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Por Rodolfo Ondarza-Rovira*
Con el fin de capturar a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela la administración Trump desarrolló un operativo policiaco militar irregular, apoyado por operaciones encubiertas de la CIA.
Las estimaciones sobre gobiernos derrocados por los EEUU hablan de decenas, entre 50 y 150, según los criterios y el período analizado.
28 ataques, 34 botes destruidos, al menos 110 muertos; meras ejecuciones sumarias, ejecuciones extrajudiciales fuera de territorio estadounidense, de quienes acusaron de narcotráfico sin pruebas ni juicios. Nunca se demostró que estas embarcaciones transportaran drogas o armas.
El asesinato de personas indefensas es claro. Baste recordar el segundo ataque contra una embarcación ya destruida, unos 40 minutos después del primer ataque, donde mataron a dos marineros sobrevivientes que se sujetaban a restos de su embarcación sin constituir amenaza alguna.
Fueron violados entre otros la Carta de Naciones Unidas, los Convenios de Ginebra de 1949 y tratados internacionales de derechos humanos que prohíben las ejecuciones extrajudiciales, al igual que las mismas leyes estadounidenses.
Como parte de la operación “Lanza del Sur”, el Comando Sur de los EEUU trasladó a la región cerca de 15,000 soldados, decenas de aeronaves y ocho buques de guerra entre ellos el portaaviones Gerald Ford, el más moderno e importante de la flota estadounidense y que costó y que costó $13,000 millones de dólares, un submarino, seis destructores y crucero con misiles guiados, buque de fuerzas especiales, tres buques de asalto anfibio, fue desplegado el MV Ocean Trader -buque que puede servir como cuartel general de Operaciones Especiales y que se utiliza principalmente en misiones furtivas-, buques de reabastecimiento; asimismo han sido enviados aviones de vigilancia de la Marina, una unidad de élite de Operaciones Especiales del Ejército realizó vuelos en helicópteros SH-60R y Sikorsky HH-60W Jolly Green II, escuadrones de aviones caza furtivos equipado con aviones de combate Lockheed Martin F-35A y B Lightning II del Cuerpo de Marines, drones MQ-9 Reaper de la Fuerza Aérea -que pueden emplearse para reconocimiento y para destruir objetivos-, aviones de reabastecimiento de las Fuerzas Aéreas, bombarderos B-52 volaron frente a la costa de Venezuela; más de 700 misiles, además de unos 180 Tomahawks, para ataques terrestres.
Cinco meses de escalada militar, de guerra híbrida y desinformativa, que han derivado en el mayor despliegue de fuerzas estadounidenses en la región en décadas, el más importante desde la primera Guerra del Golfo (1990-1991), probablemente el más grande en Latinoamérica en los últimos 40 años.
Además, en la Base Aérea MacDill, en Tampa (Florida), se concentran aeronaves Boeing E-3C Sentry, especializados en Alerta Temprana y Control (AEW&C), y 28 aviones cisterna Boeing KC-135R Stratotanker, para operaciones de reabastecimiento en vuelo.
¿Dónde quedaron las promesas de Trump de no generar guerras?.
La CIA atacó, premonitoriamente, con un dron a una instalación portuaria venezolana. Las acciones encubiertas de las agencias de inteligencia no requeren la aprobación del Congreso ni una declaración de guerra que cubra la acción militar regular.
Trump declaró, sin pruebas siquiera de su existencia, a una organización que ha denominado el Cártel de los Soles, argumentando que estaría integrada en la estructura de poder de Maduro, como narcoterrorista, y que amenaza la seguridad estadounidense.
Con ello se autoconcede el poder de violar leyes estadounidenses, tratados internacionales y librar guerras con impunidad.
Aún cuando esto fuera cierto Estados Unidos es históricamente el mayor mercado y consumidor de drogas ilegales del mundo en términos absolutos y su estructura interna de trasiego, distribución y venta no sólo está indemne, sino que la DEA , la CIA en sus acciones del escándalo Irán-Contras y el Pentágono y su ejército como ocurrió en el caso del Cártel de Fort Bragg en Carolina del Norte, se han visto implicados en el narcotráfico.
A pesar de que 1,15 millones de estadounidenses han muerto por sobredosis desde 1999, y que el 51,2 por ciento de la población mayor de 12 años de EEUU ha consumido drogas al menos una vez en la vida no existen políticas públicas exitosas para la prevención y tratamiento de este grave flagelo.
Venezuela no se considera una ruta importante para el tráfico de fentanilo, ni de las otras drogas que han dominado la epidemia de sobredosis en EEUU.
Estados Unidos ha participado en el derrocamiento o intento de derrocamiento de numerosos gobiernos extranjeros, con estimaciones que varían significativamente dependiendo de la definición de “derrocamiento”, pero que apuntan a decenas de casos, incluyendo intervenciones abiertas y encubiertas, especialmente durante la Guerra Fría, con ejemplos notables en Irán (1953), Guatemala (1954), Chile (1973) y campañas más amplias de cambio de régimen que involucraron más de 80 intervenciones en elecciones extranjeras entre 1946 y 2000.
Algunas fuentes citan un número superior a 50 gobiernos derrocados por EEUU desde 1945.
EEUU ha desestabilizado países latinoamericanos, como Chile, Cuba, Guatemala y Nicaragua, intentando derrocar a un gobierno por la fuerza.
Si se incluyen intervenciones de los siglos XIX y XX, algunos historiadores llegan a sumar más de 40 en América Latina sola (según revisiones académicas), o incluso listas antiimperialistas que superan los 50 (incluyendo intentos). En América Latina destacan Guatemala (1954), Chile (1973), Brasil (1964), Panamá (1989), Haití (2004).
Mientras que Trump indulta a un expresidente de Honduras que cumplía una condena federal de 45 años en EEUU por tráfico de drogas, ataca a Venezuela y aprehende a Maduro.
Uno de los objetivos estadounidenses de la captura de Maduro es reafirmar la Doctrina Monroe y restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental al conseguir un cambio de régimen, y construir un grupo de gobiernos satélites al estilo MAGA en América Latina.
Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, así como la sexta reserva mundial de gas natural, por lo que el principal objetivo en Venezuela es la Faja Petrolífera del Orinoco, una de las zonas más ricas del mundo en petróleo pesado y extrapesado, donde han operado emporios petroleros como ExxonMobil, Chevron, Total y ConocoPhillips.
En 2007, Chávez ordenó la transferencia de una participación mayoritaria en los proyectos del Orinoco a la empresa estatal venezolana PDVSA. Maduro expidió, en 2016, un decreto para la creación de la Faja Minera del Orinoco.(12% del territorio del país) que fue declarada zona estratégica para la extracción de diamantes, coltán, níquel y elementos de tierras raras, especialmente oro ya que Venezuela posee los mayores yacimientos de oro de América Latina.
En 2023, el Gobierno venezolano también declaró la casiterita, el níquel, el rodio, el titanio y otras tierras raras como recursos estratégicos. Son también de importancia el hierro, la bauxita, el aluminio y acero procesados.
Barack Obama consignó la Orden Ejecutiva 13692 el 8 de marzo de 2015, decreto ejecutivo de «emergencia nacional», que considera a Venezuela como «una amenaza inusual y extraordinaria» para EE.UU., y que sentó las bases jurídicas para la imposición de sanciones y medidas coercitivas unilaterales del gobierno de los EEUU contra la República Bolivariana de Venezuela.
En agosto de 2025 EEUU duplicó la recompensa por información que conduciera al arresto del presidente Nicolás Maduro a $50 millones de dólares.
Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores han sido secuestrados fuera de su país. Instalaciones civiles y militares en Caracas y en al menos otros tres estados cercanos (Aragua, Miranda y La Guaira) fueron atacadas, lo mismo Fuerte Tiuna, la principal base militar de la capital y sede del Ministerio de la Defensa que casas de altos funcionarios.
Maduro fue llevado a bordo del buque USS Iwo Jima, para ser sometido a juicio en Nueva York bajo acusaciones relacionadas con el narcotráfico. Será trasladado al Centro de Detención Metropolitano, una instalación federal en Brooklyn, Nueva York.
No se trata de un tema de seguridad interna de los EEUU, tampoco se trata de derribar a un dictador o a un régimen de narcoterroristas.
Se trata de un nuevo ataque brutal del imperialismo neocolonial al sur global, a Latinoamérica, al derecho internacional, a los derechos humanos y a la humanidad entera.
Trump ha sido enfático al afirmar que que EEUU va a “gobernar” Venezuela hasta que “se pueda llevar a cabo una transición segura” y dijo que, de ser necesario, está “listo” para lanzar un segundo y “mucho mayor” ataque contra el país. Aseguró que las compañías petroleras estadounidenses acudirán a Venezuela para restaurar las infraestructuras y reactivar el sector.
EEUU ha dispuesto todo para la rapiña y el saqueo en suelo latinoamericano que lucha por su soberanía, justicia, libertad y autodeterminación.
“Llamamos a la Patria Grande para ayudarnos. Lo que le hicieron hoy a Venezuela se lo pueden hacer a cualquiera” dijo la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, durante una sesión del Consejo de Defensa de la Nación transmitida en directo por medios estatales para condenar las acciones de EEUU.
Trump ha empujado al planeta hacia una crisis internacional sin razones válidas.
Recordemos los graves problemas que los EEUU tuvieron tras derrocar a los gobernantes de Irak, Afganistán y Libia.
EEUU no logró crear un gobierno estable en Afganistán -cambiando los polos del cultivo de amapola- (superado ahora por Myanmar y México) ni en Libia y las consecuencias de la guerra de 2003 en Irak siguen desestabilizando al Medio Oriente.
Ineludiblemente habrá un mayor sufrimiento para el pueblo venezolano, un aumento de la inestabilidad regional y de los mercados mundiales de la energía y los alimentos, con incremento de la movilidad migrantoria, lo que repercutirá en daño para los intereses de los mismos EEUU en diferentes partes del mundo que superarán las expectativas estadounidenses de frenar los intereses chinos en la región.
*Rodolfo Ondarza-Rovira. Neurocirujano, activista en la defensa de los Derechos Humanos. Miembro fundador de la Academia Mexicana de Geopolítica y Estrategia
Dr. Rodolfo Ondarza Rovira
Neurocirujano
Activista en la defensa de Derechos Humanos
Miembro fundador de la Academia Mexicana de Geopolítica y Estrategia











