Miscelánea, salud y política
/ Judith Álamo López /
Nada va bien en un sistema político en el que las palabras contradicen a los hechos: Napoleón Bonaparte
Este miércoles salió a la venta el libro “Ni venganza ni perdón”, de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, editado por Planeta, y en un fenómeno sin precedente se difundió profusamente en grupos de WhatsApp desde temprana hora, el subtítulo “Una amistad al filo del poder”, en la portada una foto que muestra a López Obrador y al coautor protagónico, de espaldas, en un estrecho abrazo.
La piratería que atenta contra los derechos de autor y las empresas editoriales fue una reflexión tardía para quiénes ávidos de conocer y difundir las razones del exconsejero jurídico para presentar su “renuncia irrevocable” por “diferencias internas”, a mitad del sexenio, y protagonizar uno de los quiebres más inesperados en el equipo compacto del presidente López Obrador.
Sus “hermanos” políticos, como el propio expresidente López Obrador los denominara, Scherer Ibarra y Adán Augusto López, a poco más de un año de haber concluido su gobierno, ya han dado de qué hablar sobre el resquebrajamiento de la cohesión del movimiento que lo llevó al poder y empieza a sucumbir por un ajuste de cuentas entre cófrades y presiones estadounidenses, respectivamente.
Este libro deberá leerse con cuidado para conocer las causas del conflicto interior del grupo en el poder, así como para analizar los rasgos de personalidad del caudillo cristiano asentados en el relato de un compañero de lucha, quien a lo largo de más de dos décadas fue su fiel seguidor, y una vez en el poder, duró solo medio sexenio como consejero jurídico (2028-2021)
Scherer Ibarra brinda un testimonio relevante al confirmar el involucramiento del gobierno de López Obrador con una red de financiamiento ilegal de las campañas electorales de Morena en estados de la República clave con recursos provenientes del huachicol y huachicol fiscal.
La obra aporta pruebas para el caso del Departamento de Justicia de EUA que investiga la supuesta economía criminal paralela durante el gobierno de López Obrador.
Scherer hace acusaciones en contra del exvocero presidencial, Jesús Ramírez Cuevas, a quien acusa de introducir al rey del huachicol, Sergio Carmona, a Palacio Nacional y de presentarlo a López Obrador y a miembros del gobierno de la 4T y dirigentes de Morena. Refiere que con esos recursos ilegítimos se financiaron campañas de los gobernadores morenistas de Sonora, Tamaulipas y Sinaloa, entre otros.
Devela que el comunicador social presidencial promovió un decreto ilegal para supuestamente otorgar una “compensación vitalicia por justicia social” a trabajadores de la extinta compañía de Luz y Fuerza del Centro, lo que significó una doble indemnización y la defraudación de recursos públicos por 27 mil millones de pesos destinados a crear redes clientelares a Morena y favorecer la campaña de la ahora jefe de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada.
“Ni Venganza Ni Perdón” revela que Ramírez Cuevas está siendo investigado en las cortes federales de Texas y Nueva York donde se llevan los casos de Carmona y del Cártel de Sinaloa, por lavado de dinero y financiamientos electorales con dinero del crimen organizado, aunque aclara que no hay acusaciones formales en su contra… hasta ahora.
La publicación es interpretada por analistas como un ajuste de cuentas del exconsejero jurídico Scherer Ibarra en contra de actores del equipo presidencial, incluidos quienes provocaron su salida al convertirse en sus detractores, como el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero y la ministra Olga Sánchez Cordero, exsecretaria de Gobernación, entre otros.
Aunque en la Mañanera de este día no medió pregunta directa sobre el impacto del libro, se le planteó a la presidente Sheinbaum si renunciará Jesús Ramírez Cuevas a la coordinación de asesores, a lo que contestó enfática: “No, Jesús está trabajando con nosotros, no tiene por qué presentar su renuncia”, y agregó que lo conoce hace mucho tiempo.
Mucho se ha hablado de la corrupción en tiempos de la Cuarta Transformación, pero sin duda este golpe es demoledor, si se toma en cuenta que es propinado por un exmiembro del equipo compacto de AMLO, alguien que dice simpatizar aún con él y su causa.
El título “Ni Venganza Ni Perdón” hace pensar en que el coautor comparte con su progenitor, el célebre periodista Julio Scherer García, aquella sentencia que se le adjudicó sobre sus valores: sobre la amistad hay que mantener la búsqueda de la verdad, y así actuó ganándose el respeto de muchos pero también algunos enemigos poderosos.













