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20.07.2026 Nueva York.- Ismael “El Mayo” Zambada García, uno de los fundadores y principales líderes históricos del Cártel de Sinaloa, fue condenado este lunes a cadena perpetua por un tribunal federal de Brooklyn, Nueva York, poniendo fin a uno de los procesos judiciales más relevantes contra el narcotráfico mexicano en Estados Unidos.
Antes de escuchar la sentencia de cadena perpetua, el capo de 76 años sorprendió al asumir públicamente la responsabilidad por sus actos, pedir perdón a las víctimas y lanzar un llamado para poner fin a la violencia que durante décadas alimentó la organización criminal que ayudó a construir.
La sentencia fue dictada por el juez Brian Cogan, el mismo que en 2019 condenó a Joaquín “El Chapo” Guzmán, socio y posteriormente aliado estratégico de Zambada en el Cártel de Sinaloa.
Además de la prisión de por vida sin posibilidad de libertad condicional, la Corte ordenó el decomiso de 15 mil millones de dólares, monto que las autoridades estadounidenses consideran producto de las actividades ilícitas de la organización, aunque hasta ahora no se ha informado sobre la recuperación efectiva de esos recursos.
Lejos de intentar justificar su trayectoria criminal, Zambada compareció ante el tribunal con una declaración en la que reconoció el daño causado durante más de cinco décadas de actividad delictiva.
“Acepto mi castigo. No estoy aquí para pedir compasión”, expresó el narcotraficante ante el juez, antes de ofrecer disculpas a quienes perdieron familiares o resultaron afectados por la violencia vinculada al cártel. También dirigió un mensaje a las nuevas generaciones para que no sigan el camino que él recorrió.
El momento más significativo de su intervención ocurrió cuando se refirió a la espiral de violencia que desde hace años golpea a México.
“La violencia debe acabar. Nadie ganará esta guerra”, afirmó durante la audiencia, en un mensaje que contrastó con la historia de una organización criminal señalada por autoridades estadounidenses como responsable de asesinatos, desapariciones, secuestros, corrupción y del tráfico masivo de cocaína, heroína, metanfetaminas y, en años recientes, fentanilo hacia Estados Unidos.
La Fiscalía estadounidense sostuvo durante el proceso que Zambada dirigió durante décadas una de las redes criminales más poderosas del mundo y que obtuvo ganancias multimillonarias mediante el envío de enormes cargamentos de droga a territorio estadounidense. Los fiscales también argumentaron que, bajo su liderazgo, el grupo utilizó sistemáticamente la violencia, la intimidación y el soborno para mantener el control de rutas de trasiego y proteger sus operaciones ilícitas.
Aunque la defensa solicitó que el sinaloense fuera internado en una prisión federal con atención médica especializada debido a su delicado estado de salud, el Departamento de Justicia insistió en que incluso privado de la libertad conserva influencia sobre integrantes del Cártel de Sinaloa, razón por la que respaldó la imposición de la máxima condena prevista en el acuerdo de culpabilidad firmado el año pasado.
La resolución judicial representa el cierre de un expediente iniciado tras su captura en julio de 2024, cuando fue trasladado a territorio estadounidense en una operación que continúa envuelta en controversia.
Las circunstancias de ese traslado provocaron un diferendo diplomático entre México y Estados Unidos, luego de que el gobierno mexicano cuestionara la actuación de agencias estadounidenses y la falta de información sobre lo ocurrido en territorio nacional.
La caída de Zambada también modificó el equilibrio interno del Cártel de Sinaloa. Desde su detención, las facciones conocidas como “Los Chapitos” y “La Mayiza” protagonizan una sanguinaria disputa por el control de la organización, conflicto que ha dejado miles de víctimas, desplazamientos y una escalada de violencia particularmente intensa en Sinaloa, con repercusiones en otras entidades del país.
Al concluir la audiencia, el subdirector ejecutivo asociado de la Oficina de Campo de Investigaciones de Seguridad Nacional ( HSI, por sus siglas en inglés) en Nueva York, Matthew Millhollin, junto con representantes del Centro Nacional de Coordinación del Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional (HSTF National Coordination Center), ofreció una conferencia de prensa para brindar detalles sobre lo ocurrido en la Corte de Brooklyn y agradecer a todos y todas que contribuyeron a lograr está sentencia
Durante la conferencia del lunes, el fiscal General Adjunto de la División Criminal del Departamento de Justicia, Tyson Duggar, señaló que el verdadero reconocimiento corresponde a los agentes, investigadores y fiscales que trabajaron durante aproximadamente 20 años en el caso.
Afirmó que “El Mayo” Zambada fue responsable de crímenes “inimaginables” y de una destrucción enorme en varios países durante 50 años. Criticó que el capo nunca tuvo un empleo legítimo ni realizó acciones positivas para las comunidades, sino que propagó drogas, violencia y corrupción.
Cuestionó que la disculpa ofrecida por Zambada durante su declaración de culpabilidad fuera suficiente para reparar el daño causado.
“Su declaración durante la audiencia de aceptación de culpabilidad fue muy interesante. La última frase que dijo fue: ‘Acepto la responsabilidad por mi papel en todo esto, y me disculpo con todos los que han sufrido y se han visto afectados por mis acciones’. Y eso fue todo. ‘Me disculpo’. Es imposible disculparse por lo que este acusado hizo a los ciudadanos de este país”, afirmó.
Para las autoridades estadounidenses, la sentencia constituye uno de los golpes judiciales más importantes contra el narcotráfico internacional desde la condena de “El Chapo” Guzmán. Sin embargo, especialistas en seguridad advierten que el encarcelamiento de los principales líderes no implica necesariamente el desmantelamiento de las estructuras criminales, ya que las organizaciones suelen reorganizarse mediante nuevos mandos y células regionales.
Con esta resolución concluye el proceso penal contra el hombre que durante décadas logró evadir la captura y construyó una imagen de invisibilidad dentro del crimen organizado. Su declaración final, marcada por el reconocimiento de culpa y un llamado a detener la violencia, quedó registrada como el último mensaje público de quien durante más de medio siglo fue considerado uno de los narcotraficantes más influyentes del continente, mientras la guerra por el control del Cártel de Sinaloa continúa desarrollándose lejos de la sala del tribunal.


