Conoce a Rigoberta Menchú a quien el Gobierno de México designó Alta Consejera para los Derechos de las Mujeres y los Pueblos Indígenas.

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25.04.2026 Ciudad de México.- La Secretaría de Relaciones Exteriores designó a Rigoberta Menchú Tum como Alta Consejera para los Derechos de las Mujeres y los Pueblos Indígenas en la Política Exterior de México.

Con este nombramiento que se hace en coordinación con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, se fortalecerá el cumplimiento del mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de colocar la igualdad sustantiva y la interculturalidad como ejes transversales de la agenda internacional del país.

Rigoberta Menchú Tum, mujer indígena maya k’iche’ y mexicana, aporta a esta función una trayectoria de reconocimiento universal. Galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1992 y con el Premio Príncipe de Asturias en 1998, se ha desempeñado como embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO y fue figura central en el proceso que culminó con la adopción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en 2007.

En su rol de Alta Consejera, Menchú Tum colaborará con la Cancillería en el diseño de una política integral orientada a la promoción y protección de los derechos de las mujeres, así como de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas. Esta labor se desarrollará en estrecha articulación con los proyectos estratégicos derivados de la política nacional en materia de derechos de las mujeres y de los pueblos indígenas y afromexicanos, a partir de las prioridades y lineamientos establecidos por la Secretaría de las Mujeres y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.

Su gestión articulará sinergias entre las distintas áreas de la Secretaría y las dependencias competentes, con el propósito de establecer planes y líneas de acción conjuntas que eleven la voz y las propuestas de estas comunidades al ámbito multilateral y aseguren su presencia en la agenda global.

 

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¿Quién es Rigoberta Menchú?<**Rigoberta Menchú Tum, nacida el 9 de enero de 1959 en Uspantán, Quiché, Guatemala, es una líder indígena maya-quiché que se convirtió en símbolo mundial de la lucha por los derechos humanos y la dignidad de los pueblos originarios, reconocida con el Premio Nobel de la Paz en 1992.**

Rigoberta Menchú nació en una familia campesina marcada por la pobreza y la discriminación. Desde niña trabajó en las fincas cafetaleras, donde conoció la explotación laboral y la violencia que afectaba a su comunidad. Su infancia estuvo atravesada por la represión militar y paramilitar en Guatemala, que cobró la vida de varios miembros de su familia.

Su padre, Vicente Menchú, murió en 1980 durante la toma de la embajada de España en Ciudad de Guatemala, cuando la policía incendió el edificio con los campesinos adentro. Poco después, su madre, Juana Tum, fue secuestrada y asesinada por grupos paramilitares. Estas tragedias marcaron profundamente su conciencia y la llevaron a denunciar las violaciones sistemáticas contra los pueblos indígenas.

En 1978 se integró al Comité de Unidad Campesina, participando en la organización de comunidades indígenas frente a la represión estatal. A diferencia de sus hermanas que se unieron a la guerrilla, Menchú optó por la vía pacífica, inspirada en la teología de la liberación y en un cristianismo comprometido con la justicia social.

En 1981 debió exiliarse en México, donde comenzó a difundir internacionalmente la situación de su pueblo. En 1983 publicó su autobiografía “Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia”, escrita en colaboración con la antropóloga Elizabeth Burgos. El libro narró su vida y las costumbres de los quichés, convirtiéndose en un testimonio clave sobre la represión en Guatemala y en un referente para la denuncia internacional.

Su activismo la llevó a recorrer el mundo y a intervenir en foros internacionales, incluyendo Naciones Unidas. En 1992 recibió el Premio Nobel de la Paz, convirtiéndose en la primera mujer indígena en obtenerlo. Posteriormente fue distinguida con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1998 y con múltiples doctorados honoris causa. Ha sido embajadora de los pueblos indígenas en la UNESCO y miembro del Club de Roma.

En el ámbito político, Menchú fundó el partido Winaq y se postuló a la presidencia de Guatemala en 2007 y 2011, aunque sin éxito electoral. Su participación, sin embargo, abrió espacio para la representación indígena en la política nacional. Además, ha impulsado proyectos educativos, culturales y de salud para comunidades marginadas, y ha trabajado en iniciativas de reconciliación tras el fin de la guerra civil guatemalteca en 1996.

La trayectoria de Rigoberta Menchú refleja la transformación del dolor personal en acción colectiva. Su vida es testimonio de resistencia frente a la violencia estatal y de la capacidad de los pueblos indígenas para reclamar justicia y reconocimiento. A lo largo de décadas, ha sido una voz que dignifica la memoria de las víctimas y que insiste en la necesidad de construir sociedades más inclusivas y respetuosas de la diversidad cultural.