Díaz-Canel defiende a Raúl Castro tras acusación de Estados Unidos.

*Díaz-Canel acusa a EU de fabricar caso contra Cuba tras cargos contra Raúl Castro.

20.05.2026. Habana, Cuba.- El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, respondió este miércoles a las acusaciones penales presentadas por Estados Unidos contra el exmandatario Raúl Castro y otros exfuncionarios cubanos, calificándolas como una operación política impulsada por la administración de Donald Trump para justificar una escalada contra la isla.

Las declaraciones del mandatario cubano ocurrieron horas después de que el Departamento de Justicia estadounidense formalizara cargos federales contra Raúl Castro por el derribo en 1996 de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate, incidente en el que murieron cuatro personas vinculadas al exilio cubano en Miami.

Desde La Habana, Díaz-Canel defendió al histórico dirigente cubano y aseguró que Washington intenta construir un expediente judicial con fines políticos.

“Solo evidencia la soberbia y frustración del imperio”, afirmó el presidente cubano en referencia a las acusaciones estadounidenses.

El mandatario sostuvo además que Estados Unidos busca fabricar condiciones para incrementar la presión contra Cuba e incluso justificar una eventual agresión internacional.

“Pretenden construir un caso para legitimar acciones contra nuestra soberanía”, señaló Díaz-Canel, quien insistió en que el derribo de las aeronaves ocurrió en un contexto de defensa del espacio aéreo cubano.

El gobierno cubano reiteró su versión histórica sobre los hechos de 1996, sosteniendo que las avionetas habían violado reiteradamente el espacio aéreo de la isla, mientras Washington afirma que el ataque ocurrió en aguas internacionales, como concluyeron investigaciones de organismos internacionales.

La respuesta de Díaz-Canel también incluyó críticas directas al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien horas antes acusó a la élite gobernante cubana de “saquear” al pueblo y enriquecerse mientras la población enfrenta apagones, desabasto y crisis económica.

El mandatario cubano rechazó las acusaciones de Rubio y responsabilizó nuevamente al embargo estadounidense y a las recientes sanciones energéticas impuestas por Washington del deterioro económico que vive la isla.

Díaz-Canel afirmó que Cuba “no representa una amenaza para nadie” y acusó a Estados Unidos de mantener una política de hostilidad permanente contra el país caribeño.

Díaz-Canel afirmó que esta acción es una maniobra política para justificar una posible agresión militar contra la isla, y que EE.UU. miente y manipula los hechos relacionados con el derribo de avionetas de “Hermanos al Rescate” en 1996.

El mandatario cubano sostuvo que, en febrero de 1996, Cuba actuó en legítima defensa dentro de sus aguas jurisdiccionales, tras repetidas violaciones de su espacio aéreo por parte de “connotados terroristas”, de lo cual la administración estadounidense fue alertada sin respuesta.

La critica situación bilateral se intensificó en los últimos meses tras el endurecimiento de las sanciones de la administración Trump, incluyendo restricciones petroleras, medidas financieras y presiones contra el conglomerado militar cubano GAESA, señalado por Washington como eje económico del régimen.

En paralelo, la Casa Blanca ha incrementado su discurso sobre un posible “cambio” en Cuba, mientras Rubio aseguró este mismo miércoles que Estados Unidos está dispuesto a construir “una nueva relación” con la isla, aunque condicionada a elecciones libres y al debilitamiento del control militar sobre la economía cubana.

La acusación contra Raúl Castro, de 94 años, representa uno de los movimientos judiciales más agresivos emprendidos por Washington contra la dirigencia cubana desde el triunfo de la Revolución en 1959. Además del exmandatario, otros cinco militares y exfuncionarios cubanos fueron imputados por conspiración, asesinato y destrucción de aeronaves civiles.

Aunque Estados Unidos no ha explicado cómo buscaría ejecutar una eventual detención de Raúl Castro, la imputación abre un nuevo capítulo en la creciente confrontación política y diplomática entre ambos países.