*“DEBO, NO NIEGO; PAGO, LO JUSTO”.
/Teresa Carbajal/
¡Ya llegó la primera quincena!, y viene acompañada de nuevas cobranzas y compromisos de pago, que siempre resulta complejo de cubrir, pues por algo a Enero se le conoce como el mes de los noventa días, o la primera cuesta del año, ¡y vaya que cuesta!
El reto; elegir el mejor crédito si es que somos candidatos a obtener uno (y lo necesitamos para ayudarnos con los pendientes), o salir del que ya tenemos, si es que los intereses ya nos dejaron sin aliento, para subir la cuesta.
A propósito del tema, si me preguntan sobre las llamadas de auxilio que más recibimos en el Barzón durante diciembre pasado, fueron aquellas en donde a los acreditados en mora de sus créditos, las financieras les “quitaron” todo el aguinaldo, el sueldo, y la totalidad de las prestaciones propias de la época recibidas.
¿El motivo?, al parecer impago, pero difícil tener la certeza pues, aunque algunos reconocían tener atrasos en sus pagos, nadie estaba de acuerdo con el monto retirado, pues según sus cuentas era menos lo que adeudaban, y no era para tanto el descalabro o boquete financiero que les dejaron, pues los dejaron, literal y prácticamente: sin nada.
La dificultad para hacer las cuentas de lo que deben, o el motivo que tuvieron las financieras para proceder con tremenda temeridad, es desconocido por los afectados, pues carecen de contratos, tablas de amortización, y documentos en donde leer a lo que se obligaron, pues a pregunta expresa de mi parte sobre dichos documentos, respondían, que todos los créditos contratados, fueron por teléfono.
Derivado de ello, ninguna evidencia guardaban de entre lo que pidieron y recibieron como préstamo, y lo que han cubierto a la fecha. Y de ahí la incongruencia con lo cobrado a lo chino, a lo que se resumen como abuso. Y que les hizo pasar la peor navidad de sus vidas, en contraste con los sentimientos de alegría y esperanza, que deben albergarse en esas fechas.
Este típico hecho, marca no solo el fin del año pasado, -con una serie de abusos cometidos por las financieras de préstamos rápidos en agravio de su clientela- sino, el inicio de este 2026, pues el reto de regular no solo a las financieras si no a las cajas de ahorro, y demás prestamistas formales, que operan de forma legal, pero mediante prácticas abusivas, basadas en el engaño, la publicidad engañosa o en el mejor de los casos, con falta de transparencia en el otorgamiento de créditos.
Sigue siendo como en años pasados uno de los temas clave a resolver mediante leyes, pues no hay otra forma, de salir adelante de estos créditos que siguen siendo una trampa para quienes se acercan a ellas para buscar alivio económico.
Por ser enero, viene al caso hablar de otro pendiente del año pasado que quedó sin resolver, las casas de empeños. Estas en donde a cambio de un bajo avalúo, los clientes de estas, pierden sus bienes, por haber firmado documentos que no coincidían con lo que les habían ofrecido de inicio. Este asunto de los empeños amañados, sigue siendo uno de los pendiente legislativos a atender para protección de los intereses del público.
Si bien 2025 fue el año de los fraudes de todo tipo, el 2026 tiene que ser el año de la definición de las rutas legales para la negociación de los créditos de recuperación por la extinción de Financiera Rural, así que esperemos que este año ya el Indep, pueda tomar las riendas, (y en serio), la urgente necesidad de los acreditados que viven la angustia del destino de sus tierras, acerca de una negociación justa del pago, que al final de cuentas fue la promesa bajo la cual se cimentó la extinción de la banca rural.
Nos espera de mucha denuncia social, porque es necesario seguir evidenciando estos temas y ‘la otra agenda financiera’ la agenda social, que nos deben a los usuarios de servicios financieros.
Porque sí queremos y necesitamos educación financiera, pero también necesitamos leyes que prohíban que los prestamistas de cuello blanco dejen de ser “santificados” por los entes reguladores, que se sepa la verdad detrás de los abusos, y de cómo el sistema financiero mexicano, nos ha convertido en deudores, y morosos, sin que nadie haga algo para evitarlo.
Vamos a recuperar nuestra dignidad, nuestra credibilidad, nuestra salud, y a nuestras familias a quienes tanto sufrimiento se les ha provocado, por deudas de las que no somos culpables.
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