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23.07.2026 EUA.- El gobierno de Estados Unidos anunció la imposición de un arancel adicional de 10 por ciento a las importaciones procedentes de México, como parte de una nueva política comercial que alcanzará a cerca de 60 países señalados por Washington por no aplicar de manera efectiva restricciones a la importación de bienes elaborados mediante trabajo forzado.
La medida fue dada a conocer por la administración del presidente Donald Trump y entrará en vigor una vez que expire el esquema temporal de aranceles globales que Estados Unidos mantenía vigente. El nuevo mecanismo sustituye esas tarifas provisionales y se sustenta en una investigación realizada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), la cual concluyó que decenas de socios comerciales mantienen deficiencias para impedir que mercancías producidas mediante trabajo forzoso ingresen a sus mercados.
México figura en el grupo de países que enfrentarán un gravamen de 10 por ciento, junto con economías como Canadá, Reino Unido e India, mientras que otras naciones consideradas con mayores incumplimientos recibirán aranceles de hasta 12.5 por ciento, entre ellas China, Brasil, Japón, Corea del Sur, Suiza e India.
La administración estadounidense argumentó que numerosos gobiernos no han adoptado ni hecho cumplir de manera suficiente prohibiciones para impedir la importación de productos fabricados con trabajo forzado, una práctica que, además de constituir una violación a los derechos humanos, genera condiciones de competencia desleal para las empresas estadounidenses. La investigación fue realizada con base en el artículo 301 de la Ley de Comercio de Estados Unidos, instrumento que permite aplicar represalias comerciales cuando Washington considera que existen prácticas extranjeras irrazonables o discriminatorias que afectan el comercio estadounidense.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, sostuvo que la decisión busca fortalecer la aplicación de estándares laborales internacionales y combatir las cadenas de suministro vinculadas al trabajo forzado, al tiempo que protege a la industria estadounidense frente a productos cuya fabricación incumple normas laborales fundamentales.
La decisión ocurre en un momento particularmente delicado para la relación comercial entre ambos países, ya que México, Estados Unidos y Canadá mantienen en marcha la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), proceso considerado estratégico para definir el futuro de la integración económica de América del Norte. Analistas consideran que la nueva medida podría aumentar la presión durante las negociaciones, aunque buena parte del comercio bilateral continuará protegido por las disposiciones del tratado.
De acuerdo con autoridades mexicanas, alrededor del 85 por ciento de las exportaciones nacionales cumplen con las reglas del T-MEC, por lo que los nuevos aranceles impactarían principalmente a mercancías que se comercializan fuera de ese esquema preferencial. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha señalado que el efecto práctico para México sería limitado en comparación con otros países debido a la cobertura que ofrece el acuerdo comercial regional.
La imposición de estas tarifas forma parte de una nueva ofensiva comercial impulsada por Donald Trump, quien ha recurrido a distintas bases legales para mantener su política arancelaria después de que varias de sus medidas anteriores enfrentaran cuestionamientos y reveses judiciales. Con esta nueva estrategia, la Casa Blanca busca mantener barreras comerciales sobre la mayor parte de las importaciones estadounidenses, argumentando tanto razones económicas como la necesidad de combatir violaciones a los derechos laborales en las cadenas globales de suministro.
Especialistas advierten que la decisión podría incrementar la incertidumbre para exportadores y fabricantes, particularmente en sectores que dependen de cadenas internacionales de proveeduría, además de convertirse en un nuevo punto de tensión entre Washington y varios de sus principales socios comerciales, incluidos México, la Unión Europea y diversas economías asiáticas.


