*Guatemala vive una de las crisis penitenciarias más graves de los últimos años.
*El Presidente de Guatemala advierte que “no negociamos con criminales no toleramos actos terroristas.
18.01.2025 Guatemala.- El presidente Bernardo Arévalo decretó este domingo un estado de sitio en todo el territorio nacional, luego de una jornada marcada por motines simultáneos en tres cárceles, la toma de rehenes y enfrentamientos que dejaron al menos ocho muertos, entre ellos agentes de la Policía Nacional Civil y un presunto pandillero.
La medida, que se extenderá por treinta días, busca restablecer el orden y garantizar la seguridad de la población en medio de una escalada de violencia atribuida a las pandillas y grupos criminales.
Los disturbios comenzaron el sábado 17 de enero en el penal de máxima seguridad Renovación I, conocido anteriormente como El Infiernito, ubicado en Escuintla. Reclusos vinculados a la pandilla Barrio 18 se amotinaron y tomaron como rehenes a custodios y civiles que se encontraban dentro del recinto.
Al mismo tiempo, se registraron motines en otras dos cárceles, una en Fraijanes y otra en el área metropolitana, lo que evidenció un ataque coordinado de las estructuras criminales. Los internos exigían mejores condiciones y el traslado de sus líderes a centros de menor seguridad, mientras las autoridades respondieron con operativos para recuperar el control.
La tensión aumentó cuando fuerzas de seguridad ingresaron al penal con vehículos blindados y gases lacrimógenos. En los enfrentamientos murieron siete agentes de la Policía Nacional Civil y un interno, lo que elevó la cifra de víctimas a ocho.
Además, se contabilizaron al menos 46 personas retenidas como rehenes en los distintos centros penitenciarios. La violencia se desató tras la recaptura de un cabecilla de Barrio 18, considerado por el Estado guatemalteco y por Estados Unidos como parte de una organización terrorista.
El domingo, tras horas de incertidumbre, las autoridades informaron que los rehenes habían sido liberados y que el control de las cárceles había sido restablecido. Sin embargo, el saldo de muertos y la magnitud de los ataques llevaron al presidente Arévalo a anunciar medidas excepcionales.
Este domingo en cadena nacional, el mandatario declaró el estado de sitio por treinta días, lo que permite la movilización conjunta de la Policía Nacional Civil y el Ejército en todo el país. “No negociamos con criminales”, afirmó con firmeza, subrayando que el Gobierno no cederá ante las presiones de las pandillas.
Arévalo sostuvo que los hechos representan un pulso directo entre el Estado y las estructuras criminales que buscan desafiar la autoridad. La decisión de decretar el estado de sitio responde a la necesidad de garantizar la seguridad de la ciudadanía y evitar que las pandillas utilicen las cárceles como centros de operación.
El presidente aseguró que los responsables serán procesados y que se reforzará la vigilancia en los centros penitenciarios para impedir nuevos levantamientos.
La crisis ha puesto en evidencia las debilidades del sistema penitenciario guatemalteco y la capacidad de las pandillas para coordinar acciones violentas desde el interior de las cárceles.
El estado de sitio marca un punto de inflexión en la política de seguridad del país y abre un periodo de tensión en el que las fuerzas armadas tendrán un papel central en el control de la violencia.












