DEA revela visitas de Terry Cole a Harfuch en CDMX

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*El jefe de la DEA presume comunicación diaria con el titular de la SSPC contra el narco.

27.08.2026., EUA – El director de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), Terrance “Terry” Cole, reveló que ya realizó una visita en la Ciudad de México al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, en el marco de la creciente cooperación entre México y Estados Unidos para combatir a las organizaciones criminales transnacionales.

La revelación ocurrió después de la participación de ambos funcionarios en la 40 Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC 2026), realizada en Buenos Aires, Argentina, donde Cole volvió a destacar públicamente la relación de trabajo que mantiene con el funcionario mexicano.

De acuerdo con declaraciones difundidas por medios mexicanos, Cole explicó que el contacto con García Harfuch no se limita a reuniones protocolarias o al intercambio ocasional de información. Aseguró que existe comunicación cotidiana entre ambos y que la coordinación contempla información de inteligencia y apoyo a operaciones en territorio mexicano.

“Tenemos comunicación diaria entre el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y yo. La comunicación es fluida”, afirmó Cole en una entrevista difundida por N+Univisión. El funcionario estadounidense añadió que el intercambio de información comprende objetivos relacionados con organizaciones criminales como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), además de apoyo a operaciones desarrolladas en México.

La declaración adquiere relevancia porque confirma que el vínculo entre la DEA y la SSPC se ha intensificado durante 2026, en un momento en que ambos gobiernos han colocado como prioridades el combate al tráfico de drogas, el desmantelamiento de redes criminales transnacionales, el tráfico de armas y el intercambio de inteligencia.

El encuentro en Ciudad de México no habría sido el único contacto presencial entre ambos funcionarios. En marzo pasado, García Harfuch viajó a Washington para reunirse con Cole, encuentro en el que se abordó el fortalecimiento de la cooperación bilateral contra el narcotráfico, el tráfico de armas hacia México y la reducción de la violencia mediante detenciones de objetivos relevantes.

En aquella ocasión, García Harfuch informó que la reunión se realizó por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum y sostuvo que México continuaría fortaleciendo la cooperación internacional.

Meses después, la relación volvió a quedar expuesta públicamente en Buenos Aires. Durante la IDEC 2026, Cole presentó a García Harfuch como un “socio de confianza” y un “buen amigo de Estados Unidos”, además de reconocer su trayectoria dentro de las instituciones de seguridad mexicanas. La propia DEA documentó el encuentro entre ambos funcionarios durante la conferencia internacional.

El funcionario estadounidense destacó que García Harfuch conoce de primera mano las amenazas que representan las organizaciones criminales transnacionales y que la lucha contra ellas requiere intercambio de inteligencia, investigaciones coordinadas y operaciones dirigidas contra sus principales estructuras.

La DEA también ha señalado que uno de los principales retos consiste en enfrentar organizaciones que aprovechan las fronteras para mover drogas, dinero, armas y personas, así como para extender sus redes de corrupción.

En ese sentido, Cole ha descrito la cooperación con México como un esfuerzo bilateral orientado a proteger a ciudadanos de ambos países. Según sus declaraciones, la comunicación con Harfuch permite intercambiar información no solamente sobre objetivos criminales mexicanos, sino también sobre organizaciones extranjeras que tienen operaciones y redes en territorio mexicano.

La declaración de Cole ocurre además en un contexto de particular presión sobre la relación de seguridad entre México y Estados Unidos. Washington ha elevado sus señalamientos sobre la penetración de los grupos criminales en instituciones mexicanas, mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum ha insistido en que la cooperación con Estados Unidos debe mantenerse bajo principios de responsabilidad compartida, reciprocidad, confianza mutua y respeto a la soberanía nacional.

Durante su participación en la IDEC, García Harfuch sostuvo precisamente que las organizaciones criminales operan más allá de las fronteras y que ningún Estado puede enfrentar por sí solo estructuras que cuentan con capacidad financiera, logística y operativa internacional.

El secretario mexicano expuso ante representantes de distintos países algunos resultados de la Estrategia Nacional de Seguridad y destacó acciones relacionadas con la localización y detención de objetivos prioritarios, el desmantelamiento de infraestructura para producir drogas sintéticas y las afectaciones a las redes financieras y logísticas de organizaciones criminales.

“Actuamos coordinados o perdemos”, fue una de las ideas centrales expresadas por Harfuch durante su participación en Argentina, al plantear que la dimensión transnacional del crimen organizado obliga a fortalecer los mecanismos de colaboración internacional.

La cercanía mostrada por Cole hacia el titular de la SSPC contrasta, sin embargo, con otros señalamientos realizados recientemente por el propio jefe de la DEA. En entrevistas previas, el funcionario estadounidense afirmó que existen servidores públicos mexicanos de alto nivel que trabajan directamente con organizaciones criminales.

Ese señalamiento ha introducido una tensión adicional en el discurso de Washington hacia México: por un lado, la DEA reconoce a Harfuch como un interlocutor confiable y presume una comunicación permanente con él; por otro, su director sostiene que persisten problemas de corrupción y penetración criminal dentro de estructuras gubernamentales mexicanas.

La presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó anteriormente lo que consideró una contradicción en las declaraciones de Cole, aunque reiteró que México mantendría la cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad, siempre bajo condiciones de soberanía y coordinación bilateral.

La relación entre Cole y Harfuch también ha adquirido mayor importancia por el combate contra el CJNG y el Cártel de Sinaloa, dos de las organizaciones criminales mexicanas que concentran buena parte de la atención de las autoridades estadounidenses.

El director de la DEA ha insistido en que las organizaciones criminales no pueden ser combatidas únicamente mediante decomisos aislados, sino que es necesario atacar simultáneamente a sus dirigentes, cadenas de suministro, redes financieras y estructuras logísticas.

En el caso mexicano, esa estrategia ha llevado a un mayor intercambio de información entre agencias de ambos países y a operaciones coordinadas contra objetivos considerados prioritarios por las autoridades de seguridad.

La DEA documentó además que durante la IDEC 2026 Cole y García Harfuch participaron juntos en un panel sobre fortalecimiento de alianzas, junto con representantes de Estados Unidos y Canadá. El encuentro reunió a funcionarios de numerosos países en torno al combate internacional contra el tráfico de drogas.

La presencia de Harfuch en la conferencia fue relevante porque permitió al gobierno mexicano presentar directamente ante autoridades internacionales los resultados de su estrategia de seguridad y, al mismo tiempo, reforzar los canales de comunicación con agencias estadounidenses.

El dato revelado ahora por Cole —que ya visitó a Harfuch en la Ciudad de México— añade un elemento a esa relación: la cooperación no se desarrolla exclusivamente mediante encuentros en Washington o foros internacionales, sino también mediante contactos directos en territorio mexicano.

La reunión de marzo en Washington y la posterior visita de Cole a México muestran una relación de trabajo que ambos funcionarios han buscado hacer visible. Para Estados Unidos, la coordinación representa un mecanismo para combatir organizaciones que operan en ambos lados de la frontera; para México, la cooperación forma parte de una estrategia internacional que busca obtener inteligencia y resultados sin ceder el control de las operaciones a autoridades extranjeras.

En medio de las diferencias políticas y diplomáticas que persisten entre ambos gobiernos, el mensaje público de Cole resulta significativo: la DEA identifica a García Harfuch como uno de sus principales interlocutores en México y sostiene que existe una comunicación directa y permanente para enfrentar a las redes criminales transnacionales.

Así, la relación entre el jefe de la DEA y el secretario mexicano de Seguridad se coloca nuevamente en el centro de la cooperación bilateral contra el narcotráfico, en una etapa en la que el intercambio de inteligencia, las operaciones conjuntas y el combate a las estructuras financieras del crimen organizado se han convertido en piezas centrales de la estrategia de seguridad de ambos países.