*Inaugura la Fiesta del Libro y la Rosa 2026.
*La escritora argentina alcanzó proyección internacional con Cometierra, en la que el personaje, al comer tierra, tiene visiones sobre personas desaparecidas, metáfora de la falta de justicia.
*Roberto Frías / CulturaUNAM /Foto: Daniel Mordzinski. Cortesía: Penguin Random House.
Una niña que, al comer tierra del cementerio donde yace su madre, comienza a tener visiones acerca del destino final de los muertos y sobre sus deudos. Este don que adquiere, acaba por aplicarlo en la localización de personas desaparecidas. Esa es la premisa de Cometierra (2019), novela de la argentina Dolores Reyes (Buenos Aires, 1978) que la llevó de maestra de primaria y madre de siete hijos a bestseller de la literatura internacional, con traducciones a más de 10 lenguas.
“Un personaje como Cometierra no existiría ni tendría razón de ser si nuestros gobiernos y quienes tienen que indagar realizaran las investigaciones y dieran respuesta a los familiares que buscan a sus seres queridos”, contó Reyes en entrevista con Gaceta UNAM.
Su segunda novela, Miseria (2023), da continuidad al escenario planteado en la anterior, con una recepción también fulgurante de crítica y público. Reyes, que en el camino hacia la escritura de ficción se convirtió también en experta en Griego y Culturas Clásicas por la Universidad de Buenos Aires, se ocupa de temas como la violencia de género, el feminicidio y la maternidad.
Reconocida internacionalmente, la autora inaugura la Fiesta del Libro y la Rosa 2026, encuentro que este año tiene como eje central la cultura de paz, bajo el lema “Nombrar para existir”. Participa en el conversatorio inaugural del día de hoy 23 de abril a las 10:30, en el Foro Libertad del Centro Cultural Universitario, junto a Brenda Navarro. La mesa es moderada por las escritoras Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural, y Julia Santibáñez, directora de Literatura y Fomento a la Lectura.
El viernes 24 de abril a las 13 horas, en el salón de conferencias del Museo Universitario Arte Contemporáneo, mantendrá un diálogo con estudiantes: “Y tú, ¿por qué lees? Los libros que te apasionan”. Y el 25 de abril, a las 17 horas en el Foro Libertad, participará en el conversatorio “Mujeres dentro y fuera de los libros” con Selva Almada. Acompañadas por Rosa Beltrán y Julia Santibáñez, como moderadoras.
Desapariciones
La violencia de género en Latinoamérica y en el mundo ha sido denunciada con fuerza a lo largo de las últimas décadas. Diversos sectores de la sociedad civil la han sacado del silencio al que estaba confinada. Y sin embargo, el trabajo institucional se queda muy corto. Dolores Reyes lo sabe bien.
Reyes no esquiva el diagnóstico. Movimientos como Ni Una Menos en Argentina, Vivas Nos Queremos o LASTESIS en Chile han logrado niveles de visibilidad inéditos, pero los índices de violencia contra las mujeres se resisten a bajar. Para ella, hay algo profundamente arraigado en lo cultural que hace que esta tarea sea titánica.
“Bajar o erradicar las violencias hacia las mujeres es una tarea muy ardua; recién siento que estamos iniciando. Falta un camino enorme por transitar”, explicó.
El panorama en Argentina, bajo el gobierno de Javier Milei, añade una capa de urgencia particular. Dolores describió cómo desde el poder se ha negado la existencia del feminicidio (tildado por el presidente de “invento del marxismo internacional”) y se han desfinanciado las herramientas que durante años costó tanto construir.
Ella misma lo vivió en carne propia: a fines de 2023 sufrió una persecución pública dirigida específicamente a su escritura, a Cometierra, en el momento en que la violencia simbólica del gobierno se volcó contra mujeres con voz pública. Su respuesta fue la de siempre: seguir escribiendo.
Las desapariciones son el otro gran eje de su obra. Y aquí Reyes formuló una idea tan simple como devastadora. La protagonista de su primera novela es, en ese sentido, una metáfora funcional: hace lo que el Estado no hace.
Nacida en 1978, en plena dictadura de Videla, la escritora creció viendo a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo rastrear lo que la violencia estatal intentó borrar. Esa imagen fundacional resuena en la megacausa La Perla, donde hace muy poco se identificaron cuerpos negados por las instituciones militares durante 50 años. La tierra, señala, guarda lo que los archivos ocultan. Y las mujeres siguen buscando con palas, con uñas, en toda la región, esa misma verdad que los poderes se empeñan en enterrar.
Maternidad
Madre de siete hijos, Reyes no trata la maternidad como un tema sino como una experiencia que se cuela inevitablemente en la escritura. En Miseria, su segunda novela, el parto y la violencia obstétrica ocupan el centro. La parturienta es Miseria, la novia del Walter, hermano de Cometierra, una adolescente pobre que se enfrenta a una institución hospitalaria que le roba la experiencia de traer una vida al mundo. Para Dolores, la representación del parto en la literatura y el cine ha sido, demasiadas veces, estereotipada y hasta ridícula.
«Me pareció interesante dar una disputa ahí, que es una forma tan particular, única e irrepetible”, señaló. En la novela, una mujer mayor con otra cultura y otra sabiduría aparece para devolver ese acto a quienes le pertenece: las propias mujeres.
Sobre la maternidad y el feminismo, la escritora prefiere la complejidad a la consigna. No hay una sola respuesta, insiste, sino muchos feminismos, muchas formas de problematizar el deseo de ser madre o de no serlo, y las condiciones en que eso ocurre.
«Yo lo hago no desde la teoría, sino desde la literatura», explica. No se propone hablar sobre la maternidad; simplemente acompaña a sus personajes en su experiencia y deja que esa experiencia hable.
El origen de Cometierra: heridas abiertas
La génesis de su primera novela tiene la textura de una herida social que se filtra en la página. Mientras trabajaba en cuentos cortos en el taller de la escritora Selva Almada, los feminicidios de Melina Romero y Araceli Ramos, ocurridos cerca de donde Reyes criaba a sus hijos, sacudieron su escritura. El personaje de la niña que come tierra en un cementerio emergió solo, como una respuesta instintiva: si la tierra recibe los cuerpos, también guarda su memoria. Y si los Estados fallan, alguien tiene que poder leerla.
El trasfondo literario completa el retrato. La autora estudió Letras Clásicas y siempre la fascinaron las figuras oraculares femeninas: Circe, Medea, Antígona.
«¿Cuál es el devenir de la mujer que tiene un don, el de la maga, la bruja, la medium, en sociedades como las nuestras, donde somos víctimas de una sangría abierta de desapariciones y femicidios?», nos pregunta.
Cometierra es eso: una bruja contemporánea que conecta con la tierra (dadora de vida y receptáculo de muerte, principio femenino por antonomasia) para contestar lo que los gobiernos, las policías y los investigadores se niegan a responder. Una médium que no usa su don para beneficio propio, sino que lo pone al servicio de quienes buscan. Como las Madres de Plaza de Mayo. Como las buscadoras de México. Como todas las que siguen.
Crédito: Gaceta UNAM












