Aumenta a 2 mil 595 la cifra oficial de víctimas por terremotos en Venezuela;

*Gobierno busca apoyo de EE. UU. y el FMI para la reconstrucción en medio de denuncias por detenciones y críticas a la respuesta oficial.

02.07.2026.- La tragedia provocada por los dos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el pasado 24 de junio continúa agravándose. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, informó este jueves que el saldo oficial de víctimas mortales ascendió a 2 mil 595 personas, mientras los equipos de rescate mantienen la búsqueda de sobrevivientes y de cuerpos entre las estructuras colapsadas en los estados más afectados por el desastre.

Durante una conferencia de prensa en Caracas, Rodríguez señaló que el Gobierno inició conversaciones con el Departamento de Estado de Estados Unidos y con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para recuperar recursos financieros que permitan hacer frente a la reconstrucción de la infraestructura devastada por los sismos, considerados los más destructivos registrados en Venezuela en más de un siglo.

La mandataria explicó que el objetivo es acceder a fondos internacionales que puedan destinarse a la rehabilitación de hospitales, escuelas, edificios públicos, viviendas y servicios básicos, luego de que las evaluaciones preliminares determinaran que al menos 858 inmuebles sufrieron daños de consideración o colapsaron parcialmente.

Además del incremento en el número de fallecidos, el gobierno venezolano confirmó que más de 11 mil personas han resultado heridas, muchas de ellas con lesiones de gravedad, mientras decenas de miles permanecen desplazadas y continúan las labores para localizar a quienes siguen atrapados o desaparecidos bajo los escombros.

Los terremotos, de magnitudes 7.2 y 7.5, ocurrieron con apenas unos segundos de diferencia frente a la costa norte del país, provocando el colapso de edificios residenciales, hospitales, oficinas gubernamentales y vialidades, principalmente en La Guaira, Caracas, Carabobo y otras localidades cercanas al epicentro. Especialistas consideran que se trata del evento sísmico más severo que ha enfrentado Venezuela en generaciones.

Aunque las autoridades sostienen que la respuesta gubernamental fue inmediata y que los protocolos de emergencia se activaron pocas horas después del desastre, el manejo de la crisis ha sido objeto de fuertes cuestionamientos por parte de rescatistas, voluntarios, organizaciones civiles y habitantes de las zonas devastadas.

Numerosos brigadistas han denunciado que durante las primeras 48 horas, consideradas decisivas para encontrar personas con vida, la mayor parte de las labores de búsqueda fue realizada por vecinos, voluntarios y equipos internacionales debido a la escasez de maquinaria pesada y personal especializado desplegado por el Estado.

Reportes de agencias internacionales describen escenas de familias removiendo escombros con herramientas improvisadas mientras esperaban la llegada de equipo de rescate, así como hospitales operando al límite de su capacidad y morgues temporales en las calles instaladas para atender el creciente número de víctimas.

En medio de la emergencia también han surgido denuncias sobre presuntas detenciones arbitrarias de personas que documentaban las labores de rescate o cuestionaban la actuación de las autoridades. Organizaciones defensoras de derechos humanos han solicitado garantías para periodistas, voluntarios y ciudadanos que participan en las tareas de auxilio o difunden información desde las zonas afectadas. Diversos organismos internacionales han manifestado su preocupación y han pedido que la atención a la emergencia se desarrolle con pleno respeto a las libertades fundamentales. (

Pese a las críticas, Rodríguez defendió la actuación de su administración y afirmó que el Estado mantiene presencia permanente en las regiones más afectadas con personal militar, cuerpos de protección civil y brigadas médicas. Asimismo, aseguró que las operaciones de búsqueda continuarán mientras existan posibilidades de localizar sobrevivientes entre los edificios colapsados.

El desastre ha movilizado ayuda internacional proveniente de diversos países. Equipos especializados de búsqueda y rescate de América Latina, Europa y otras regiones han colaborado en las labores de localización de víctimas utilizando binomios caninos, cámaras térmicas, sensores de movimiento y maquinaria especializada. Entre ellos se encuentra la misión enviada por México, cuyos rescatistas han participado en el salvamento de personas con vida y en la recuperación de cuerpos.

Mientras continúan las labores humanitarias, el inicio de conversaciones con Washington y el FMI representa uno de los movimientos diplomáticos más relevantes desde que Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina en enero pasado. Analistas consideran que el acceso a recursos internacionales será determinante para afrontar una reconstrucción que podría extenderse durante varios años, en un país cuya infraestructura ya enfrentaba severas deficiencias antes de la catástrofe y cuya economía permanece profundamente debilitada.