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La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán entró este martes en una nueva fase de escalada militar después de que el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, anunciara que la jornada estará marcada por “el día más intenso de ataques dentro de Irán” desde que comenzó la ofensiva militar hace diez días.
El anuncio fue realizado durante una conferencia de prensa en el Pentágono, donde el funcionario explicó que la campaña militar conjunta lanzada por Washington y Tel Aviv incrementará de manera significativa el número de bombardeos, aeronaves y operaciones ofensivas sobre territorio iraní. Según Hegseth, la operación militar, iniciada el 28 de febrero, ha entrado en una etapa decisiva con el objetivo de debilitar la capacidad militar de Teherán.
“Hoy será, una vez más, nuestro día más intenso de ataques dentro de Irán: la mayor cantidad de cazas, la mayor cantidad de bombarderos y la mayor cantidad de ataques”, afirmó el funcionario estadounidense al detallar el alcance de las operaciones.
De acuerdo con el Pentágono, la ofensiva busca destruir instalaciones militares estratégicas, centros de producción de drones, bases navales y depósitos de misiles balísticos que, según Washington, forman parte del aparato militar iraní. Funcionarios estadounidenses aseguran que la operación ha golpeado miles de objetivos militares desde el inicio del conflicto, debilitando considerablemente la capacidad de respuesta del país persa.
Los mandos militares estadounidenses sostienen que los ataques iraníes han disminuido de forma significativa desde el inicio de la campaña. El Pentágono asegura que el número de misiles lanzados por Irán ha caído drásticamente y que en las últimas 24 horas el país lanzó la menor cantidad desde que comenzó la guerra.
Sin embargo, pese a esta reducción, Irán ha mantenido acciones de represalia en las últimas horas. Autoridades iraníes confirmaron ataques contra objetivos vinculados a Estados Unidos en Medio Oriente, incluyendo el lanzamiento de misiles contra instalaciones militares en el Kurdistán iraquí. Además, se registraron ofensivas dirigidas contra Israel y contra países del Golfo Pérsico aliados de Washington, entre ellos Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Baréin y Arabia Saudita.
Las autoridades iraníes han insistido en que continuarán respondiendo a los bombardeos y que la decisión sobre el final del conflicto no dependerá de Washington. La Guardia Revolucionaria iraní aseguró que el país mantiene su capacidad de defensa y advirtió que las operaciones estadounidenses e israelíes tendrán consecuencias en toda la región.
El conflicto comenzó cuando Estados Unidos y Israel lanzaron una ofensiva aérea coordinada contra objetivos militares y estratégicos dentro de Irán, en una operación que Washington ha presentado como un intento de destruir la infraestructura militar iraní y frenar su programa de desarrollo de misiles y armas nucleares.
Desde entonces, la confrontación ha derivado en una cadena de ataques y represalias que ha elevado la tensión en todo Medio Oriente. La guerra ya ha provocado bombardeos cruzados, ataques con drones, operaciones navales y el involucramiento indirecto de varios países de la región.
En medio de la escalada, algunos gobiernos y organizaciones internacionales han advertido sobre el riesgo de que el conflicto se convierta en una guerra regional más amplia. Rusia ha planteado la posibilidad de mediar para lograr una desescalada diplomática, mientras varios líderes europeos han pedido retomar el diálogo para evitar una mayor expansión del enfrentamiento.
El Pentágono por su parte sostiene que las operaciones continuarán hasta alcanzar sus objetivos estratégicos. Hegseth afirmó que Estados Unidos busca terminar el conflicto bajo sus propios términos y aseguró que la campaña militar seguirá presionando la infraestructura militar iraní en los próximos día













