*DE PRIMERA MANO.
Por Omar Zúñiga
El viernes pasado la titular del ORFIS, Delia González Cobos, encabezó la apertura de las Auditorías Integrales a Recursos del Gasto Federalizado de la Cuenta Pública 2025, en coordinación con la Auditoría Superior de la Federación.
En el acto estuvo presente el presidente de la Jucopo, Esteban Bautista Hernández, en representación del Congreso local.
La auditora general fue clara sobre el propósito del ejercicio: promover el trabajo conjunto, las metodologías, la visión profesional y los criterios de auditoría que fortalezcan la fiscalización del gasto federalizado, con apego a estándares de competencia y al más alto nivel de desempeño.
Es, les guste o no a algunos, el cierre técnico de una gestión que concluye exitosamente el 26 de septiembre, y sin embargo, en las mismas semanas en que González Cobos formaliza este trabajo institucional, algunos tinterillos “decidieron” (ajá) convertirla en blanco de una ofensiva que llama la atención por su intensidad y su sincronía.
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No es casualidad que la arremetida haya escalado justo cuando su nombre se consolida como el perfil más competitivo de Morena para la diputación federal por el distrito de Xalapa.
Lo anticipamos meses atrás: Morena está en posibilidades de reiterar el triunfo en el distrito federal si postula a Delia González Cobos, cuya salida del ORFIS en septiembre le daría libertad total para meterse de lleno a la campaña con amplísimas posibilidades de triunfo.
A partir de ahí, el patrón se repite con una regularidad que cuesta trabajo leer como espontánea. En una misma semana de agosto aparecieron notas acusándola de hacer “campaña adelantada” con uso de recursos públicos, videos que buscan ridiculizarla simulando actos de ambulantaje, columnas que la tachan de “desatada… buscando fuero”.
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¿A quién le conviene desgastarla justo ahora? La respuesta no es misteriosa.
En el distrito de Xalapa hay competidores con mucho que perder si Morena logra consolidar una candidata con conocimiento técnico de las finanzas públicas del estado, pero sobre todo las corrientes internas del propio movimiento que empujan otros nombres.
Cuando una campaña de desprestigio se activa de esa manera justo en la coyuntura electoral, es legítimo —y es oficio periodístico, no especulación gratuita— preguntarse a quién le conviene el desgaste y el golpeteo sistemático.
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Para documentar el optimsimo, Delia González puede exponer sin ningún problema el trabajo realizado: la apertura de auditorías integrales del viernes, la coordinación técnica con la ASF, y siete años al frente de un organismo que ella misma reconoció que necesitaba certeza jurídica para actuar con solidez sobre el gasto federalizado.
Xalapa merece decidir sobre Delia González NO con los ataques de sus malquerientes -pues sólo hay que atisbar un poco de dónde viene para saber quién los paga-, sino con esa hoja de servicio sobre la mesa, ese trabajo sistemático que le ha merecido reconocimientos a nivel nacional por la transparencia y rigurosidad en la fiscalización de los recursos públicos.
Eso es lo que necesita la Cámara de Diputados, no es ser uno de 500, sino elevar el nivel de la discusión política y también de la técnica, como la que Delia maneja y domina.
¡Qué barbaridad!
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