03.02.2026 El gobierno de Estados Unidos anunció que México garantizará entregas anuales de agua en el marco del Tratado de Aguas de 1944, un acuerdo que regula el uso compartido de los ríos Bravo y Colorado. El compromiso, presuntamente confirmado por ambas naciones, busca dar certidumbre a productores agrícolas y comunidades fronterizas en un contexto de sequía extrema que ha presionado a la región.
El Departamento de Estado y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos detallaron que México se comprometió a entregar un mínimo de 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante un ciclo de cinco años.
“Este acuerdo brinda estabilidad a los productores agrícolas y a las comunidades rurales del Valle del Bajo Río Grande”, señalaron en un comunicado conjunto. La Secretaría de Relaciones Exteriores de México, por su parte, subrayó que el plan técnico acordado asegura el respeto al derecho humano al agua y a la alimentación en territorio nacional, al tiempo que cumple con las obligaciones internacionales.
“Se trata de un trabajo técnico y político sostenido con respeto a la soberanía de ambos países”, afirmó la cancillería.
El anuncio ocurre tras meses de negociaciones marcadas por tensiones diplomáticas. El presidente Donald Trump había advertido que, de no cumplirse el tratado, se aplicarían medidas comerciales más severas contra México. En este contexto, el acuerdo representa un alivio para sectores productivos en ambos lados de la frontera.
El senador estadounidense Marco Rubio calificó el resultado como “una victoria para los ganaderos y agricultores que dependen de este recurso vital”.
El Tratado de Aguas de 1944 establece que Estados Unidos debe entregar a México 1,850 millones de metros cúbicos de agua del río Colorado cada año, mientras que México debe aportar 2,185 millones de metros cúbicos del río Bravo en ciclos de cinco años. Sin embargo, en los últimos años se han acumulado déficits en las entregas mexicanas, lo que generó presiones políticas y económicas. La Comisión Nacional del Agua reconoció que las condiciones de sequía extrema complicaron el cumplimiento, pero aseguró que el nuevo esquema permitirá saldar la deuda hídrica pendiente.
Los antecedentes del tratado muestran que, desde su firma, ha sido un instrumento clave para la cooperación binacional, aunque también fuente de disputas recurrentes. En 2020, México enfrentó protestas de agricultores en Chihuahua que denunciaban la extracción de agua de presas locales para cumplir con el acuerdo. En aquella ocasión, la cancillería mexicana defendió el cumplimiento del tratado como una obligación internacional, pero prometió mecanismos de compensación para las comunidades afectadas.












