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/ Eliana Gilet. Fotos: Axel Hernández/
29.08.2025 Desinformémonos Ciudad de México.- En un nuevo caso de desalojo arbitrario, el edificio ubicado en la calle de Cuba número 11 fue vaciado completamente sin aviso previo a ninguno de sus vecinos, quienes no tuvieron oportunidad de defenderse antes de ser expulsados por la fuerza policial, en la mañana de este miércoles 27 de agosto.
En un operativo de grandes dimensiones, veinte familias fueron desalojadas de los departamentos que habitaron por generaciones, y también fueron vaciadas todas las tiendas accesorias del edificio, sede de históricos negocios que les brindaban su sustento.

El señor Serafín, quien tuvo su taller de reparación de máquinas de escribir en una de las accesorias que tiene salida hacia la calle Callejón del 57, llegó a iniciar su jornada laboral con el aviso de que su puerta había sido agarrada a martillazos para abrirla, y que todas sus máquinas se encontraban tiradas en la calle. “Estoy triste y decepcionado, no sé a quién uno le pueda reclamar”, contó en entrevista con Desinformémonos. Además de la expulsión sin explicación del taller donde trabajó desde 1980, se le impidió sacar del edificio sus tornos y otras máquinas de gran calado para la labor, y el dinero que guardaba en su local fue robado.
El desalojo comenzó antes de las 7 de la mañana, cuando las vecinas oyeron los golpes en la puerta que da a la calle, y una vez abierta, hicieron lo mismo con cada uno de los departamentos habitados.

El operativo fue resguardado por filas de granaderos de la Ciudad de México, quienes hicieron un cerco para cortar la calle de Cuba, en ambas esquinas de acceso al edificio, para permitir que dos camiones de cargadores consumaran la expulsión. Las vecinas que platicaron con este medio comentaron que estas personas se encontraban en un evidente estado alterado, que además robaron sus pertenencias a voluntad, sin que los policías capitalinos intervinieran a pesar de sus pedidos de auxilio.
“Vinieron muy temprano y abrieron las puertas con mazos. La mayoría somos mujeres de la tercera edad, una de las vecinas necesita oxígeno permanente. Ya tenemos viviendo aquí 52 años y hay otras vecinas que llevan 80 años. Y nos sacaron igual. Nunca nos dieron un papel ni nos notificaron de nada, porque hubiéramos tomado cartas en el asunto”, contó una de las vecinas mas longevas, en entrevista.

La falta de aviso previo, que es un derecho constitucional, ha sido la práctica recurrente en las expulsiones arbitrarias de los vecinos del centro histórico durante la última década, privándoles a las familias afectadas de buscar una alternativa, antes de sufrir la violencia institucional.
En este caso, tampoco se les permitió defenderse antes de sufrir el desalojo, ya que los vecinos no conocieron los motivos que lo causaron ni pudieron participar del pleito judicial que resolvió el destino de sus hogares. Esta cronista pudo confirmar que la orden de desalojo fue emitida por el juzgado 54 de lo civil, a partir de un pleito entre dos mujeres desconocidas para los vecinos, quienes se adjudicaron la propiedad del lugar de forma fraudulenta. Esto fue evidente dado que las vecinas habían buscado una forma de regularizar su situación, tras la muerte del dueño y aunque acudieron al Instituto de Vivienda de la Ciudad de México (Invi), no consiguieron que sus pedidos fueran atendidos. Sin embargo, explicaron que en el registro público de la propiedad se mantiene el nombre del antiguo dueño fallecido, como el último que regularizó su situación.

“El predio no tenía dueño desde 1992, cuando falleció y nosotros seguimos pagando renta hasta 2016, cuando ya no tuvimos dónde pagarla. Aun así, nos sacaron de forma muy violenta. Todo esto fue muy arbitrario. Somos muchas mujeres mayores y estamos aquí en la calle”, explicó otra de las vecinas, que traía un brazo enyesado.
Cerca de las tres de la tarde, sin haber tenido atención o respuesta institucional por la pérdida de su hogar, las vecinas decidieron cortar la circulación vehicular en el eje central, a la altura de su calle. Una vez que prendieron fuego a algunos de los muebles dañados durante el desalojo, la policía capitalina rodeó a los manifestantes y ahogó la protesta.
Uno de los negociadores de la secretaría de Gobierno capitalina ofreció a los vecinos ser atendidos en una mesa de trabajo. Al cierre de esta edición, pasadas las 5 de la tarde, los vecinos acudieron a la negociación, con la exigencia de que se revise a fondo el expediente judicial que permitió su expulsión ilegal y dado el tiempo que llevan habitando el lugar, exigen que el gobierno expropie Cuba 11, en su favor.