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30.01.2026.EEEUU. -La periodista estadounidense Georgia Fort, ganadora de un premio Emmy, denunció públicamente haber sido arrestada por agentes federales debido a un video que grabó semanas atrás durante una protesta en una iglesia. El caso ha generado inquietud en torno a las libertades de prensa y las garantías de la Primera Enmienda en Estados Unidos.
Horas más tarde, un juez federal ordenó su liberación, al considerar que su presencia en el lugar respondía a su labor periodística. El caso ha desatado un debate nacional sobre la libertad de prensa y los límites de la acción federal contra comunicadores.
Fort relató que los agentes llegaron a su domicilio con una orden judicial vinculada directamente a las imágenes que registró en aquella manifestación. En una transmisión en vivo, la comunicadora expresó su desconcierto y preocupación: “Me arrestan por filmar”, dijo, cuestionando cómo el ejercicio de documentar un acto público, en calidad de periodista, puede convertirse en motivo de detención.
Los antecedentes del caso se remontan a una protesta realizada en un templo religioso, donde Fort se encontraba cubriendo la movilización como parte de su labor informativa. Según su testimonio, el material que difundió buscaba dar cuenta de la dinámica de la protesta y de las voces presentes, sin que mediara intención de incitar a la violencia ni de alterar el orden. Sin embargo, la orden judicial presentada por los agentes federales habría considerado ese registro como evidencia en una investigación en curso.
Organizaciones defensoras de la libertad de expresión han advertido que se trata de un episodio que pone en riesgo la función social del periodismo y la transparencia democrática en Estados Unidos.
En sus declaraciones en un video posteado en las redes, Fort insistió en que su arresto constituye una amenaza directa a la libertad de prensa:
“Si grabar una protesta pública puede llevar a que un periodista sea esposado, ¿qué significa eso para el resto de la sociedad?”, planteó. La comunicadora subrayó que su trabajo ha estado siempre orientado a visibilizar las voces de comunidades marginadas y a ofrecer una cobertura independiente de los acontecimientos sociales.
El caso continúa en desarrollo y se espera que en los próximos días se definan las implicaciones legales de la orden judicial. Mientras tanto, la detención de Georgia Fort ha encendido las alarmas en círculos periodísticos y académicos, que consideran indispensable defender el derecho de la prensa a documentar y difundir información de interés público sin temor a represalias.
El motivo de la detención se relaciona con un video que grabó el 18 de enero durante una protesta en Cities Church, en St. Paul, donde los manifestantes denunciaban que uno de los pastores, David Easterwood, ocupa un cargo como director interino de la oficina local de ICE.
La protesta interrumpió un servicio religioso y generó tensión entre feligreses y manifestantes. Fort, fundadora de BLCK Press, cubrió la movilización como parte de su trabajo periodístico, transmitiendo imágenes en Facebook Live.
El caso no se limita a Fort. El mismo día, el ex presentador de CNN Don Lemon, ahora periodista independiente, también fue arrestado en Los Ángeles mientras cubría los premios Grammy. Ambos fueron vinculados por las autoridades a la protesta en St. Paul.
La fiscal general Pam Bondi confirmó que las detenciones se realizaron bajo su dirección, lo que ha generado críticas sobre la utilización de recursos federales contra periodistas en lugar de investigar denuncias de violencia en protestas previas.
Los antecedentes muestran que la protesta del 18 de enero se organizó en rechazo al endurecimiento de las políticas migratorias y a la presencia de un funcionario de ICE en la iglesia. Aunque el pastor señalado no estaba presente, otro líder religioso dialogó con los manifestantes durante el servicio.
La detención de Fort ha provocado reacciones inmediatas de organizaciones defensoras de la libertad de prensa y de derechos civiles, que advierten sobre un precedente peligroso: criminalizar la cobertura periodística de actos públicos.
Para la comunicadora, el episodio representa una amenaza directa a la función social del periodismo: “Si grabar una protesta pública puede llevar a que un periodista sea esposado, ¿qué significa eso para el resto de la sociedad?”, cuestionó.
Tras su liberación, Fort se reunió con su hija y simpatizantes, en un gesto que fue interpretado como símbolo de resistencia frente a lo que organizaciones de derechos civiles consideran un intento de intimidación a la prensa en EEUU por documentar las manifestaciones que se reproducen en todo el país.
Su abogado declaró que el arresto constituye una violación a la Primera Enmienda y un precedente peligroso para el ejercicio del periodismo independiente.












