*Veracruz vuelve a colocarse en la ruta presidencial y, esta vez, la presencia de Claudia Sheinbaum tiene un significado que rebasa el protocolo de una gira de trabajo.
BPNoticias Editorial
La entidad recibirá nuevamente a la Presidenta de México, quien este jueves encabezará en Boca del Río una de las jornadas de su recorrido por el país para explicar los resultados de su Segundo Informe de Gobierno. Será su decimosexta visita a Veracruz desde que asumió la Presidencia, un dato que por sí mismo habla de la relevancia que tiene el estado dentro de su agenda.
Pero hay algo distinto en esta ocasión.
Sheinbaum no llegará únicamente para inaugurar una obra, supervisar un programa o encabezar una reunión con funcionarios. La lógica de esta gira es otra: trasladar el informe presidencial a los territorios y explicar directamente a sus habitantes qué se ha hecho desde el Gobierno de México.
Es una forma diferente de rendir cuentas.
El informe dejó de estar concentrado en un acto nacional para convertirse también en una serie de encuentros en las entidades. La Presidenta está recorriendo el país para hablar de los resultados de su administración y, particularmente, de aquellos asuntos que tienen impacto en cada estado.
En Veracruz, eso coloca sobre la mesa una pregunta inevitable: ¿qué ha significado para la entidad la relación con el Gobierno federal?
La respuesta tendrá que encontrarse en las obras, programas, inversiones, acciones de infraestructura y políticas públicas que han sido desarrolladas de manera conjunta entre la Federación y el gobierno estatal.
Rocío Nahle ha insistido en que la coordinación con la administración federal ha sido determinante para Veracruz. La gobernadora incluso ha señalado que la Presidenta ha apoyado de manera importante al estado.
Y ese vínculo será uno de los elementos políticos que estarán presentes en el encuentro del jueves.
El escenario también tiene un componente simbólico. El acto se realizará en el estadio Beto Ávila, en Boca del Río, y tendrá un formato abierto a la ciudadanía. No será solamente una reunión de funcionarios detrás de puertas cerradas; el objetivo es colocar a la Presidenta frente a la población para explicar los resultados de su gobierno.
Hay además una circunstancia histórica que no puede ignorarse.
México tiene por primera vez a una mujer en la Presidencia de la República y Veracruz tiene también a una gobernadora. Dos mujeres ocupando simultáneamente los máximos espacios de decisión política en el ámbito federal y estatal no es un dato menor en un país donde el acceso de las mujeres al poder fue durante décadas una excepción.
La política mexicana cambió de manera importante en los últimos años. La llegada de mujeres a cargos de representación y gobierno modificó también la composición de los espacios donde se toman decisiones.
Sheinbaum y Nahle forman parte de esa transformación, aunque sus responsabilidades, estilos y trayectorias sean distintos.
Por eso la visita presidencial también tendrá una lectura política inevitable. No sólo se revisarán resultados administrativos. La presencia de la Presidenta permitirá observar el nivel de coordinación que existe entre Palacio Nacional y el gobierno de Veracruz, particularmente en una entidad estratégica por su ubicación, su actividad portuaria, energética, industrial, turística y agropecuaria.
Quince visitas presidenciales anteriores han permitido a Sheinbaum conocer de cerca distintas regiones y problemáticas de Veracruz. La número 16 representa, por ello, algo más que una cifra.
La Presidenta llega a un estado que ya forma parte frecuente de su agenda y donde su gobierno mantiene una relación cercana con la administración estatal.
El jueves, los discursos podrán dar cuenta de esa relación, pero serán los datos los que permitan medir sus alcances.
Veracruz escuchará qué resultados atribuye la Presidenta a su administración en la entidad, qué proyectos considera prioritarios y cuáles son los compromisos que permanecen pendientes.
Porque una gira de esta naturaleza no solamente sirve para presumir lo realizado. También permite contrastar las promesas con los resultados y conocer qué sigue para los estados.
Y en el caso de Veracruz, la visita presidencial tendrá además ese componente político que difícilmente puede separarse del momento que vive el país: una Presidenta y una gobernadora, ambas mujeres, frente a una entidad que históricamente ha tenido un peso relevante en la política nacional.
Por eso, más que preguntarse si será una visita presidencial exitosa, habrá que mirar qué deja el encuentro.
Qué anuncia.
Qué informa.
Qué compromisos quedan establecidos.
Y, sobre todo, qué tan tangible resulta para los veracruzanos aquello que desde el gobierno federal se presenta como resultado de dos años de administración.
La Presidenta vuelve a Veracruz. Y esta vez no sólo viene a visitar el estado: viene a explicar qué ha hecho su gobierno en él.
Si quieres, también puedo darle un tono más de columna política, con más ironía, análisis y lectura entre líneas, sin convertirla en propaganda.

