*A Juicio de Amparo.
/ María Amparo Casar /
El reporte Variantes de Democracia (V–Dem 2026) pinta un panorama desolador para la democracia como el régimen más extendido, valorado y adoptado en el mundo. En sus pinceladas más generales nos ofrece datos contrarios al paradigma democrático en general, pero por primera vez, en las democracias más avanzadas. Léase, en primerísimo lugar, el caso de Estados Unidos que deja de tener el status de democracia liberal, pero también el de Gran Bretaña.
En 2025 estamos en un mundo que, en contraste con el de hace 20 años, un buen número de países caminan a pasos agigantados hacia la autocratización aún cuando mantienen, unos más otros menos, sistemas en los que las elecciones deciden quién gobierna. Sí, quién gobierna, pero no cómo se gobierna.
Esto es así, ya sea que se mida por número de países, población, extensión territorial o Producto Interno Bruto. Adicionalmente, se presenta un análisis interesante de cambio de régimen o transición de países que se habían por fin colocado en la senda de la democratización o habían sido democracias plenas y ahora sufren retrocesos. El estudio identifica a un alto porcentaje de países (44 o casi un cuarto) que van hacia la autocratización. Son estos tipos de regímenes los que han crecido exponencialmente.
El índice V-Dem clasifica a México como una autocracia electoral. Como un “extraño caso” de autocratización liderado por un presidente y partido de izquierda que llegó a la presidencia en 2018, que repitió en 2024 y que desde entonces perdió para sí la etiqueta de país democrático por los cambios en su Constitución, en las leyes y en la forma arbitraria del ejercicio del poder.
México es calificado como una autocracia porque ha llevado a cabo la más grande concentración del poder que haya visto México desde antes de 1988 y porque comparte la gran mayoría de características de ese tipo de regímenes.
Ésta es su check list:
· Ataques a la autonomía de los órganos electorales
· Intimidación gubernamental en elecciones
· Declive de las elecciones justas y libres
· Desaparición de una administración pública rigurosa e imparcial
· Debilitamiento de la discusión pública
· Legislaturas que no vigilan ni investigan al poder ejecutivo
· Leyes de transparencia que no se aplican
· Respeto a la Constitución
· Claridad y aplicación rigurosa de la ley
· Esfuerzos gubernamentales para censurar a los medios
· Deterioro de la academia y expresiones culturales
· Autocensura de los propios medios
· Sesgos mediáticos en favor de los que están en el poder
· Persecución de periodistas
· Deterioro de las organizaciones de la sociedad civil
En México hay dos narrativas claramente diferenciadas. La de las mañaneras en que todas estas características no existen y son invenciones de los adversarios que quieren acabar con la mejor democracia del planeta. Y, la de los estudios internacionales como V Dem 2026 junto con la mayor parte de los analistas políticos nacionales que, con evidencia en mano, muestran los graves retrocesos que ha sufrido la democracia mexicana.
Se ha acuñado el término de autocracias electorales porque los gobernantes llegan con mayoría de votos para después desmontar las condiciones bajo las cuales debe operar la democracia: reglas electorales consensadas y que garanticen elecciones equitativas y justas; pluralismo, participación de la oposición, discusión y negociación públicas, derecho a la información y vigencia de la división real de poderes.
La buena noticia del reporte que ha sustraído a México y a muchas otras naciones de la categoría de democracias liberales, plenas o híbridas es que hay muestras de países en los que después de uno o dos periodos, comienza una especie de vuelta en U para avanzar en las redemocratizaciones.
Cada una de las características de la check list comienzan a recuperarse y mejoran los indicadores en los que se pueden agrupar: elecciones libres, pluralismo, deliberación pública, libertad de asociación, prensa libre y participación social.
Según el reporte, no hay recetas únicas, pero sí tres factores fundamentales para hacer la vuelta en U: candados institucionales fuertes, acción social robusta para revitalizar la democracia y actuar relativamente rápido porque las redemocratizaciones suelen concretarse después de uno o dos periodos de autocracia.
México se encuentra en el límite del tiempo y la acción social parece estar reactivando, pero no poseemos candados institucionales fuertes como Estados Unidos. Perdimos a la Corte y al sistema judicial. El federalismo nunca ha sido contrapeso.
México está a un año de sus elecciones intermedias. El resultado es incierto, pero habría que seguir trabajando, sobre todo, en las condiciones para restaurar los candados institucionales indispensables para la redemocratización.












