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05.01.2025 Caracas, Venezuela.- Luego de que juramentó Delcy Rodríguez como Presidenta encargada de Venezuela donde declaró “Vengo con con dolor por el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente Cilia Flores”. “Juremos como un solo país para sacar adelante a Venezuela en estas horas terribles de amenaza contra la estabilidad y la paz de la nación” y expulsó a diplomáticos de Francia.
La decisión de la presidenta Delcy Rodríguez de expulsar a los diplomáticos del gobierno francés acreditados en Caracas se dio horas después de que el presidente Emmanuel Macron expresara públicamente su respaldo a la intervención militar impulsada por Donald Trump en territorio venezolano, lo que generó un inmediato rechazo en Miraflores y abrió un frente de tensión diplomática con Europa.
Rodríguez, quien asumió la presidencia tras la caída de Nicolás Maduro, declaró que la postura de Francia constituye una “afrenta directa a la soberanía venezolana” y un alineamiento con “acciones de agresión que buscan imponer un cambio de régimen por la fuerza”. En un discurso transmitido por cadena nacional, la mandataria ordenó a los representantes franceses abandonar el país en un plazo de 72 horas, al tiempo que instruyó a la Cancillería a revisar todos los acuerdos bilaterales vigentes con París.
La decisión sorprendió a la comunidad internacional, que observa con preocupación el escalamiento de tensiones en la región. Francia había mantenido hasta ahora una posición crítica frente al gobierno venezolano, pero su respaldo explícito a la operación militar liderada por Washington fue interpretado en Caracas como una ruptura definitiva. Rodríguez subrayó que Venezuela no aceptará “tutelas extranjeras ni intervenciones armadas disfrazadas de misiones humanitarias”, y advirtió que cualquier intento de consolidar la invasión será enfrentado con “resistencia nacional”.
En París, el Ministerio de Relaciones Exteriores lamentó la medida y aseguró que sus diplomáticos actuaron en estricto apego a las directrices del gobierno francés. Macron, por su parte, defendió su postura señalando que la intervención busca “restaurar la democracia y detener violaciones sistemáticas de derechos humanos”. Sin embargo, analistas internacionales advierten que el apoyo francés a la estrategia de Trump podría aislar a París dentro de la Unión Europea, donde varios países han manifestado reservas frente a una acción militar en Venezuela.
La expulsión de los diplomáticos franceses se suma a un clima de creciente polarización. En Caracas, sectores oficialistas celebraron la decisión como un acto de soberanía, mientras que voces opositoras alertaron sobre el riesgo de un aislamiento internacional que podría agravar la crisis económica y humanitaria. Organismos multilaterales, como la ONU y la OEA, llamaron a la moderación y al diálogo, aunque reconocieron que la situación se complica con la entrada de actores externos en el conflicto.
La medida de Rodríguez marca un punto de inflexión en la política exterior venezolana. Al expulsar a los representantes de Francia, la presidenta busca enviar un mensaje de firmeza frente a las potencias que respaldan la intervención militar, pero también abre interrogantes sobre el futuro de las relaciones diplomáticas y comerciales con Europa. E
n un escenario ya convulso por la presencia de tropas extranjeras en suelo venezolano, la decisión refuerza la narrativa de resistencia nacional y coloca a Venezuela en el centro de una disputa geopolítica que involucra a Estados Unidos, Francia y otros actores internacionales.
El desenlace de esta crisis dependerá de la capacidad de los gobiernos involucrados para contener la escalada y abrir espacios de negociación. Por ahora, la expulsión de los diplomáticos franceses confirma que Venezuela atraviesa uno de los momentos más tensos de su historia reciente, con un conflicto que trasciende lo interno y se proyecta como un pulso de alcance global.











