Claudia Sheinbaum confronta a Zedillo por el fraude electoral de 1988 y cuestiona autoridad moral de intelectuales

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30.10.2026. Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó un nuevo cuestionamiento al expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León, a quien reprochó sus críticas sobre la democracia mexicana y el funcionamiento de las instituciones electorales, al recordar su participación en el contexto político de 1988, marcado por la controvertida elección presidencial que llevó a Carlos Salinas de Gortari al poder.

Durante su conferencia matutina de este viernes 30 de octubre, la mandataria también dirigió sus señalamientos a intelectuales como Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze, a quienes vinculó con el respaldo político e intelectual al proyecto neoliberal encabezado por Salinas de Gortari.

“¿Cómo se atreve Zedillo a hablar de autocracia electoral cuando fue parte del fraude del 88 y los intelectuales que hoy critican pactaron con Salinas de Gortari?”, afirmó Sheinbaum, al poner en duda la autoridad moral de quienes ahora cuestionan la legitimidad democrática del actual gobierno.

La presidenta colocó la discusión en una perspectiva histórica y sostuvo que las críticas de los antiguos protagonistas del periodo neoliberal no pueden separarse de sus propias actuaciones y posicionamientos durante los años en que se consolidó ese modelo económico y político.

Sheinbaum hizo referencia particularmente a la elección presidencial de 1988, cuando Cuauhtémoc Cárdenas encabezó el Frente Democrático Nacional y disputó la Presidencia frente a Carlos Salinas de Gortari. Aquellos comicios estuvieron marcados por la caída del sistema de cómputo electoral y las denuncias de fraude que acompañaron el reconocimiento de la victoria priista.

La mandataria recordó que Cárdenas había encabezado una ruptura histórica dentro del PRI, impulsada por sectores que rechazaban el rumbo económico y político del partido gobernante. Según expuso, el movimiento que comenzó como una disidencia priista se convirtió en una movilización ciudadana que consiguió un respaldo importante en las urnas, pero cuyo triunfo no fue reconocido.

“El PRI había ganado todas las elecciones y hay una ruptura del PRI en contra del neoliberalismo y por la democracia, y esa ruptura en unos cuantos meses se vuelve mayoría en el país y triunfa el ingeniero Cárdenas y no le reconocen el triunfo, y se impone a Salinas de Gortari en contra de la voluntad del pueblo”, sostuvo.

La presidenta también cuestionó a quienes, después de haber acompañado políticamente a Cárdenas, terminaron distanciándose de aquella lucha y acercándose a los gobiernos que encabezaron el periodo neoliberal.

En sus señalamientos mencionó a Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, además de referirse a otros intelectuales que, según dijo, primero respaldaron el movimiento cardenista y posteriormente se incorporaron a los círculos de influencia del poder presidencial.

“Habían apoyado al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, Woldenberg, Aguilar Camín y todos ellos, lo abandonan y dicen que en 1988 no se demostró que hubo fraude y tiempito después, de la mano de Salinas de Gortari”, expresó.

Sheinbaum sostuvo que las críticas actuales de esos personajes a la democracia mexicana deben contrastarse con su comportamiento durante los acontecimientos políticos que marcaron la transición de finales de los años ochenta y la consolidación del salinismo.

La mandataria también cuestionó la relación que, de acuerdo con sus señalamientos, algunos intelectuales mantuvieron con los distintos gobiernos federales, mediante encuentros privados, asesorías y espacios de interlocución con los presidentes.

Afirmó que durante años existió una relación de cercanía entre determinados sectores intelectuales y el poder político, situación que, desde su perspectiva, explica parte de las críticas que actualmente dirigen contra la Cuarta Transformación.

“Los intelectuales de la derecha que nos atacan añoran la democracia en la que ellos recibían cheques; es la democracia del chayote la que defienden, la del apapacho”, declaró.

También agregó que esos grupos extrañan “las cenas a las que asistían con el Presidente de la República, las reuniones privadas, los consejos que daban, el dinero que recibían, su cooptación”.

En contraste, Sheinbaum defendió el proyecto político que encabeza y aseguró que su gobierno no compra voluntades ni establece acuerdos para mantener el respaldo de intelectuales o grupos de poder.

“Nosotros no compramos a nadie, nosotros no compramos voluntades. Nosotros construimos un país democrático. Para ellos, la democracia es donde participaban, donde eran los dueños y jerarcas de la palabra. No, ahora es el pueblo”, afirmó.

La presidenta también respondió a las críticas que han surgido alrededor de la relación entre Andrés Manuel López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas. Recordó que, después de ganar las elecciones presidenciales de 2018, López Obrador acudió a visitar al ingeniero y le propuso incorporarse al proyecto de gobierno.

“Tuvieron sus diferencias, sí, pero habla de la grandeza de un hombre”, señaló Sheinbaum al referirse al reconocimiento que, según explicó, López Obrador hizo de Cárdenas, a quien identificó como una figura fundamental en la ruptura del antiguo régimen político.

La mandataria aprovechó ese contexto para insistir en que la transformación democrática de México no comenzó con los gobiernos recientes, sino que fue resultado de décadas de movilizaciones sociales, rupturas políticas y luchas ciudadanas.

El señalamiento de Zedillo sobre las elecciones de 2027

Los cuestionamientos de Sheinbaum se produjeron después de que Ernesto Zedillo advirtiera que México atraviesa un proceso de deterioro democrático y utilizara la expresión autocracia electoral para describir el escenario político nacional.

El expresidente, quien gobernó México entre 1994 y 2000, realizó esas declaraciones durante un encuentro organizado por la revista Letras Libres en Madrid, España, el 29 de octubre.

“Creo que, si hacemos una verificación de los atributos que debe tener una democracia, creo que desgraciadamente nuestro país no los tiene”, manifestó.

Zedillo sostuvo que las elecciones de 2027 se desarrollarán bajo condiciones que, desde su perspectiva, no garantizarán la independencia de las autoridades electorales. También expresó preocupación por la utilización de recursos públicos y la posible intervención del crimen organizado para favorecer a candidaturas del partido gobernante.

“Obviamente van a celebrar elecciones porque viene una autocracia electoral, pero son elecciones que, para propósitos prácticos, va a organizar el gobierno”, afirmó.

El exmandatario también cuestionó la independencia del Tribunal Electoral y advirtió sobre la capacidad de las instituciones para resolver posibles controversias durante los próximos comicios.

Frente a esos señalamientos, Sheinbaum retomó los antecedentes políticos de Zedillo y puso sobre la mesa dos episodios: la elección presidencial de 1988 y la llegada de Vicente Fox a la Presidencia en 2000, sobre la cual acusó al expresidente priista de haber negociado con Estados Unidos para favorecer la alternancia.

La mandataria insistió en que quienes hoy cuestionan la democracia deben revisar su propia trayectoria y recordar las circunstancias en las que llegaron al poder los gobiernos que respaldaron.

Su respuesta también estuvo atravesada por la muerte de Cuauhtémoc Cárdenas, ocurrida el jueves 29 de octubre, cuya trayectoria volvió a colocar en el centro de la discusión pública la elección de 1988 y la ruptura política que dio origen a una nueva etapa de la izquierda mexicana.

Sheinbaum cerró su reflexión con un llamado a hacer memoria sobre las luchas democráticas del país y las decisiones que marcaron su historia política.

“Entonces, hay que hacer memoria para no cometer errores”, concluyó.