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17.03.2026 Ciudad de México.- El comentario del youtuber Carlos Pozos incurre en violencia simbólica y sexismo, pues reduce a las mujeres a una función biológica y a una parte de su cuerpo, invisibilizando su dignidad y su papel social más allá de la maternidad.
Desde el enfoque de género, este tipo de expresiones refuerzan estereotipos que colocan a las mujeres como proveedoras naturales de cuidado y alimento, negando su diversidad de experiencias y aportaciones en otros ámbitos, exponen varios colectivos de feministas en la Ciudad de México.
Además, consideran que el hecho de que se haya pronunciado en un acto sobre salud femenina (cáncer de mama) agrava la situación: en lugar de reconocer la importancia de garantizar derechos, acceso a servicios y condiciones de igualdad, su discurso trivializa la presencia de las mujeres y las convierte en objeto de burla o agradecimiento superficial.
Se trata el caso de Carlos Pozos, quien cobró relevancia en el grupo de reporteros alineados a la comunicación social de AMLO, un ejemplo claro de cómo el lenguaje puede perpetuar desigualdades y normalizar la cosificación, concluyen colectivos y activistas que se han pronunciado en las redes sociales en contra de que se arrope desde gobiernos de mujeres a este tipo de conductas machistas.
Los hechos ocurrieron en la conferencia de prensa de Clara Brugada cuando quien se dice reportero iba a formular una pregunta y esgrimió el comentario que ha indignado a las mujeres y que incluso a dado pie a una iniciativa para que le impiden el paso a la conferencia capitalina.
Pozos, que se ha presentado como periodista en la mañanera con AMLO, ha ofrecido una disculpa pues según él fue un error: “Me equivoqué” tras hablar de los senos de las mujere en un evento sobre cáncer de mama. Afirma que intentaba expresar gratitud, pero reconoce que su mensaje fue inapropiado.
El enfoque de género permite identificar que no es un comentario aislado ni inocente, sino parte de un entramado cultural que sostiene la discriminación. Al reducir a las mujeres a “sus senos” o “sus chichis”, se invisibiliza su autonomía y se refuerza la idea de que su valor está en el cuerpo y en la capacidad reproductiva. Esto constituye una forma de violencia simbólica reconocida en marcos legales y académicos, pues legitima otras violencias más explícitas.
En síntesis, el sujeto incurre en sexismo y violencia simbólica al emitir un comentario que cosifica, ridiculiza y reduce a las mujeres, reproduciendo estereotipos que obstaculizan la igualdad y el respeto pleno de sus derechos.













