Colonos israelíes golpean brutalmente a fotoperiodista de The Washington Post en Cisjordania

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17.10.2026. Cisjordania.- La periodista estadounidense Heidi Levine fue hospitalizada después de ser atacada por un grupo de colonos israelíes enmascarados mientras documentaba las agresiones contra agricultores palestinos durante la recolección de aceitunas. La reportera, identificada como integrante de la prensa y equipada con chaleco protector, fue derribada y golpeada repetidamente en la aldea de Abu Falah, al noreste de Ramala. El ataque se produjo en medio de un repunte de la violencia contra comunidades palestinas durante una de las temporadas agrícolas más importantes para su subsistencia.

Desde una cama del hospital de Ramala, donde recibió atención médica, Levine relató a periodistas cómo comenzó la agresión. Según su testimonio, la irrupción de decenas de hombres con el rostro cubierto ocurrió de manera repentina y el grupo portaba objetos contundentes.

“De repente vi a más de 50 hombres enmascarados (…) Llevaban palos de madera (…) y creo que también barras de hierro. Entonces, de pronto, me atacaron”, contó la fotoperiodista ante reporteros, entre ellos uno de la agencia AFP.

La agresión no se limitó a empujones o golpes aislados. Levine explicó que fue derribada y pateada durante varios minutos, pese a que llevaba un chaleco protector con la palabra “PRESS”, que la identificaba como integrante de la prensa. Los atacantes también se apoderaron de sus cámaras, su teléfono y su bolsa de trabajo, de acuerdo con los testimonios difundidos por el diario The Washington Post, para el que realiza coberturas como fotógrafa independiente.

La gravedad de las lesiones obligó a trasladarla a un hospital. Los reportes médicos difundidos posteriormente señalaron que sufrió una costilla fracturada, cuatro vértebras rotas y múltiples heridas. Una lesión en una mano fue especialmente delicada, debido a que uno de sus dedos resultó gravemente dañado y requería intervención quirúrgica.

Levine, de 64 años, tiene una larga trayectoria como fotoperiodista y ha documentado conflictos armados y crisis humanitarias en distintas regiones del mundo. Su trabajo en Cisjordania buscaba registrar las agresiones que enfrentan las familias palestinas cuando intentan recolectar las aceitunas de sus propios árboles, una actividad económica que representa una fuente de ingresos fundamental para numerosas comunidades.

El ataque ocurrió el viernes 16 de octubre en Abu Falah, una localidad situada al noreste de Ramala. De acuerdo con los testimonios de personas presentes y las imágenes difundidas del incidente, un grupo numeroso de colonos israelíes enmascarados descendió desde una zona cercana a un asentamiento y arremetió contra los agricultores palestinos que participaban en la cosecha.

Además de golpear a habitantes y periodistas, los agresores arrojaron piedras y prendieron fuego a árboles de olivo. La violencia obligó a quienes se encontraban en el lugar a retirarse, mientras otros intentaban auxiliar a las personas heridas.

La agresión contra Levine tampoco fue el único episodio violento registrado durante esa jornada. En las inmediaciones de Turmus Ayya se reportaron nuevos ataques contra palestinos, con daños a vehículos y árboles. Los hechos se produjeron durante el inicio de la temporada de cosecha, un periodo en el que las comunidades agrícolas quedan especialmente expuestas a las incursiones y los actos de intimidación.

La recolección de aceitunas tiene una importancia que va más allá de la actividad productiva. Para las familias palestinas, el cultivo de estos árboles representa patrimonio familiar, arraigo territorial y continuidad entre generaciones. En numerosas localidades, los olivares han sido transmitidos durante décadas y constituyen uno de los principales recursos de subsistencia. Cuando los agricultores no pueden acceder a sus tierras por amenazas o agresiones, las consecuencias afectan tanto su economía como su posibilidad de permanecer en sus comunidades.

La violencia de los colonos durante la cosecha ha sido documentada por organizaciones de derechos humanos y medios internacionales. La organización israelí Yesh Din registró al menos 170 ataques de colonos desde el 27 de septiembre de 2026, periodo que coincide con el comienzo de la actual temporada agrícola. Las agresiones incluyen ataques físicos, daños a propiedades, incendios y obstáculos para que los palestinos trabajen sus tierras.

El Comité para la Protección de los Periodistas condenó la agresión contra Levine y advirtió que el caso se suma a otros ataques contra profesionales de la información que cubren la violencia en Cisjordania. La organización recordó que el fotoperiodista palestino Jaafar Ashtiyeh, de la agencia AFP, también fue agredido por colonos el 6 de octubre, mientras documentaba hechos relacionados con la cosecha de aceitunas.

El organismo sostuvo que los ataques contra periodistas extranjeros y palestinos forman parte de un patrón preocupante de violencia e intimidación. Su preocupación se centra no solamente en las lesiones sufridas por las víctimas, sino también en la falta de consecuencias efectivas para quienes agreden a trabajadores de la prensa.

El ejército israelí informó que sus fuerzas fueron enviadas a la zona después de recibir reportes de un enfrentamiento violento en el que había resultado herida una periodista. Según su versión, los militares emplearon medidas para dispersar a los involucrados y realizaron disparos de advertencia antes de disparar contra un sospechoso que, de acuerdo con el comunicado, portaba un objeto punzocortante. También señaló que la policía israelí y personal de investigación forense reunirían pruebas y testimonios para esclarecer lo ocurrido.

Sin embargo, los testimonios sobre la agresión han generado cuestionamientos acerca de la protección ofrecida a los civiles y a los periodistas que documentan los ataques. El propio The Washington Post informó que Levine llevaba identificación visible de prensa cuando fue golpeada. El caso vuelve a poner sobre la mesa la obligación de las autoridades de proteger a quienes realizan labores periodísticas y de investigar las agresiones, independientemente de la nacionalidad de las víctimas.

La situación de los periodistas que trabajan en Cisjordania resulta especialmente delicada porque documentar los ataques permite dejar constancia de hechos que, de otro modo, podrían quedar sin registro independiente. Las fotografías, videos y testimonios sirven para reconstruir lo ocurrido, identificar daños y dar visibilidad a comunidades que denuncian agresiones recurrentes.

El ataque contra Levine muestra también que portar un chaleco identificado con la palabra prensa no garantiza seguridad en el terreno. La fotoperiodista estaba cubriendo un hecho de interés público y llevaba equipo de protección, pero fue golpeada y despojada de sus herramientas de trabajo, indispensables para documentar y difundir lo que presenciaba.

La agresión ocurre en la Cisjordania ocupada, territorio palestino donde la expansión de asentamientos israelíes y la violencia contra la población local mantienen una prolongada disputa. La mayoría de la comunidad internacional considera ilegales los asentamientos israelíes en el territorio palestino ocupado conforme al derecho internacional, una posición que el Gobierno israelí rechaza.

Mientras Levine recibe atención por las lesiones sufridas, las denuncias por los ataques contra agricultores palestinos vuelven a plantear preguntas sobre la responsabilidad de las autoridades israelíes para impedir estas agresiones, proteger a la población civil y garantizar que los responsables rindan cuentas.

La cobertura de la cosecha de aceitunas se ha convertido así en un escenario de riesgo tanto para quienes dependen de sus tierras como para quienes intentan documentar lo que sucede. En Abu Falah, una jornada de trabajo agrícola terminó con personas heridas, árboles incendiados y una periodista hospitalizada, después de que un grupo de hombres enmascarados irrumpiera violentamente contra quienes se encontraban en el lugar.