Bad Bunny transforma el medio tiempo del Super Bowl en alegoría latina

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08.02.2026.- Bad Bunny protagonizó un espectáculo de medio tiempo que, según las redes sociales, se convirtió en una alegoría cultural más que en un acto de confrontación directa contra la política migratoria de Donald Trump , tal como se esperaba .

El espectáculo ofrecido por la producción de Bad Bunny en el Super Bowl, contó conlos elementos visuales, la música y la participación de artistas que funcionaron como alegoría de la experiencia migrante: lo que se vio en el escenario (colores, coreografías, símbolos culturales) representa de manera figurada la lucha, la identidad y la resistencia de comunidades que enfrentan racismo y exclusión.

La puesta en escena reunió a músicos de primer nivel y figuras reconocidas como Lady Gaga y Ricky Martin, quienes acompañaron al artista puertorriqueño en un despliegue que buscó visibilizar la fuerza de la comunidad latina en Estados Unidos poniéndolo al centra de la fiesta más americana que existe.

El show, íntegramente en español, se presentó como un mensaje de identidad y orgullo migrante en un contexto marcado por el racismo y la polarización política.

La reacción en plataformas digitales fue inmediata. Miles de usuarios destacaron la potencia visual del espectáculo, con coreografías multitudinarias, vestuarios coloridos y símbolos que remitían a la vida cotidiana de los migrantes en Estados Unidos.

La narrativa del show se interpretó como un homenaje a quienes han construido comunidad en medio de la adversidad, con referencias a la música caribeña, la tradición popular y la resistencia cultural.

En lugar de un tono de confrontación agresiva, la presentación se leyó como un gesto de afirmación y pertenencia, un recordatorio de que la diversidad es parte esencial de la identidad estadounidense.

La participación de Lady Gaga y Ricky Martin reforzó el carácter inclusivo del espectácul

Gaga, con su trayectoria de defensa de los derechos civiles, y Ricky Martin, como referente de la diáspora latina, aportaron legitimidad y resonancia a un mensaje que buscaba trascender las fronteras del entretenimiento.

En redes sociales, se multiplicaron los comentarios que celebraban la unión de artistas de distintas generaciones y estilos en torno a un mismo propósito: reivindicar la cultura latina como parte integral del tejido social norteamericano.

El montaje escénico, con pantallas gigantes, luces sincronizadas y una narrativa visual que evocaba el viaje migrante, fue interpretado como una metáfora de la lucha contra el racismo y la exclusión

Usuarios en Twitter y TikTok señalaron que el show no se trató de un desafío político directo, sino de una propuesta cultural que apelaba a la empatía y al reconocimiento de las comunidades que han sido históricamente marginadas.

La recepción fue mayoritariamente positiva, con mensajes que subrayaban la importancia de que el evento deportivo más visto del país se convirtiera en un espacio de visibilidad para quienes rara vez ocupan el centro de la escena.

La actuación de Bad Bunny en el Super Bowl LX se consolidó así como un hito en la representación cultural latina en Estados Unidos.

Más allá de las críticas aisladas, el consenso en redes sociales fue que el espectáculo ofreció un mensaje poderoso de inclusión y diversidad, arropado por la música y la presencia de figuras internacionales.

En un país atravesado por crispaciones raciales y políticas, el show se interpretó como un recordatorio de que la cultura puede ser un puente y una afirmación de identidad frente a la adversidad.