*La decisión respondió a las dificultades denunciadas Por Lula para trasladar a los electores a las urnas y modificó el cierre previsto inicialmente para las 17:00 horas, tiempo de Brasilia.
25.10.2026., Brasil- La contienda en la segunda vuelta electoral em Brasil enfrenta al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), quien busca la reelección, y al senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro.
La disputa define el rumbo político del país sudamericano para los próximos cuatro años, en medio de una marcada división entre las fuerzas de izquierda y la derecha brasileña.
De acuerdo con la Justicia Electoral, alrededor de 158.7 millones de personas estaban habilitadas para votar, el mayor electorado registrado en la historia de Brasil. La jornada también contempla elecciones para gobernador en seis estados y el Distrito Federal, donde las contiendas que no se resolvieron en la primera ronda deben definirse mediante una segunda votación.
La ampliación del horario se convirtió en uno de los principales acontecimientos de la jornada, pues ocurrió cuando el proceso electoral se encontraba cerca de la hora de cierre y las autoridades ya habían comenzado a difundir los primeros datos del escrutinio.
La solicitud presentada por el equipo de Lula se sustentó en reportes de problemas con el transporte público en distintas ciudades. La campaña señaló que las restricciones en la circulación de autobuses dificultaban el acceso de parte de la población a los centros de votación y pidió que se ampliara el plazo para garantizar que las personas afectadas pudieran ejercer su derecho al sufragio.
El planteamiento llegó al Supremo Tribunal Federal durante la tarde, poco antes de la hora de cierre prevista. Zanin consideró que la situación requería una intervención urgente y dispuso que la autoridad electoral, el Tribunal Superior Electoral (TSE), aplicara la extensión en las condiciones establecidas por la resolución judicial.
La controversia por el transporte también tuvo repercusiones en Salvador, capital del estado de Bahía. Un tribunal ordenó la detención de un alto funcionario del área de transporte municipal, ante señalamientos de que se había dispuesto una reducción de la flota de autobuses durante la jornada electoral. La medida judicial se produjo en medio de las denuncias sobre las dificultades para llegar a las urnas; los señalamientos, por sí mismos, no constituyen una determinación definitiva de responsabilidad.
La campaña de Lula solicitó extender el horario en al menos nueve estados, mientras que el equipo de Flávio Bolsonaro también pidió ampliaciones en varias entidades, en su caso con referencias a las condiciones meteorológicas adversas. De esta manera, las dificultades logísticas se convirtieron en un asunto que involucró a los dos bloques políticos que disputan la Presidencia.
La decisión judicial tuvo consecuencias inmediatas para el escrutinio. El Tribunal Superior Electoral había comenzado a publicar los primeros datos cuando se produjo la orden de ampliación, por lo que suspendió temporalmente la totalización de los votos para ajustarse al nuevo horario.
En ese momento, el cómputo comprendía mil 225 de las 499 mil 248 secciones electorales del país, equivalentes a aproximadamente 0.25 por ciento del total. Con ese avance, Lula registraba 57.66 por ciento de los votos contabilizados y Flávio Bolsonaro, 42.34 por ciento.
Esos porcentajes correspondían a una fracción mínima del escrutinio y no permitían establecer una tendencia definitiva. La interrupción tampoco significaba que los votos emitidos hubieran sido anulados, sino que el proceso de totalización quedó sujeto a la reorganización derivada de la ampliación del horario.
Posteriormente, Zanin precisó que la extensión debía aplicarse en los centros donde las urnas todavía no habían sido cerradas. Las mesas que ya habían concluido la recepción de sufragios conservarían sus votos y estos serían contabilizados conforme al procedimiento electoral. La precisión buscó resolver las dudas operativas generadas por una orden que llegó cuando el cierre ordinario ya había comenzado.
La medida abrió un nuevo frente de coordinación entre la justicia y las autoridades electorales, debido a que la ampliación debía ejecutarse sin alterar la validez de los sufragios emitidos en las secciones que ya habían terminado sus operaciones.
La disputa presidencial y los resultados de la primera vuelta
El balotaje del 25 de octubre se produjo después de que ninguno de los aspirantes alcanzara más de la mitad de los votos válidos en la primera ronda, condición necesaria para ganar la Presidencia sin una segunda votación.
Flávio Bolsonaro terminó aquella primera etapa en el primer lugar, con 47.03 por ciento de los votos válidos, equivalentes a 56 millones 103 mil 33 sufragios. Lula obtuvo 45.16 por ciento, con 53 millones 870 mil 724 votos. La diferencia entre ambos fue de poco más de 2.2 millones de sufragios, una ventaja que dejó abierta la definición presidencial.
La segunda vuelta enfrenta dos proyectos políticos con diferencias en materia económica, programas sociales, seguridad pública, medio ambiente y relaciones internacionales. Lula busca prolongar su actual mandato y obtener un cuarto periodo presidencial no consecutivo, mientras que Flávio Bolsonaro pretende llevar nuevamente al poder a la corriente política encabezada anteriormente por su padre, Jair Bolsonaro.
Lula, dirigente histórico del Partido de los Trabajadores, gobernó Brasil entre 2003 y 2010 y regresó a la Presidencia en enero de 2023. Su trayectoria política está vinculada con los programas de combate a la pobreza, las políticas sociales y la ampliación del acceso de sectores de menores ingresos a los servicios públicos.
Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, ha desarrollado su carrera política dentro del bloque conservador brasileño. Su candidatura representa la continuidad de una corriente que coloca la seguridad, la reducción de determinados controles estatales y las posiciones conservadoras entre sus principales temas políticos.
La contienda también tiene implicaciones para el equilibrio político regional. Una victoria de Lula prolongaría la presencia de un gobierno de izquierda en la mayor economía de América Latina. Un triunfo de Flávio Bolsonaro supondría el regreso de la derecha bolsonarista a la Presidencia, después de la derrota de su padre en 2022.
El antecedente de aquella elección sigue presente en el escenario político brasileño. Jair Bolsonaro perdió entonces frente a Lula y posteriormente fue condenado a 27 años de prisión por su participación en una trama para intentar un golpe de Estado. Sus seguidores protagonizaron el 8 de enero de 2023 la invasión de las sedes de los tres poderes en Brasilia, en protestas contra el resultado electoral. Ese episodio se convirtió en uno de los principales antecedentes de las tensiones entre el bolsonarismo y las instituciones democráticas del país.
Un electorado de casi 159 millones de personas
La magnitud de la elección explica la importancia de los procedimientos de votación y del funcionamiento de la infraestructura electoral. Cerca de 158.7 millones de brasileños tenían derecho a participar, con un registro que incluye a ciudadanos de distintas edades y regiones del país.
De acuerdo con la información publicada por la Justicia Electoral brasileña, más de 141 millones de electores tenían registrados sus datos biométricos, aproximadamente 89 por ciento del padrón habilitado. El voto es obligatorio para la mayoría de los ciudadanos brasileños de entre 18 y 70 años, mientras que es facultativo para determinados grupos, entre ellos las personas de 16 y 17 años y los mayores de 70.
La primera vuelta también dejó un dato relevante sobre la participación. Más de 33 millones de personas no acudieron a votar, de un padrón cercano a los 160 millones de electores. La abstención se situó alrededor de 21 por ciento, una variable importante para las campañas, que durante la segunda ronda buscaron movilizar a sus bases y atraer a quienes no habían participado en la primera jornada.
En una elección definida por la suma de votos válidos, la participación puede modificar la distribución final de apoyos entre los candidatos. Sin embargo, la abstención no se traduce automáticamente en una ventaja para uno u otro aspirante, ya que el comportamiento de quienes no votaron en la primera vuelta no puede determinarse únicamente a partir de los resultados anteriores.
Brasil utiliza urnas electrónicas para recibir y registrar los sufragios. El sistema permite que los resultados comiencen a publicarse una vez que concluyen las operaciones de votación y se transmiten los datos de cada sección. La interrupción temporal de la totalización en esta jornada alteró esa secuencia, aunque las autoridades mantuvieron el procedimiento de cómputo de los votos válidamente emitidos.
La elección de gobernadores también forma parte de la jornada
Además de la Presidencia, los electores brasileños debían resolver las contiendas para gobernador en seis estados y en el Distrito Federal. Entre las entidades que celebraron segunda vuelta se encuentran Acre, Amazonas, Espírito Santo, Río de Janeiro, Rio Grande do Norte y Tocantins, además de la capital federal.
Las elecciones estatales son relevantes porque los gobernadores tienen competencias directas en áreas como la seguridad pública, la administración de los servicios estatales y la ejecución de políticas regionales. La composición política de esos gobiernos también influye en las relaciones entre el Ejecutivo federal y las administraciones locales.
Por ello, la jornada no se limita a decidir quién ocupará el Palacio de Planalto, sede de la Presidencia brasileña. También definirá la correlación de fuerzas en distintos territorios, donde los partidos nacionales y sus aliados buscan consolidar posiciones para el siguiente ciclo de gobierno.
La ampliación del horario de votación no modificó el criterio central para determinar al ganador presidencial: el candidato que obtenga más de la mitad de los votos válidos será elegido presidente. Los votos blancos y nulos no forman parte de ese cálculo.
Al cierre de esta información, la decisión de extender la votación hasta las 19:00 horas de Brasilia había obligado a detener temporalmente la publicación del cómputo, mientras las autoridades electorales ajustaban la operación a la resolución judicial. Los primeros porcentajes difundidos, correspondientes a menos de uno por ciento de las secciones, no eran suficientes para anticipar al ganador.
El resultado definitivo dependerá del cómputo de los sufragios emitidos en las secciones electorales de todo Brasil. La atención se concentra tanto en la diferencia final entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro como en la participación ciudadana, las incidencias registradas durante la jornada y la capacidad de las autoridades para concluir el proceso conforme a las reglas electorales.

