido La Unión, en Torreón, Coahuila. Dos hermanos de 18 años y exalumnos del plantel ingresaron durante el horario escolar portando machetes y otros objetos, además de lanzar petardos para provocar temor entre estudiantes y trabajadores.

Testigos afirmaron que los hermanos agresores profirieron amenazas contra las mujeres después de detonar petardos en lo que advirtieron como un primer aviso. Lo que vinculan con lo expuesto en sus redes con discursos de la comunidad incel.

La agresión terminó con la muerte de la subdirectora del plantel, Nery Edith Nevárez González, de 56 años. También resultaron lesionadas cuatro personas, entre ellas dos alumnos y dos trabajadores de la escuela. Los dos jóvenes fueron detenidos después de que habitantes de la comunidad los persiguieron y retuvieron hasta la llegada de las autoridades.

Nuevos datos confirman que los cuates, previo a su ingreso a la secundaria h1r1eron a una joven estudiante del CBTA1 que esperaba el autobús para su escuela, la joven fue atacada en el cuello con arma blanca y se encuentra delicada de salud.

En este caso de Loc uates se da seguimiento a comunidades digitales que promueven la admiración por autores de agresiones en centros educativos y de acuerdo a fuentes en la fiscalía se indaga la posible afinidad de los dos detenidos en Torreón con comunidades conocidas como incels, o célibes involuntarios, como otra línea de investigación.

Entre las primeras líneas señaladas por el fiscal Federico Fernández Montañez se encuentra un presunto resentimiento de los jóvenes hacia integrantes de la institución. Al mismo tiempo, las autoridades han revisado la posible influencia de figuras extranjeras relacionadas con ataques masivos y de material difundido en espacios digitales.

Un día antes, el 30 de septiembre, otro episodio ocurrió en la Escuela Secundaria General Esperanza Cabrera, en la ciudad de Querétaro. Un estudiante de 13 años fue señalado por atacar con dos cuchillos a cuatro personas dentro del plantel. Los lesionados fueron trasladados a un hospital y posteriormente se informó que estaban fuera de peligro. Personal de la escuela intervino para someter al adolescente y quitarle las armas.

El menor quedó bajo custodia de la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes. La Fiscalía General del Estado de Querétaro informó que pretende formularle imputación por tentativa de homicidio y que realizó un cateo en el domicilio del adolescente. Durante esa diligencia fueron detenidos sus padres, a quienes se atribuyen provisionalmente delitos relacionados con resistencia y desobediencia.

En este expediente aparece uno de los elementos que ha despertado mayor interés: la posibilidad de que el ataque haya sido provocado por un reto difundido a través de redes sociales. El fiscal queretano, Víctor de Jesús Hernández, indicó que esa hipótesis no ha sido descartada, pero tampoco existe hasta ahora una conclusión que permita afirmar que el adolescente actuó como parte de un desafío viral.

La Unidad de Servicios para la Educación Básica del Estado de Querétaro también pidió cautela. Su titular, Irene Quintanar Mejía, señaló que no podía confirmar que se tratara de un reto y que corresponde a la Fiscalía establecer qué ocurrió y cuál fue el origen de la agresión.

En Chiapas, entretanto, la violencia alcanzó a un alumno de primaria. Un niño de seis años fue lesionado con un objeto punzocortante dentro de la escuela primaria vespertina Mario Castellanos Molina, en San Cristóbal de Las Casas. La madre denunció que su hijo fue atacado dentro del plantel y tuvo que ser llevado a un hospital para recibir atención médica.

La información disponible sobre este caso presenta diferencias respecto a la identidad de los presuntos agresores. Mientras la madre señaló a estudiantes mayores, reportes policiales y periodísticos ubican la agresión presuntamente en alumnos de sexto grado.

La Fiscalía de Distrito Altos abrió una investigación y realizó diligencias para esclarecer las circunstancias, mientras la familia solicitó revisar las cámaras de seguridad y establecer medidas para evitar nuevos contactos entre el menor y los posibles responsables.

A diferencia de Querétaro y Torreón, hasta ahora no existe información pública que permita relacionar el ataque contra el niño de Chiapas con un reto de internet. Por ello, atribuir los tres episodios a una misma dinámica sería prematuro.

Sin embargo, la coincidencia temporal de los ataques en Querétaro y Torreón llevó al gobierno federal a establecer un grupo de trabajo dedicado a prevenir la violencia en los entornos escolares. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana informó que el equipo estará integrado por dependencias federales, entre ellas la SEP, el Centro Nacional de Inteligencia, la Agencia de Transformación Digital y la Consejería Jurídica, además de instituciones académicas.

Una de las tareas anunciadas consiste en incrementar el seguimiento de redes sociales, servicios de mensajería, foros y otros espacios digitales para detectar amenazas, patrones de conducta y contenidos relacionados con extremismo violento. La medida no significa que las autoridades hayan establecido que los ataques recientes formen parte de un mismo reto, sino que buscan identificar posibles señales previas que permitan prevenir nuevas agresiones.

El antecedente inmediato que también forma parte de esta discusión es el ataque ocurrido en septiembre de 2025 en el CCH Sur de la Universidad Nacional Autónoma de México. En ese caso, Lex Ashton, entonces de 19 años, ingresó al plantel con cuchillos, mató a un estudiante de 16 años y lesionó a un trabajador. Investigaciones posteriores documentaron publicaciones previas relacionadas con el ataque y la participación del acusado en comunidades digitales caracterizadas por discursos de odio.

También existen otros antecedentes recientes. En marzo de 2026, un adolescente de 15 años fue detenido después de un ataque con arma de fuego en la preparatoria Antón Makárenko, en Lázaro Cárdenas, Michoacán, donde murieron dos trabajadoras del plantel.

La sucesión de estos episodios no permite, por sí misma, concluir que México enfrenta un reto viral que esté provocando ataques contra escuelas. En el caso de Querétaro, esa posibilidad continúa dentro de las líneas de investigación; en Torreón se indaga la eventual influencia de contenidos y referentes de ataques cometidos fuera del país; y en Chiapas la investigación se concentra en determinar quiénes participaron y cómo ocurrió la agresión contra el niño.

Lo que sí ha cambiado es la respuesta institucional. Después de los hechos de Torreón y Querétaro, las autoridades federales comenzaron a revisar no solamente los mecanismos de seguridad física en las escuelas, sino también las señales que pueden aparecer previamente en internet, con el objetivo de detectar amenazas o llamados a la violencia antes de que lleguen a los planteles.