Del General Charis a Hugo Aguilar

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/Por Livia Díaz./

México ya olvidó al General Charis, ya casi no ve películas mexicanas en que se retrataron sus “chistes” por personajes como El Coyote y Emilio El Indio Fernández, entre otros. Basta con ir a Juchitán para conocer la raíz, tan digna, y destacada por centenas de autores, en defensa del Héroe Zapoteco. Que así, como a Hugo Aguilar, deberíamos defender todos. Ya no de quienes le limpiaron los zapatos sino de la maledicencia, de la burla, de la sorna.

Uno de los cuentos de Heliodoro Charis Castro, que me contó en entrevistas su pueblo, se refiere a una comida en El Palacio Nacional, después de la consumación de la Revolución de 1917 y la instalación de un gobierno en el que le sirvieron su platillo y el pidió cucharas. De que todos se miraban porque en la mesa las había, pero como en muchas películas, sus cucharas eran las tortillas, y que él, sin pudor ni doble moral como abunda en esta sociedad, reclamó y cuando comenzó a comer fue diciendo, “está es la cuchara”, así como lo hicieran tantos artistas de esas recreaciones, cuando el regimiento está marchando hay cuentitos de que dijo “flanco Tama” (al Tamarindo), “flanco suchi” (Suchiate) Dándose a entender.

Más no en la lengua en la que la pequeña burguesía, ávida de colocarse, comenzó a dibujar y a escribir, decía mi abuelita, con estas palabras “a esos nacos” . A mí abuelita, nacida a finales del siglo 19, se lo soporté y comprendí, como lo hiciera mi abuelo, también nacido en Juchitán, pero mis semejantes del Siglo 21, me queda muy difícil.