Desde el Café Yunes Linares, con más suerte que Pánfilo Ganso.

/ Bernardo Gutiérrez Parra /

Hace unos meses pregunté el nombre del santo al que le rezará Miguel Ángel Yunes Linares ya que sus enemigos van, sus enemigos vienen y no le han podido hacer nada a pesar de los señalamientos de corrupción y desvío de recursos que le han hecho.

Por correo me llegaron decenas de nombres que me confundieron y sigo sin saber el nombre del venerado. Por lo que tendré que preguntarle al propio Miguel Ángel un día de estos que lo vea.

Cuando Fidel Herrera llegó al gobierno de Veracruz, el pleito a muerte que tenía con el choleño llevaba doce años. Por ese entonces la periodista Lydia Cacho denunció en su libro “Los demonios del edén” una red de trata sexual de menores y pornografía infantil en la que estaría involucrado. Aunado a eso se le acusó penalmente de desvío de recursos cuando fue director del ISSSTE.

Con tanto en contra, todo mundo pensó que Fidel lo enviaría a prisión … y nada. El nativo de Nopaltepec se tuvo que contentar con decir cada 30 de abril: “En Veracruz los niños no se tocan”. Y ya.

Javier Duarte compró el pleito y se le fue encima, pero no pasó de las bravatas. Yunes Linares aguantó los embates y salió airoso de ese trance sexenal.

Ya como gobernador y en plan de desquite, Miguel Ángel encarceló a varios colaboradores de Javier. Pero lo hizo tan a la carrera, de manera visceral y sin pruebas sólidas, que al terminar su bienio todos sin excepción recobraron su libertad.

Pero no paró ahí. Le faltó al respeto a López Obrador al llamarlo “loco” y “vividor” y su hijo Miguel Ángel le dijo “viejo guango”.

Cuitláhuac García le entró gustoso al jaleo, pero no pudo ir más allá. A pesar de que lo acusó de haber vaciado las arcas estatales (lo que fue cierto), de desviar recursos y de corrupción, nunca presentó una denuncia penal en su contra.

En más de una ocasión el presidente López Obrador le ha dado de calambrazos que replica Cuitláhuac. Pero no ha pasado a más, lo que mueve a la sospecha.

Y es que con el poder que tiene el tabasqueño es para que lo hubiera refundido en un reclusorio. Y con lo represor que es Cuitláhuac es para que lo tuviera en Pacho Viejo.

¿Por qué no lo han hecho?

Ambos quisieron doblarlo con la Torre Centro de Veracruz, un edificio de lujo ubicado en el centro histórico del puerto jarocho. Y al que el presidente calificó de “monumento a la corrupción”.

El edificio no es de Miguel Ángel Yunes, pero al parecer su hijo Fernando tiene intereses económicos en él.

López Obrador “propuso” que se “mochara” al menos a la mitad para que no “afeara” el paisaje urbano. La obra, que tiene sus permisos en regla, se clausuró al menos en dos ocasiones. Pero al final ahí sigue, creciendo imponente, y sin que le hayan mochado ni un ladrillo.

La oportunidad de oro que tuvieron el presidente y su honesto gobernador de zarandear de muy fea manera a Miguel Ángel, fue metiendo en prisión a su hijo del mismo nombre que está comprobado, falseó documentación oficial con objeto de ser presidente municipal de Veracruz.

¿Por qué no lo hicieron?

A pesar de que las pruebas contra Miguel Ángel junior son más que sólidas, jamás se atrevieron. A lo más que llegaron fue ordenar a la Fiscalía estatal que lo llamara a declarar. La Fiscalía obedeció, pero Miguel Ángel Yunes Márquez la mandó mucho al diablo.

¿Qué tanto les sabe Miguel Ángel Yunes Linares a Fidel Herrera y Javier Duarte que a pesar del odio psicótico patológico que le tienen y del poder que detentaron, nunca lo llevaron a la cárcel?

¿Qué tanto le sabe a Cuitláhuac García que nunca se atrevió a enviarlo ante un juez?

¿Y qué tanto le sabe al presidente López Obrador que a lo más que ha llegado es a darle uno que otro calambrazo?

Quién sabe lector, lo cierto es que cuatro hombres (tres poderosísimos y un saltimbanqui), no pudieron y no han podido con él.

Y ahora viene la señora.

Este lunes Rocío Nahle dijo a una estación radial que ya va siendo hora que la Fiscalía Estatal llame a declarar a Miguel Ángel Yunes Márquez para que responde por el posible delito de falsificación de documentos oficiales.

La Fiscalía que lo había citado para el pasado viernes, canceló la audiencia porque “no lo encontró”. Pero a raíz de las declaraciones de la gobernadora electa, lo encontró de volada y lo citó para este viernes.

Rocío odia más que a sus pecados a la familia Yunes Linares-Márquez, pero en especial al jefe del clan.

¿Podrá doblegarlo?

Miguel Ángel Yunes Linares no es ninguna perita en dulce; tiene una cola bien larga para que se la pisen y otro en su lugar estaría purgando una pena carcelaria desde hace años.

Pero el tipo sigue impune porque es evidente que tiene más suerte que Pánfilo Ganso.

Reitero lector, ¿podrá doblegarlo Rocío Nahle o se quedará con las ganas como se quedaron Fidel y Javier? Mismas ganas con las que se están quedando Cuitláhuac y Andrés Manuel.

bernardogup@hotmail.com

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