*Videoinstalación de Julian Rosefeldt.
/Roberto Frías / CulturaUNAM/
Una maestra de escuela, una titiritera, una obrera, una mujer sin hogar… 12 personajes, todos encarnados por la actriz Cate Blanchett, recitan en diferentes pantallas los textos con los que el siglo XX intentó reinventarse, los manifiestos de las vanguardias. Se trata de Manifesto (2015), la instalación fílmica del alemán Julian Rosefeldt (Múnich, 1965) que el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) presenta desde el pasado 5 de septiembre bajo la curaduría de Tatiana Cuevas y Virginia Roy.
La pieza destila escritos futuristas, dadaístas, suprematistas, situacionistas, de Fluxus y de Dogma 95, entre otros. Rosefeldt tamizó a Kazimir Malévich, André Breton, Yvonne Rainer, Sturtevant, al estridentista mexicano Manuel Maples Arce y a muchos más, y los reensambló en 13 collages. La muestra nace de una alianza entre el MUAC, el Museo de Arte de Zapopan (MAZ), el Festival Internacional Cervantino, el Festival Cultura UNAM y el Festival Internacional de Cine de la UNAM (FICUNAM), y prolonga una vieja relación entre ambos museos, que ya compartieron Un arte sin tutela: Salón Independiente en México, 1968-1971 y Juegos de niñxs, de Francis Alÿs, entre muchas otras.
“Nos interesaba revisar el impacto del capitalismo de una forma capitalista; con una estética tan capitalista como es la del cine”, señaló Tatiana Cuevas, directora general de Artes Visuales de la UNAM y del MUAC. Es decir, una producción que invierte enormes recursos en sus efectos y que con ese espectáculo se critica a sí misma.
Para ella, la mayor riqueza del artista está en ese montaje de citas, que reúne lo más aguerrido del arte y la literatura del siglo pasado. “Son 50 textos, de los cuales sólo seis están escritos por mujeres. Eso responde a la época de cierta manera, pero sí es algo que debemos seguir reflexionando”, apuntó Viviana Kuri, directora del MAZ, para quien no es gratuito que esas palabras se confíen a Blanchett, actriz que ha hecho de la desigualdad en el cine una causa pública.
“El origen de una obra casi nunca es un mensaje que tengo en la cabeza y quiero comunicar; muchas veces sale de un impulso, de algo que me está inquietando”, explicó Rosefeldt. Piensa en imágenes antes que en palabras, enigmas que ni él mismo descifra, y crear es darles forma. Sólo después el público concluye que quería hablar del capitalismo.
“Es un error de la historia del arte interpretar esos textos como monumentos”, advirtió. Casi todos los escribieron jóvenes de 20 años en el momento más incierto de sus trayectorias: esa certeza es inseguridad, y esa furia apunta hacia el interior del propio artista, señaló. Liberarlos del polvo de la historia, volverlos collage (un acto casi blasfemo) y entregarlos a una mujer fueron, dijo, maneras de pelar capas hasta el núcleo de la idea.
“Me fascinó, al leer todos esos textos, la pura belleza de la poesía, de las palabras: son textos increíbles”, confesó el artista, que reivindica los manifiestos menos como programas que como literatura.
“La urgencia de defender el lenguaje, la cultura, el arte, un diálogo análogo, es más urgente que nunca, y ése es el núcleo de esas dos piezas”, sostuvo sobre el puente que une Manifesto con Euphoria (2016-2022), cuya investigación comenzó antes.
La instalación de 24 canales que en el FICUNAM se verá como largometraje, Euphoria, recorre dos mil años de teoría económica y codicia, con textos de Sócrates, Platón, Shakespeare, Adam Smith, Karl Marx, Ursula K. Le Guin, Angela Davis, bell hooks, Snoop Dogg y Cardi B, entre más de 100 autores. Filmada en Kiev días antes de la invasión rusa, reúne a Giancarlo Esposito y la voz de Blanchett como un tigre que saquea un supermercado, sobre una partitura de Samy Moussa y Cassie Kinoshi que interpretan 150 voces del Brooklyn Youth Chorus y cinco bateristas de jazz, entre ellos el mexicano Antonio Sánchez.
Manifesto permanecerá en el MUAC hasta el 6 de diciembre; Euphoria se proyectará al aire libre el 14 de noviembre a las 19 horas en la explanada de La Espiga, dentro del FICUNAM, y en otros espacios del Centro Cultural Universitario.

