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02.03.22026 Michoacán.- La madrugada del 2 de marzo de 2026, autoridades federales y estatales lograron la detención de Gerardo “N”, alias “El Congo”, señalado como uno de los presuntos responsables del asesinato de Carlos Alberto Manzo Rodríguez, presidente municipal de Uruapan, ocurrido el 1 de noviembre de 2025 durante la inauguración del Festival de las Velas.
El operativo se llevó a cabo en Apatzingán, Michoacán, con la participación de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Guardia Nacional y la Fiscalía General del Estado, bajo la coordinación de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
La captura de “El Congo” representa un avance significativo en las investigaciones del homicidio de Carlos Manzo y las extorsiones a agroproductores en la región, pues se le identifica como integrante de la célula criminal que ejecutó el ataque contra el alcalde.
De acuerdo con las autoridades, este sujeto operaba bajo las órdenes de Jorge Armando “N”, alias “El Licenciado”, considerado uno de los autores intelectuales del crimen y detenido en noviembre de 2025.
Además de su presunta participación en el homicidio del ex alcalde de Uruapan, se le relaciona con actividades de extorsión a productores locales, agresiones contra grupos rivales y otros hechos violentos en la región de Uruapan.
El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, destacó que la detención permitirá ampliar las líneas de investigación y obtener más información sobre la estructura criminal detrás del asesinato.
Con esta captura, suman ya 21 personas detenidas en relación con el caso, lo que refleja la magnitud de la operación y la complejidad de la red delictiva involucrada.
El homicidio de Carlos Manzo conmocionó a la sociedad michoacana y evidenció la vulnerabilidad de los gobiernos municipales frente al poder de las organizaciones criminales.
El ataque, perpetrado en un evento público, fue interpretado como un mensaje de fuerza de los grupos delictivos que disputan el control territorial en la región. La violencia en Uruapan y municipios aledaños ha estado marcada por la confrontación entre células criminales y la presión sobre autoridades locales, lo que ha generado un ambiente de inseguridad persistente.
Especialistas advierten que la captura de operadores relevantes no garantiza la pacificación inmediata, pues las organizaciones suelen regenerarse y redistribuir funciones entre sus miembros.
El reto para las autoridades será mantener la presión sobre estas células y evitar que la violencia se recrudezca en la disputa por el liderazgo tras la caída de figuras clave.
El caso de Carlos Manzo se ha convertido en un símbolo de la fragilidad institucional frente al crimen organizado y de la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección para autoridades locales.
La detención de “El Congo” abre una ventana de oportunidad para esclarecer el homicidio y avanzar hacia la justicia, pero también plantea interrogantes sobre la capacidad del Estado para garantizar seguridad en regiones donde la violencia se ha normalizado como parte de la vida cotidiana.













