*En el Día Internacional de los Cuidados, llaman a fortalecer los servicios de asistencia para mujeres cuidadoras.
/Escrito por Georgina Monroy Vázquez /
Las labores de cuidado de familiares con discapacidad tienen consecuencias en la salud, el descanso y la autonomía económica de las mujeres. Una investigación del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) documentó que 76.2 por ciento de las personas cuidadoras consultadas dejó de trabajar, 74 por ciento descuidó su salud y 69.1 por ciento redujo sus horas de sueño debido a estas responsabilidades.
Los hallazgos forman parte del estudio Percepción de las necesidades de cuidados y asistencia para infantes y jóvenes con discapacidad psicosocial, intelectual y múltiple. Resultados desde una perspectiva de derechos humanos, que recoge las experiencias de familias y personas cuidadoras.
Los datos muestran cómo la atención permanente de una persona con discapacidad puede limitar el acceso de las mujeres al empleo remunerado y al autocuidado, además de representar una carga económica para los hogares.
En el marco del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, que se conmemora el 29 de octubre, estos resultados ponen sobre la mesa la necesidad de fortalecer los servicios de asistencia y construir redes de apoyo que no dejen la responsabilidad exclusivamente en las familias.
Las mujeres cuidadoras enfrentan afectaciones a su salud y empleo
Durante el panel Cuidados, discapacidad múltiple y movilidad social: de las necesidades de las familias a la acción pública, Mónica Orozco Corona, investigadora externa del CEEY y una de las especialistas que participaron en el estudio, explicó que las responsabilidades de cuidado también afectan las posibilidades de las mujeres de generar ingresos propios.
De acuerdo con los resultados difundidos, 76.2 por ciento de las personas cuidadoras consultadas reportó haber dejado de trabajar; 74 por ciento señaló que descuidó su salud, y 69.1 por ciento indicó que dejó de dormir lo suficiente.
Estas afectaciones no se limitan al tiempo que exige atender a una persona. También pueden traducirse en pérdida de ingresos, menor autonomía económica y dificultades para acudir a consultas médicas o mantener actividades personales.
La distribución desigual de los cuidados implica que, cuando una persona requiere asistencia continua, las mujeres pueden asumir una parte importante de las tareas cotidianas y postergar sus propias necesidades.
Por ello, el estudio plantea la importancia de contar con apoyos que permitan atender a las personas con discapacidad sin que sus familiares tengan que renunciar al trabajo o a su bienestar.
Familias gastan miles de pesos al mes en cuidados
La atención de familiares con discapacidad también representa un gasto constante. Durante la presentación del estudio, Orozco Corona señaló que los costos económicos de los cuidados pueden oscilar entre 5 mil y 10 mil pesos mensuales, de acuerdo con los gastos reportados por las familias participantes.
Entre las necesidades que requieren desembolsos directos se encuentran los pañales, el transporte accesible, las terapias y los servicios de rehabilitación. La investigación reportó que 92.9 por ciento de las familias consultadas gastaba recursos propios en pañales; 91.5 por ciento, en transporte accesible, y 88.4 por ciento, en terapias y rehabilitación.
Estos gastos se suman a la dedicación de tiempo de quienes proporcionan la asistencia. Cuando las cuidadoras dejan de trabajar o reducen sus oportunidades laborales, la presión económica puede aumentar porque el hogar debe cubrir las necesidades de la persona atendida mientras pierde parte de sus ingresos potenciales.
La investigadora también advirtió que los apoyos económicos disponibles no necesariamente cubren el conjunto de necesidades de las familias, por lo que se requieren servicios y recursos complementarios.
La mayoría de las familias necesita cuidados permanentes
Margarita Garfias Hernández, fundadora de Familias y Retos Extraordinarios y de la colectiva Yo Cuido México, señaló que 78.2 por ciento de las personas entrevistadas indicó que su hija, hijo o familiar requiere cuidados permanentes o continuos.
Estas necesidades pueden involucrar atención médica, educación, movilidad, rehabilitación, asistencia personal y accesibilidad. Por ello, la respuesta no puede limitarse a un apoyo económico aislado: requiere servicios coordinados que respondan a las distintas circunstancias de cada familia.
La falta de alternativas suficientes puede concentrar las responsabilidades en una sola persona y dificultar que las cuidadoras mantengan sus empleos, continúen sus estudios o atiendan su salud.
Durante el panel, María Estela Álvarez Corona, secretaria de Bienestar de Tlaxcala, expuso el caso de una mujer de 75 años que cuidaba a sus tres hijos con discapacidad permanente en condiciones de pobreza. El ejemplo mostró cómo las necesidades de asistencia pueden agravarse cuando las familias carecen de recursos económicos y redes de apoyo.
Día Internacional de los Cuidados: la necesidad de repartir responsabilidades
El 29 de octubre se conmemora el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, una fecha que permite visibilizar la importancia de estas tareas para el sostenimiento de la vida y la necesidad de avanzar hacia sistemas de atención inclusivos.
Los resultados del CEEY apuntan a que las familias necesitan algo más que recursos para cubrir gastos: también requieren servicios accesibles, asistencia personal y condiciones laborales compatibles con las responsabilidades de cuidado.
Desde una perspectiva de género, esto implica reconocer que el cuidado no debe recaer de manera desproporcionada en las mujeres ni obligarlas a elegir entre atender a sus familiares, conservar su empleo y cuidar su propia salud.
Fortalecer los apoyos públicos y las redes de asistencia es fundamental para que las personas con discapacidad puedan ejercer sus derechos y para que quienes las cuidan también tengan acceso al descanso, el trabajo remunerado y una vida digna.

