Coahuila: más allá del control priísta.

*Palabra de Antígona.

/Sara Lovera /

SemMéxico.- Un majestuoso Monumento Ecuestre de Venustiano Carranza, ubicado en la cima del cerro Loma de la Cuchilla, en la entrada del municipio de Cuatro Ciénegas —el oasis del desierto, con una vasta diversidad de microorganismos y pozas de agua cristalina similares a las que existieron en la primera época del planeta—, lugar de nacimiento del constitucionalista, pareció decirnos que la Revolución Mexicana y priista no ha muerto.

Morena, el partido oficialista, el domingo 7 de junio se topó con pared: la votación fue de dos a uno en los 16 distritos en competencia, con hasta 67 por ciento de las preferencias para el PRI, antiguo partido de Estado. ¿Es un mensaje para 2027?
Los analistas dirán que es un acicate para el desempeño de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y una muestra de la incapacidad de Luisa María Alcalde.

Que el PRI en el poder usa todas y cada una de sus mañas y sus peores prácticas para ganar; que Manolo Jiménez Salinas tiene todo el control. Olvidarán la historia: esta es una sociedad donde persiste el miedo a la izquierda, con la que confunden a Morena.

Pero la cosa no es tan sencilla.

Uno: Coahuila tiene una población de más de 3 millones de habitantes, lugar 15 por población. Es una sociedad contrastante donde gana el conservadurismo; se piensa que una mujer en el poder no es confiable, ni en la Presidencia ni dirigiendo un partido. En Coahuila nunca se desarrolló una corriente feminista.

Dos: Es una entidad geográficamente grande y diversa. Fue bastión industrial siderúrgico y minero, al tiempo que rural, de alta producción frijolera. Hoy, sede de la industria automotriz, tiene una historia educativa sobresaliente, incluso una universidad agraria importante y un tecnológico de la época del general Cárdenas.

Cierto que anidó al crimen organizado —Los Zetas y sus campos de exterminio—, pero en los últimos sexenios la percepción ha cambiado; incluso cuenta con el Centro Regional de Identificación Humana (CRIH), sólido, reconocido y validado internacionalmente.

Tres: La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental lo coloca como una de las economías más fuertes del país por sus manufacturas, con una de las tasas de informalidad laboral más bajas del país (34.2). Un estudio del IMCO incluso identificó cuatro zonas urbanas entre las mejores de México, donde el PRI logró miles de votos. El empleo formal es de 879 mil trabajadores y trabajadoras, más del 40 por ciento de la lista de electores.

Cuatro: Hay una caída de la pobreza laboral de 22.7 por ciento. Por su alta formalidad, garantiza que nueve de cada diez trabajadores y trabajadoras cuenten con prestaciones laborales. ¿Por qué sólo tenemos que pensar en “la grilla”? ¿Por qué no seguir la línea del dinero?

Cinco: Contradictoriamente, en Coahuila, en dos momentos las mujeres han sido mayoría en el Congreso —hasta en 53 por ciento—; ahí nacieron las celebraciones del 10 de mayo por madres buscadoras. Dura ha sido la batalla para reconocer las muertes violentas de mujeres como feminicidio; el aparato de justicia frecuentemente esconde la responsabilidad de violentadores. Ahí nació la Ley del Divorcio (1915) y fue una de las primeras entidades que reconoció el matrimonio igualitario. La zona carbonífera está poblada de viudas.

El panorama obliga a un análisis con hondura que explique este “éxito priista”, como en Durango, y el de las oposiciones en Veracruz. Urge mirar a la sociedad y su dinámica; dejar de insistir en los grandes electores; comparar la condición económica con los proyectos de bienestar; caminar por los senderos donde la gente sí piensa.

Nada más lejos que darle trofeos al PRI, considerando que las votaciones del domingo tuvieron en sus listas a mayoría de electoras mujeres. Ellas hacen la diferencia. Veremos.
*Periodista. Editora de género en la OEM y directora de Semlac.