Ciudadanía y líderes en Europa rechazan sanción de aranceles de Trump por defender Groenlandia

*Los embajadores de los Estados miembros de la Unión Europea mantendrán una reunión extraordinaria tras el anuncio de Trump de imponer aranceles.

17.01.2026 Europa.- El gobierno de Dinamarca manifestó su sorpresa ante las amenazas lanzadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en torno a la imposición de aranceles como medida de presión para lograr la compra de Groenlandia.

La reacción danesa se sumó a las movilizaciones ciudadanas en Dinamarca y de otros líderes europeos que calificaron la postura del mandatario estadounidense como inaceptable y contraria al espíritu de cooperación transatlántica.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, fue uno de los primeros en pronunciarse de manera contundente. A través de la red X escribió que las amenazas arancelarias son inaceptables y no tienen cabida en el contexto actual, subrayando que los europeos responderán de forma unida y coordinada y que harán respetar la soberanía europea.

La declaración de Macron refleja la intención de París de liderar una respuesta firme frente a lo que considera un chantaje económico.

El primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, también se sumó a las críticas y aseguró que su país no cederá ante la presión de Washington. “No nos dejaremos intimidar”, afirmó, en un mensaje que busca transmitir fortaleza y unidad en defensa de la soberanía de Groenlandia y de Dinamarca.

Desde Londres, el primer ministro británico, Keir Starmer, calificó como completamente equivocado aplicar aranceles a aliados por perseguir la seguridad colectiva de los miembros de la OTAN. Añadió que su gobierno abordará directamente este asunto con la administración estadounidense, dejando claro que el Reino Unido no aceptará medidas que debiliten la alianza atlántica ni que castiguen a países que actúan en defensa de la seguridad común.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió en un comunicado sobre el riesgo de una espiral peligrosa derivada de las amenazas de Trump. Señaló que los aranceles socavarían las relaciones transatlánticas y arriesgarían una peligrosa espiral descendente, reiterando que Europa seguirá unida, coordinada y comprometida con la defensa de su soberanía. Sus palabras reflejan la preocupación de Bruselas por el impacto que estas medidas podrían tener en el comercio, la política exterior y la estabilidad de la relación con Estados Unidos.

En la capital de Groenlandia, Nuuk, el primer ministro Jens-Frederik Nielsen se sumó a una protesta enarbolando la bandera del territorio autónomo de Dinamarca. Nielsen estuvo acompañado por varios integrantes del gobierno groenlandés en una manifestación que se dirigió hasta el consulado de Estados Unidos. La consigna más repetida por los manifestantes fue “Groenlandia es de los groenlandeses”, un lema que sintetiza el rechazo popular a cualquier intento de anexión y que busca reafirmar la identidad y la soberanía de la isla.

La protesta en Nuuk se suma a una serie de movilizaciones que han comenzado a organizarse en distintas ciudades europeas, donde sindicatos, partidos políticos y organizaciones civiles han expresado su rechazo a la política de Trump. En Bruselas, representantes del Parlamento Europeo discuten la posibilidad de suspender negociaciones comerciales con Estados Unidos como medida de presión, mientras en Berlín y París se han convocado actos públicos en defensa de la soberanía de Groenlandia y de la unidad europea.

La tensión generada por estas amenazas arancelarias no solo pone en riesgo los vínculos económicos entre Estados Unidos y Europa, sino que también amenaza con debilitar la cohesión de la OTAN en un momento en que la seguridad en el Ártico se ha convertido en un tema estratégico. Analistas internacionales advierten que la escalada podría derivar en una crisis diplomática de gran alcance, con repercusiones en el comercio global y en la estabilidad política de la región.

De este modo, la respuesta europea se perfila como un frente común que busca frenar la presión estadounidense y reafirmar la soberanía de Groenlandia, mientras las protestas en la isla y en distintas capitales europeas muestran que la sociedad civil también se moviliza para rechazar cualquier intento de anexión.