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06.10.2026 Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fijó este martes una postura cautelosa frente al proyecto inmobiliario y comercial de Grupo Carso, propiedad del empresario Carlos Slim, para intervenir la zona de Paseo San Francisco, en el Centro Histórico de Puebla. Ante las expresiones de oposición de habitantes del sector, la mandataria federal subrayó que una inversión de esa magnitud no puede quedar al margen de las reglas urbanísticas, ambientales y de protección del patrimonio.
Durante su conferencia matutina del 6 de octubre, Sheinbaum aclaró que no conoce todavía a detalle el proyecto presentado por Slim y el presidente municipal de Puebla, José Chedraui Budib, por lo que evitó pronunciarse a favor o en contra de la obra. Sin embargo, dejó claro que la inversión deberá sujetarse a las disposiciones legales correspondientes, particularmente por ubicarse en una zona histórica.
“No conozco muy bien el proyecto, pero cualquier proyecto, digamos, de renovación o restauración urbana, tiene que cumplir con las normas, las normas de desarrollo urbano, la norma ambiental, el sitio patrimonial”, señaló la presidenta.
Sheinbaum hizo énfasis en que la condición patrimonial de Puebla obliga a observar reglas específicas. La capital poblana forma parte de una zona inscrita como Patrimonio Mundial por la UNESCO y cuenta con inmuebles y espacios bajo mecanismos de protección federal, por lo que cualquier intervención requiere las autorizaciones de las autoridades competentes, entre ellas el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
La presidenta agregó que la discusión no debe limitarse a los permisos administrativos, sino también a la información que reciban quienes viven en los alrededores de la zona donde se pretende desarrollar la obra.
“Cualquier desarrollo tiene que cumplir con las condiciones de ley y también informar lo suficiente a los vecinos para que se conozca el proyecto”, planteó durante la conferencia
La declaración presidencial ocurre pocos días después de que Carlos Slim y el alcalde José Chedraui presentaran públicamente una inversión superior a 4 mil millones de pesos para reactivar el entorno de Paseo San Francisco.
El proyecto de Grupo Carso plantea una intervención de uso mixto que combina vivienda, comercio y espacios destinados a actividades que buscan incrementar la actividad económica en esta parte del Centro Histórico. La propuesta contempla alrededor de 700 departamentos, algunos destinados a venta y otros a renta, además de corredores comerciales y estacionamientos subterráneos.
De acuerdo con la información difundida por el Ayuntamiento de Puebla, la superficie identificada para la intervención ronda los 45 mil metros cuadrados y el proyecto contempla conservar estructuras y fachadas históricas, además de incorporar áreas abiertas, plazas, patios y jardines. El diseño presentado por Grupo Carso también prevé edificaciones de altura limitada para mantener una relación con la imagen urbana del primer cuadro
La dimensión económica de la propuesta es uno de sus principales argumentos. La inversión estimada supera los 4 mil millones de pesos y, de acuerdo con las estimaciones presentadas por sus impulsores, las obras generarían alrededor de mil 500 empleos directos y 2 mil 500 indirectos. La intención declarada por el empresario es recuperar actividad habitacional, comercial y turística en espacios del Centro Histórico que han perdido dinamismo.
Slim ha señalado que la intervención busca recuperar el movimiento de la zona y evitar que determinados espacios permanezcan subutilizados. El proyecto, según la presentación realizada el 1 de octubre, surgió a partir de una invitación del gobierno municipal para impulsar nuevamente sectores del Centro Histórico.
“Nos es muy grato la propuesta y la promoción y el empuje del señor alcalde de la ciudad para buscar que, en algunas áreas y en general, se tenga un fuerte impulso al Centro Histórico de Puebla”, dijo entonces el empresario.
La propuesta, sin embargo, ha generado inquietud entre habitantes de la zona, precisamente por el impacto que una intervención inmobiliaria de esta escala podría tener sobre un área histórica de la ciudad.
Es en ese punto donde la postura de Sheinbaum adquiere relevancia. La presidenta no descalificó la inversión privada ni cuestionó públicamente a Grupo Carso, pero tampoco respaldó de manera automática el proyecto. Su mensaje fue que la inversión deberá demostrar su viabilidad mediante el cumplimiento de las normas y la información a los habitantes.
“No tengo la información completa del proyecto que se presentó”, reconoció la mandataria, antes de explicar que conoce este tipo de controversias por su experiencia al frente del Gobierno de la Ciudad de México.
Sheinbaum recordó que durante su gestión como jefa de Gobierno también enfrentó casos en los que determinados proyectos urbanos provocaron oposición vecinal. Desde esa experiencia, consideró que la información pública sobre las características y alcances de las obras resulta fundamental cuando existen preocupaciones entre quienes habitan las zonas intervenidas.
“Lo que hay que hacer es difundir y que todos los proyectos cumplan con todas las normas”, sostuvo.
La referencia a la necesidad de informar a los vecinos coloca sobre la mesa uno de los principales desafíos para el proyecto de Paseo San Francisco: que el desarrollo no sea presentado únicamente como una inversión económica, sino que sus efectos urbanos, ambientales y patrimoniales sean conocidos antes de que comiencen las obras.
El Ayuntamiento de Puebla ha señalado que el proyecto deberá avanzar en coordinación con el Gobierno del Estado y con el INAH, debido a que se trata de una zona con protección patrimonial. El propio gobierno municipal informó que la propuesta ya fue compartida con autoridades correspondientes y que deberán obtenerse las autorizaciones necesarias antes de su ejecución.
La protección del patrimonio será particularmente relevante porque la zona histórica no puede ser tratada como un terreno convencional para un desarrollo inmobiliario. Las características arquitectónicas, la imagen urbana, los inmuebles históricos y la relación del proyecto con el entorno deberán ser considerados en los procedimientos de autorización.
La dimensión ambiental también forma parte de las condiciones señaladas por la presidenta. Sheinbaum recordó que los proyectos de inversión están sujetos a procesos de evaluación y cumplimiento de disposiciones ambientales cuando así corresponde. Apenas la semana pasada, durante otra conferencia presidencial, se explicó que los proyectos de inversión sujetos a evaluación ambiental pueden ser dados a conocer mediante la Gaceta Ecológica y que existen mecanismos para solicitar consultas ciudadanas.
El debate, por tanto, no se reduce a determinar si Carlos Slim invertirá o no los 4 mil millones de pesos anunciados. El punto central será establecer bajo qué condiciones puede desarrollarse una intervención de esa magnitud dentro de un sitio histórico, qué autorizaciones deberá obtener, cuáles serán sus efectos sobre el entorno y de qué manera serán atendidas las preocupaciones de los habitantes.
La propuesta también ha colocado en la discusión el riesgo de que una transformación inmobiliaria termine modificando la dinámica social de los barrios tradicionales. Grupo Carso sostiene que su intención no es provocar un proceso de gentrificación, sino aprovechar inmuebles y espacios actualmente desocupados para recuperar población, comercio y actividad económica en la zona.
De acuerdo con la información presentada por la empresa, el desarrollo pretende combinar vivienda, comercio, oficinas, actividades educativas y espacios públicos, con una apertura progresiva de las distintas áreas. También se ha planteado que parte de la infraestructura comercial y de estacionamiento pueda entrar en funcionamiento antes de concluir la construcción de los departamentos.
La administración municipal, por su parte, ha planteado obras complementarias como rehabilitación de calles, alumbrado y adecuaciones en espacios peatonales, mientras que Grupo Carso tendría a su cargo la intervención inmobiliaria anunciada.
Hasta ahora, la presidenta Sheinbaum no ha asumido el proyecto como una obra del Gobierno federal ni ha expresado respaldo definitivo a su ejecución. Su posicionamiento se mantiene en un terreno institucional: inversión sí, pero condicionada al cumplimiento de la legislación y a la atención de los habitantes.
El mensaje adquiere especial importancia porque la obra pretende desarrollarse en una de las zonas con mayor valor histórico de la capital poblana. En consecuencia, la autorización del proyecto tendrá que pasar por los procedimientos establecidos para intervenir inmuebles y espacios ubicados dentro del área patrimonial.
Mientras Grupo Carso y el Ayuntamiento de Puebla destacan la posibilidad de generar empleo, vivienda y actividad económica, los vecinos mantienen preocupaciones sobre las consecuencias urbanas de la intervención. Frente a esa diferencia de perspectivas, Sheinbaum planteó que la salida no es ignorar la oposición ni aprobar el proyecto de manera automática, sino conocer sus características, transparentar sus alcances y garantizar que cada una de las normas aplicables sea cumplida.
Por ahora, el proyecto de Carlos Slim permanece en una etapa previa a su ejecución, a la espera de los permisos y autorizaciones correspondientes.
La propia presidenta reconoció que no cuenta con todos los elementos técnicos para emitir un juicio sobre la propuesta, pero estableció desde Palacio Nacional el principio bajo el cual deberá avanzar: ningún proyecto de renovación urbana, por grande que sea la inversión, está por encima de las normas ambientales, urbanísticas y de protección del patrimonio.

