*A Juicio de Amparo.
*Con profundo agradecimiento y admiración a todos los integrantes de MCCI.
/ María Amparo Casar /
Hace diez años, Claudio X. González y la que esto escribe fundamos Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad con una firme convicción: que México no está condenado a ser corrupto.
El propósito que nos impusimos fue investigar las causas, costos y consecuencias de la corrupción; elaborar métricas rigurosas que permitieran la toma de decisiones con base en evidencia sólida; y exponer y denunciar actos y redes de corrupción a través del periodismo de investigación, con el fin de contribuir a la rendición de cuentas del poder público. Reunimos entonces a un grupo de profesionales envidiable por su capacidad y compromiso con la causa.
Muy pronto pudimos evidenciar los múltiples efectos perniciosos de la corrupción en la economía, la política y la sociedad.
Agregamos entonces un nuevo propósito. Convencer a gobernantes y gobernados, a autoridades y ciudadanos que combatir la corrupción y abatir la impunidad no era solamente una cuestión de ética y moral, sino de conveniencia. Que, a menor corrupción e impunidad, mejores serían el desempeño económico, la igualdad y la democracia.
En esta década hemos publicado más de 850 investigaciones y análisis, revelando presuntos actos de corrupción que implican operaciones por más de 536 mil millones de pesos. Es una cantidad exorbitante de dinero que equivale a 147 millones de pesos cada día, 6 millones cada hora o 102 mil pesos cada minuto.
No se trata solo de números: se trata de escuelas que no se construyeron, medicamentos que no se compraron, vidas que se perdieron, inversiones que se fueron o no llegaron, beneficios privados con recursos públicos o elecciones fraudulentas.
En MCCI hemos investigado actos de corrupción en los tres poderes de la Unión y en todos los órdenes de gobierno. Hemos documentado casos que involucran a actores de todos los partidos políticos, al empresariado, a los sindicatos y hasta a los grupos criminales. Nuestro trabajo no ha respondido ni a filias ni fobias.
Las investigaciones de MCCI han contribuido a revelar algunos de los esquemas de corrupción más relevantes de las últimas décadas: La Estafa Maestra, las empresas fantasmas de Javier Duarte, los Piratas de Borge, los sobornos de Odebrecht, la Operación Safiro, La Lavadora Verde, los desvíos en Segalmex, o la Casa Gris junto con Latinus. Todos ellos muestran que la corrupción en México no es un fenómeno aislado, sino un problema estructural que debilita al Estado y vulnera los derechos de las personas.
En los últimos años, MCCI junto con otras organizaciones y medios de comunicación, ha documentado mecanismos de corrupción en una escala que no se había visto en México. El llamado huachicol fiscal es un ejemplo de ello: una red compleja, que según los datos oficiales de la Procuraduría Fiscal ha generado pérdidas de hasta 600 mil millones de pesos. Un esquema de esta magnitud no habría sido posible sin la participación, la omisión o la complicidad de múltiples actores públicos y privados de primer nivel.
Investigar la corrupción, como sabemos, tiene costos. A lo largo de estos diez años hemos enfrentado auditorías, espionaje, difusión ilegal de datos personales de nuestros donantes e investigadores, campañas de desprestigio y hasta procesos judiciales. Desde el poder se ha intentado desacreditar nuestro trabajo, cuestionar nuestra legitimidad y amedrentar a quienes investigan y denuncian.
Estos ataques no son solo contra una organización. Son intentos por inhibir el derecho de la sociedad a conocer la verdad.
Frente a ello, la respuesta de MCCI ha sido clara: más investigación, más evidencia y más compromiso con la transparencia.
El último intento del gobierno para entorpecer nuestro trabajo ha sido el retiro del registro como donataria autorizada. Seguiremos intentando recuperarla, pues no hay más que motivos políticos para su revocación. Mientras tanto, seguimos en pie como asociación civil sin fines de lucro y con todo en regla para seguir recibiendo donativos.
MCCI nunca ha dependido de recursos públicos. Nuestra independencia ha sido posible gracias al respaldo de ciudadanos, instituciones y organizaciones que creen en la importancia de contar con información verificada sobre el uso del poder y de los recursos públicos.
Al gobierno le decimos que cambiar la realidad exige algo más que discursos. Exige contrapesos al poder ejecutivo para frenar abusos; autoridades administrativas que rindan cuentas y paguen las consecuencias de no hacerlo; instituciones de impartición de justicia eficaces e independientes que no actúen por consigna política ni para inculpar ni para exonerar; una ciudadanía informada y comprometida con la causa y organizaciones capaces de documentar y evidenciar los abusos de poder.
Hoy el contexto es más adverso. Hay más opacidad, menos información disponible y mayores obstáculos para investigar. Esto no reduce la importancia de nuestro trabajo. La incrementa. A quienes nos han acompañado en estos diez años, quiero decirles con claridad: su confianza ha sido fundamental. Gracias a ustedes hemos podido mantenernos firmes, autónomos y comprometidos con la verdad. Hacia adelante, el compromiso es el mismo.
Mientras haya corrupción que ocultar, habrá razones para investigar. Mientras haya impunidad, habrá razones para denunciar. Y mientras haya mexicanas y mexicanos que crean que las cosas pueden cambiar, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad seguirá aquí, cumpliendo su tarea y sin dar ni un paso atrás.


