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27.04.2026 Reynosa, Tamaulipas.- La captura de Alexander Benavides Flores, alias “Metro 9” o “R9”, desató este lunes una de las jornadas más violentas registradas en Reynosa, Tamaulipas, durante 2026, luego de que fuerzas federales y estatales ejecutaran un operativo de alto impacto contra uno de los principales mandos de “Los Metros”, facción dominante del Cártel del Golfo en la frontera norte del país.
El arresto ocurrió durante la madrugada del 27 de abril en la colonia Vicente Guerrero de Reynosa, mediante un cateo coordinado por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, Guardia Nacional, Fiscalía General de la República, Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada y corporaciones estatales. De acuerdo con el Registro Nacional de Detenciones, Benavides fue asegurado a las 12:15 horas como objetivo prioritario de seguridad. Durante el operativo se decomisaron armas largas, cargadores, cartuchos, vehículos, una cuatrimoto, teléfonos y documentos falsos que utilizaba bajo otra identidad.
Alexander Benavides era señalado por autoridades como líder operativo de “Los Metros”, una de las facciones más poderosas del Cártel del Golfo, organización criminal históricamente asentada en Tamaulipas y fragmentada durante la última década en múltiples células regionales. Dentro de esa estructura, “Los Metros” mantienen control estratégico en Reynosa y municipios fronterizos, especialmente sobre rutas de tráfico de drogas, armas, migrantes y contrabando hacia Estados Unidos.
El nombre de “Los Metros” proviene de un sistema interno de identificación criminal basado en claves numéricas para sus mandos. Esta facción ha protagonizado durante años enfrentamientos contra grupos rivales como “Los Escorpiones”, además de conflictos con el Cártel del Noreste y otras organizaciones por el control de corredores fronterizos. Reynosa ha sido uno de sus principales bastiones operativos debido a su ubicación estratégica para actividades ilícitas transnacionales.
La caída de “Metro 9” provocó una reacción inmediata por parte de células armadas vinculadas al grupo criminal. Horas después de su detención, Reynosa quedó paralizada por una ofensiva coordinada de narcobloqueos, incendios y vandalismo. Integrantes del crimen organizado incendiaron vehículos particulares, tráileres y llantas para bloquear avenidas y carreteras clave; además, destruyeron al menos diez sistemas de videovigilancia del C5i estatal, atacaron infraestructura pública y realizaron actos de intimidación en diversos sectores urbanos.
Los disturbios se extendieron también hacia municipios cercanos y algunas zonas de Nuevo León, generando pánico entre la población, suspensión parcial de actividades escolares, interrupciones viales y una fuerte movilización de fuerzas de seguridad. La Vocería de Seguridad de Tamaulipas confirmó que los hechos fueron una represalia directa por la captura de Benavides y que se desplegaron operativos para recuperar el control territorial y restablecer la circulación.
Además de su liderazgo criminal, “Metro 9” era investigado por presuntos vínculos con homicidios, tráfico de drogas, tráfico de personas y operaciones violentas en la región. Reportes de seguridad lo relacionan con diversos generadores de violencia en la frontera tamaulipeca, incluido el asesinato de integrantes de grupos rivales y amenazas mediante narcomantas previas a su captura.
La detención de Benavides representa uno de los golpes más relevantes recientes contra el Cártel del Golfo en su estructura fronteriza, particularmente contra “Los Metros”, cuya capacidad operativa había consolidado a Reynosa como uno de sus centros neurálgicos. Sin embargo, la violenta respuesta posterior también evidenció la capacidad de movilización armada y de desestabilización inmediata que conserva esta facción criminal.
Los acontecimientos en Reynosa reafirman que Tamaulipas continúa siendo uno de los territorios más sensibles en materia de seguridad nacional, donde la captura de liderazgos criminales de alto perfil suele desencadenar reacciones inmediatas con impacto directo sobre la población civil. La caída de “Metro 9” no solo golpea a una de las estructuras regionales más importantes del Cártel del Golfo, sino que también abre un nuevo escenario de reacomodo criminal en una de las plazas más estratégicas de México para el narcotráfico y el crimen organizado transfronterizo.












